sábado, 7 de julio de 2007

Rescate en Entebbe

Daniel de http://www.herutx.blogspot.com/ha publicado este excelente post sobre la liberación por parte de Tzahal de los israelíes secuestrados en Entebbe (Uganda) en julio de 1976 y que reproduzco integro a continuación:

31º aniversario Operacion Yonathan.
Eran las 12:30 del 27 de junio de 1976. El vuelo 139 de Air France, un Airbus con 12 tripulantes y 246 pasajeros que había despegado del aeropuerto de Ben Gurion, Tel Aviv con rumbo a Paris haciendo escala en Atenas. Tras esta breve escala el avión es secuestrado. El Capitán Michel Marcos informaba que el avión había sido obligado a desviarse de su rumbo en dirección de Bengasi en Libia, donde reposto combustible y despego dirigiéndose al aeropuerto de Entebbe, Uganda. A las 15:15 del 28 de junio tomaba tierra en el aeropuerto de Ugandés. País africano gobernado en aquellos tiempos por el dictador Idi Amin Dada que dio apoyo incondicional al secuestro acogiendo a los secuestradores y cediendo las instalaciones de la antigua terminal.
Al día siguiente el grupo terrorista palestino FPLP, Frente Popular para la Liberación de Palestina, exigía la liberación de 53 de sus miembros encarcelados en distintas ciudades, entre ellas Alemania, Francia, Kenia, Suiza e Israel. Los cuatro terroristas que secuestraron el avión , los palestinos del FPLP y dos miembros de grupo alemán Baader-Meinhof, retuvieron a los pasajeros en la terminal y con el refuerzo de unidades del ejército ugandés, cercaron las posiciones a su alrededor.El 30 de junio los terroristas liberaron a los pasajeros no judíos, quedando en Entebbe 106 pasajeros judíos junto a la tripulación del vuelo 139 que rechazó marcharse. Israel en un primer momento decidió no intervenir para no poner en peligro los secuestrados no judíos, pero tras esta liberación la decisión estaba tomada. El Primer Ministro Itzjak Rabin ordenó la operación de rescate en Entebbe, que inicialmente fue llamada Operación Trueno. Esta Operación ha pasado a los manuales de combate contra terrorismo, por su osadía, ejecución y resultado final.Nada más llegar al aeropuerto Francés, agentes del Mossad, interrogaron a los rehenes liberados sobre los secuestradores; número, nacionalidades, armamento, idioma, vestuario, rutina, y fuerzas ugandeses implicadas y todo lo que les pudiera valer para un posible golpe de mano con la intención de liberar a los rehenes que aun quedaban en Entebbe. Toda información era valiosa y una firma israelí había participado en la construcción de las terminales del aeropuerto e inmediatamente los agentes tenían planos detallados de las instalaciones. Entre varias opciones se decidió el aterrizaje directo sobre Entebbe, descartando entre otras lanzamientos de paracaidistas ya que estas serian viables solo con la ayuda del gobierno Ugandés La decisión final fue tomada el 3 de julio de 1976.

Las unidades escogidas eran la unidad especial antiterrorista "Sayeret Matkal" (Unidad de reconocimiento del Estado Mayor) comandada por el Yonathan "Yoni" Netanyahu que tomaría la terminal, la "Sayeret Golani" (Unidad de reconocimiento de la Brigada Golani) y la "Sayaret Tzanhanim" (Unidad de reconocimiento de la Brigada Paracaidista), estas dos últimas como apoyo al asalto y para bloquear la llegada de refuerzos del ejército ugandés.Poco antes del amanecer los comandos abordaban 4 Hércules C-130, en los Hércules ya se encontraban los vehículos que iban participar en la operación, así mismo un Boeing 707 preparado para asistencia y evacuación médica esta listo para despegar tras los Hércules. Habían pasado toda la noche haciendo ensayos sobre aterrizajes nocturnos con los Hércules en el aeropuerto de Ophira, al sur de la península del Sinaí. La idea era utilizar un Mercedes y dos Land Rover ya que según sus fuentes eran utilizados por el dictador Idi Amin Dada en sus desplazamientos. Más tarde se enteraron que el mercedes debía de ser negro y el que tenían embarcado era blanco. Una buena capa de pintura negra le fue aplicada por el personal militar. Con el tren aéreo en marcha un segundo Boeing en el que viajaba el General de División Kuti Adam despegó de Ophira, su misión era proporcionar una vital red de radio a las tropas de tierra. Los aviones volaban a baja altura sobre el Canal de Suez, evitando posibles contactos de radar.
El Hércules en cabeza abría la marcha los demás seguían su rumbo, en él viajaban 86 oficiales y soldados y el grupo de mando del General de División Dam Shomron, responsable de las operaciones en tierra. Cerca de Entebbe el avión de cabeza, hizo un giro brusco y enfiló la pista de aterrizaje, seguido por el avión con los comandos bajo el mando de Yoni Netanyahu. Él y sus hombres eran la primera oleada de asalto.Eran las 23:01 horas del sábado 3 de julio cuando el C-130 tocaba tierra, aún rodando por la pista, la puerta trasera del avión se abrió y los dos Land Rover junto al Mercedes iniciaban su marcha por la pista con Yoni y sus hombres, el resto de los comandos que iban en el vuelo tomaron posiciones en la pista y la balizaron con bengalas, ante la posibilidad de que los responsables de la torre de control apagaran las luces.El Mercedes y sus escoltas de Land Rover avanzaban rápidamente por la vía de servicio dirigiéndose hacia la vieja terminal. En los primeros momentos las tropas ugandesas tenían dudas al ver ese séquito oficial.Casi enfrente de la terminal recibieron el alto de dos soldados Ugandés, que fue contestado por disparos de armas con silenciador. Muki el lugarteniente de Yoni descendió con sus hombres y abordó la entrada principal de la terminal, comprobaron que estaba bloqueada y se dirigieron a la segunda puerta.

Ya en la segunda puerta de la terminal vieja, Muki, el teniente Ammon y un paracaidista eliminaron a uno de los terroristas que se había asomado. En ese momento un segundo C-130 con mas tropas de asalto aterriza, y momentos después el tercer Hércules c-130 con las tropas de reserva aterriza ya con las luces de la pista apagadas y guiado por las bengalas de balizamiento que habían colocado los hombres del primer Hércules. A las 23:08 sólo siete minutos después del primer aterrizaje el cuarto Hércules con más tropas de reserva aterriza desplegando sus tropas y dirigiéndose hacia la vieja terminal para recoger a los rehenes.
En total se había desplegado un Grupo de Mando y control TAC, el Grupo A con la misión de asaltar la terminal, el Grupo B asegurando la pista principal y tomando el mando de la terminal nueva así como la torre de control, el Grupo C con la fuerza de reserva para apoyar al Grupo de asalto A en la terminal vieja y ayudar a la evacuación, y el Grupo D que también tenia la misión de apoyar el despliegue en la terminal vieja. Mientras se realizaba el despliegue de tropas por el aeropuerto Muki, Ammon y un paracaidista eliminaban a los terroristas que se encontraban a su paso. Mientras desde el exterior un megáfono comunicaba en hebreo e ingles "somos soldados del Tzahal, no se muevan". Aun con estos avisos un rehén se dirigió hacia los tres hombres y fue eliminado por un disparo amigo.
El segundo grupo de asalto había conseguido entrar por otra puerta sorprendiendo a los terroristas. El tercer grupo de Yoni accedió al piso superior encontrando dos soldados ugandeses que fueron eliminados al responder al fuego de estos.Cuando parecía que se tenia el control de la terminal, Muki, el lugarteniente de Yoni salió al exterior para informar a su superior. Allí se encontró a este atendido por un oficial médico. Yoni había permanecido en el exterior del edificio coordinando los tres equipos de asalto, pero una bala disparada desde la torre de control le alcanzó hiriéndole de gravedad en la espalda.

La misión había sido un éxito en menos de 8 minutos se había tomado el control de todas las instalaciones del aeropuerto, se había liberado a los rehenes y el cuarto Hércules, preparado para la evacuación y una primera asistenta médica se encontraba a las puertas de la terminal vieja con los motores en marcha y iniciando las operaciones de trasvase de combustible. Mientras y según en plan previsto un Boeing 707 sanitario había aterrizado en el aeropuerto de Nairobi.A las 23:52 despegaba de Entebbe, el Hércules con los rehenes dirección a Nairobi.
Atrás habían dejado a 13 terroristas muertos entre ellos los secuestradores del avión así como otros de apoyo que se les habían unido en Uganda. En el avión los doctores realizaban las primeras curas a 7 rehenes heridos. Dos murieron durante el rescate. Mientras detrás de la terminal los soldados del Tzahal disparaban sobre 7 MIG de las Fuerzas Aéreas Ugandesas para evitar una posible persecución de los aviones Israelíes.
A las 0:30 horas, treinta minutos después del despegue de Entebbe, el Hércules con los rehenes así como el segundo Boeing que efectuaba misión de control de radio aterrizan en Nairobi. Allí se evacuó a los heridos según su gravedad, algunos pasaron al Boeing hospital, otros se quedaron en Nairobi ya que necesitaban atención inmediata y se difundía la triste noticia de que Yoni Netanyahu había muerto. Más tarde se rebautizó este operación como Operación Yonathan en memoria suya.
Yonathan Netanyahu fue lo que alguna vez definió Shimón Peres "un soldado intelectual". Amante de la poesía, especialmente del poeta nacional Natan Alterman, estudió filosofía en la Universidad de Harvard y en la Universidad Hebrea de Jerusalem, decidió enrolarse en la unidad selecta cuando ya había pasado muchos años en el ejército. Cuando le consultaron por qué había tomado esa decisión, que incluía aceptar cargos que no iban de acuerdo a su edad y rango de oficial, contestó que la unidad selecta significaba el mayor servicio que podría dar al país, dando la máxima expresión sionista a su servicio militar. Yoni, que amaba escribir, intentó todos estos años de ejército, como soldado raso, oficial y comandante de la unidad selecta estar en contacto con familia y amigos que por el mundo se encontraban. Especialmente con Biniamin, su hermano menor, que fue de quien recibió la motivación de enrolarse en la unidad selecta. Yoni, amante de la escritura, se caracterizó por exteriorizar su constante diálogo interno a través de cartas, enviadas a sus seres queridos.
Escribió Yoni a su familia desde Brasil, luego de haber pasado por Argentina en su paseo de dos meses por el mundo:"Estuve en Estados Unidos, y te escribo ahora desde Brasil, luego de haber estado en Buenos Aires. Extraño mucho, y espero volver pronto. ¡Aunque estoy muy ocupado paseando! Buenos Aires es una ciudad muy interesante y además, extraña. Repleta de contradicciones. Por un lado todos se visten de traje y corbata, todos son más que amables, nadie se empuja en las colas, algo poco visto en Tel Aviv... y por otro lado, todos están llenos de histeria política, las paredes están repletas de frases políticas, hay manifestaciones constantes y nadie llega a tiempo al trabajo. Lo más increíble es que la gente sale a las 2 de la mañana del cine y se va a cenar, la noche nunca se termina..." (Yoni, 20-6-1973).
Yoni, quien pocos meses más tarde lucharía en la guerra de Yom Kippur, recibió la medalla al valor de Mota Gur en 1974 por haber rescatado a Iosi Ben Janán, bajo terrible fuego sirio, en las Alturas del Golán.Soldado, oficial, intelectual y estudiante, murió al frente de las tropas que rescataron a más de cien rehenes que se hallaban a merced del chantaje terrorista.A pesar del enorme riesgo, Rabin dijo que "aun a un costo de 20 ó 25 muertos, debemos llevar a cabo la opción militar y yo asumiré la responsabilidad personal por eso". Dos rehenes murieron en el rescate y Ioni, al frente de sus soldados, cayó metros antes de ingresar en la antigua terminal donde se hallaban los rehenes. El país entero se vistió de luto. Dicen que a los héroes se les conoce sólo cuando caen...
The Jerusalem Post, en su magazine del 29 de junio, publicó una extensa crónica atendiendo al punto de vista de los soldados del Tzahal que participaron en el épico rescate. Aparecen algunos detalles curiosos, como el referido al famoso Mercedes negro con el que pretendían imitar el imaginario cortejo del dictador Idi Amin que debería servir de cobertura al grupo de asalto para acceder al aeropuerto: el vehículo tenía el volante a la izquierda, mientras que en Uganda, antiguo protectorado británico, los coches lo tienen a la derecha, detalle del que los israelíes no se percataron hasta 20 años después.Ada Lazarovitz (46), que hace 30 años fuera una de las rehenes en el avión de Air France secuestrado por terroristas palestinos y llevados a Entebbe, recuerda su liberación.

Para los interesados en esta legendaria "Operación Yonathan" existen tres películas que narran los hechos, dos de las cuales son producciones estadounidenses y una producida en Israel con actores israelíes en los papeles principales:

-Victoria en Entebbe (1976) con Richard Dreyfuss, Anthony Hopkins, Burt Lancaster. Director: Marvin J. Chomsky

-Incursión en Entebbe (1977) con Charles Bronson, Yaphet Kotto. Director: Irvin Kershner

-Mivtsa Yonathan (1977) con Sybil Danning, Klaus Kinski. Director: Menahem Golan. Os recomiendo especialmente esta película por el realismo con el que está realizada (parece un documental).

Literatura sobre la "Operación Yonathan":

-Noventa minutos en Entebbe. William Stevenson y Uri Dan (1976). Libros Del Gallo.

-Operación Jonathan. El raid de Entebbe. Yehuda Ofer (1976). Ayma Documents.

-Operación Uganda. Los 53 minutos de Entebbe. Salomon Lewinsky y otros (1976). Sedmay ediciones.

-Rescate: El golpe israelí en Uganda. Martin J. Smith. (1976). Bruguera.

-Yoni: Hero of Entebbe. Max Hastings (1979). Gallo Doubleday Dell Publ.

-Yoni Netanyahu: Commando at Entebbe. Devra Newberger Speregen (1997).

-Self-Portrait of a Hero: From the Letters of Jonathan Netanyahu. Jonathan Netanyahu (1998).

-Yoni's Last Battle: The Rescue at Entebbe, 1976. Iddo Netanyahu, Yoram Hazony (2001).

-Entebbe: A Defining Moment in the War on Terrorism. The Jonathan Netanyahu Story. Iddo Netanyahu (2003).

viernes, 22 de junio de 2007

Los malos hábitos nunca mueren

Aires de los Años Noventa
Por Julián Schvindlerman
Comunidades 20/6/07

En una de esas amargas ironías que muy usualmente el Medio Oriente nos arroja, la elección de Shimón Peres como el nuevo presidente del estado de Israel coincidió con la caída de Gaza en manos del movimiento islamista Hamas, con el aterrizaje de cohetes Katyusha en Kiryat Shmona, con el asesinato de un legislador libanés presumiblemente cometido por los sirios, y con el bombardeo de una mezquita chiíta en Irak. Todo un recibimiento para el hombre que se pasó buena parte de una década pronosticando el advenimiento de un “Nuevo Medio Oriente” políticamente domesticado, económicamente integrado, y socialmente pacificado. Que duda cabe que de todos los candidatos, Peres era, por lejos, el mejor dotado para el ejercicio de la presidencia israelí; especialmente al considerar la necesidad de restaurar la investidura presidencial a la luz de la partida escandalosa del lamentable Moshe Katsav. En tanto líder consustanciado con la historia israelí, políticamente bien formado y diplomáticamente experimentado, ponderado localmente y respetado mundialmente, Peres indudablemente tendrá mucho y de mucho valor para aportar al bienestar estatal desde el sillón presidencial. Es solo que no puede dejar de notarse el curioso sentido del humor de este terco Medio Oriente que parece haber querido regalarle a uno de sus referentes más prominentes un souvenir particular por haber ganado merecida y finalmente una elección popular.

Pero si la coincidencia del triunfo político de Peres con una jornada mesoriental imposiblemente más alejada del horizonte prometedor de los naive noventa resulta irónico, el resurgimiento de Ehud Barak como líder del Laborismo no puede ser visto sino como una broma de muy mal gusto. La resurrección política de uno de los líderes más irresponsables y peores de la historia israelí y su coronación como titular del Partido Laborista y nuevo ministro de defensa en momentos en que el mismo pueblo al que éste ofreció Jerusalén ha transformado a la Franja de Gaza en un feudo islamista y a Cisjordania en Somalía, es de tan mal augurio que uno comienza a sentir nostalgia por Amir Peretz. Es cierto que quedan pocos líderes históricos en Israel del estirpe y la visión de los pertenecientes a la camada de los padres fundadores, pero ciertamente uno hubiera esperado algo más del partido más tradicional de la política israelí. Barak tiene una importante experiencia política y militar a su favor, pero de nada sirve cuando ella es puesta al servicio de políticas no sabias. Y pocas cosas lucen tan poco sabias -hoy como ayer- que la decisión de Ehud Bark de convertirse en el primer líder de la milenaria historia del pueblo judío en haber querido voluntariamente ceder Jerusalén.

En esta atmósfera deja-vu de los años noventa, no podía faltar el sentido de la oportunidad del New York Times que –en medio del caos palestino, cuando opositores políticos eran arrojados desde los techos de los edificios o acribillados a balazos frente a sus seres queridos en plena vía pública- consideró adecuado ¡recriminar a Israel por la construcción de asentamientos! En el mismo editorial, publicado para cuando una mujer embarazada palestina intentó, falso pretexto médico mediante ingresar a Israel para inmolarse, el Times instó a Israel a levantar los “onerosos, humillantes y asfixiantes bloqueos económicos de los movimientos palestinos”. Y, haciendo gala del irrealismo político al que nos tiene acostumbrados, sugirió que Washington y Jerusalén deberían iniciar conversaciones con el Hamas “Si el movimiento se muestra dispuesto a no involucrarse en actos terroristas y a ponerse a la altura de los gobiernos respetuosos de la ley”. Esto editorializó el influyente diario neoyorquino en el preciso momento en que Hamas había efectuado un golpe de estado y estaba en plena campaña de ajusticiamiento público y brutal de sus contrincantes.

Una mayor manifestación de insensatez provino, sin embargo, del Boston Globe, cuyos editores encontraron apropiado directamente culpar a Israel por el golpe de estado islamista en la Franja de Gaza. Honrando la más fina tradición del periodismo occidental progresista de “Culpar a Israel Primero” este diario editorializó: “La campaña de Hamas para erradicar a Fatah de Gaza no es ciertamente la única causa de la miseria de los habitantes de Gaza. Ellos por mucho tiempo padecieron la sofocante ocupación de Israel, y luego la tonta retirada unilateral de Ariel Sharon del 2005, una movida que permitió al Hamas llegar al poder con la engañosa proclama de que sus cohetes y atentados suicidas habían echado a los soldados y colonos israelíes fuera de Gaza”. En esta muestra sublime de incoherencia periodística, el Boston Globe se las ha ingeniado para culpar a Israel ¡tanto por la ocupación de Gaza como por haber puesto un fin a ella!

Los palestinos se violentan y la prensa elite internacional responsabiliza a Israel. Los malos hábitos nunca mueren.
Gracias Andrés por el artículo y disculpa por la tardanza (ya explico en el otro blog las causas)

domingo, 17 de junio de 2007

Formaciones históricas


Equipo ideal hasta los 90


Debut en Primera División en 1932
Campeón de Liga 1935

Campeón de Copa 1977

Finalista de Copa 1997
Campeón de Copa 2005

Mis deportes favoritos

Submarinismo

Buceo en apnea

Beaching

Musculación

Spinning

Aerobic

Step

Body Pump (Jazz Pump)

Aero-Boxing

Batuka

Un buen masaje

Y por supuesto .... fútbol

sábado, 16 de junio de 2007

¿A qué no es por casualidad?



Un buen análisis de la situación en Gaza y de lo que se nos avecina:
El espejo del fantasma
Hermann Tertsch (
http://www.abc.es/, 13 de junio de 2007)

Los muertos se acumulan, los mediadores claudican, partes y operaciones militares se multiplican y los crímenes al margen de los combates entre milicianos adquieren desde hace días cada vez mayor horror iraquí. Los palestinos no sólo se están disparando entre sí. Se ejecutan unos a otros. Y en las últimas 72 horas, se lanzan unos a otros al vacío desde los pisos altos en la ciudad y los campos de refugiados. La guerra civil palestina parece imparable en Gaza entre bandos, sólo en principio dos, compuestos por fanáticos asalariados y funcionarios fanatizados.
Dicen que es ya una guerra entre islamistas y laicos que ha hecho trizas el precario acuerdo de La Meca para ese Gobierno Palestino de Unidad en el que Arabia Saudí invirtió un prestigio de tan escaso recorrido. Ahora parece que interesan otras cosas que la unidad y no parece mucha casualidad la inmensa contundencia y el nunca visto despliegue de medios con que se enfrentan los grupos de Al Fatah, del presidente Mahmud Abbas y los islamistas de Hamás del primer ministro Haniye.
Los movimientos militares de los últimos días apuntan a una lucha, si no decisiva muy importante, de cara al dominio de los principales símbolos de poder de la Autoridad Palestina en Gaza y los puestos militares más significativos para el control del territorio, de su infraestructura y sus recursos. Cisjordania es otro cantar, al menos de momento. Donde hay mayor espacio hay menos tendencia a la acción final desesperada y las gentes de Al Fatah, más o menos leales a Abbas y a la antigua Autoridad Palestina, ejercen aún suficiente respeto o terror sobre aquellos que les odian, no sólo los más fieles de Hamás.
Muchos están jugando con esas piezas tan sueltas que son los más de treinta grupos diferentes, todos armados, financiados y manipulados por odios, vanidades, rivalidades o uno, dos o tres Estados a la vez. El espejo lo manejan Irán y Siria y otros intentan inclinarlo hacia sus piezas. Y otros intentan mover voluntades caóticas y volubles, tribales, caprichosas, corruptas e inestables.
Pero el factor más importante del drama está en que se sella el naufragio de la idea del Estado palestino en sí como ente capaz de convivir con Israel. La propuesta de dos Estados en un territorio, tanto tiempo negada por Israel, ahora que el Estado judío la considera axioma para su seguridad, es cuestionada por el cuerpo social palestino. No sólo por Hamás. Tanto este partido islámico como la propia Al Fatah o grupos en Líbano que se han lanzado a la desestabilización del gobierno, han dejado de querer un Estado palestino para convivir con Israel. Creen que la ola de la historia les favorece y ya defienden una lucha sin cuartel hacia un único Estado que sellaría, por supuesto, la desaparición de Israel.
El fantasma hacia el que se inclina el espejo cada vez más es el de una región en la que el hundimiento occidental, jaleado por tantos en Occidente, acabe por convencer a todos de que Israel fue un accidente. En los países árabes y en Palestina esta idea ha ganado adeptos de forma vertiginosa en pocos años. Muchos trabajan en el mundo por imponer esta idea, el mayor apaciguamiento intelectualmente perceptible, también en aquellos círculos que no fomentan el odio sino mera indiferencia hacia Oriente Medio.
Este cambio profundo cualitativo en el proyecto general de fuerzas capitales del islamismo y sus aliados desde Gaza a Irán, pasando por Londres, Estambul, Madrid o Caracas, es por supuesto negado por los profesionales de dicho apaciguamiento, cuyos campeones tenemos en casa.
Los llamamientos a la destrucción de Israel del presidente Ahmadineyad son una emulación del mayor éxito del siglo XX del Vaticano. Juan Pablo II dijo en 1979 a los polacos -a todos los europeos- que los territorios arrebatados a la libertad por el comunismo volverían a ser suyos. Así fue.
Ahmadineyad utiliza la implosión de la URSS para pronosticar el destino final de Israel. Pero también del mundo occidental y sus libertades. Con mucha razón, Ahmadineyad considera a Israel bastión capital del mundo de infieles que se propone destruir. En Gaza el proyecto está en marcha. Aquí hay pocos avisados.
Para aquellos que les coja de sorpresa me permito sugerirle que lean estos tres artículos de hace siete años. Porque las cosas no pasan porque sí, no aparecen de golpe. Siempre hay culpables por acción e inacción:

Ilustres terroristas
Gabriel Albiac (El Mundo, 1 de junio de 2000)

Un hombre de Estado es un terrorista que triunfó. Uno que se pudre en la cárcel, una basura. Me desazona, no la trivialidad de que Arafat y su banda armada sean tratados como Padre de la Patria y Ejército Nacional palestinos, respectivamente. Es una obviedad que han ganado: no en el campo de batalla, por supuesto, donde su incompetencia y cobardía fueron históricas (lo de arrojar críos de diez años a hacerse matar a tiros como lanzadores de piedras está más allá de lo moralmente calificable); sí en el de las correlaciones mundiales. El Imperio, el que surgió del fin de la tercera guerra mundial en 1989, exige un reparto estable en ese Cercano Oriente, demasiado ligado a los grandes déspotas del petróleo. Así son las cosas. No seré yo quien pierda el tiempo negando la evidencia.
Otra cosa me ofende. El absoluto cinismo de los tan demócratas políticos nuestros. Arafat puede pasearse por España, de palacio en palacio, de Moncloa en Zarzuela, de Parlamento en Senado cuando le viene en gana. Desde Suárez a Aznar, pasando por González o Anguita, ninguno manifiesta la náusea ante quien está impregnado en sangre hasta los tuétanos. Cada uno de esos políticos hará oír, sin embargo, lastimeros sus sollozos si alguien le sugiere la posibilidad de estrechar la mano homicida de Múgica Arregui o de Jon Bienzobas. Los jóvenes fríamente asesinados por Arafat en el Estadio Olímpico de Múnich no parecen poseer, para nadie, la atroz carnalidad de los despedazados por ETA en Hipercor.
Es, sin más, vergonzoso que el Gobierno de un país democrático se permita endilgar a Israel, único Estado democrático del Cercano Oriente, catilinarias acerca de su obligación de prestar pleno reconocimiento al asesino Arafat: para mayor broma, en presencia y homenaje del dictatorial Mubarak. Tratemos de imaginar tan sólo lo que sucedería si un Jefe de Gobierno israelí se atreviese a exigirle al Estado español la inmediata proclamación del Estado independiente Vasco.
No es ni siquiera la atrocidad de que una banda terrorista como la OLP se erija en dictadura lo que me asquea. Ya lo he dicho: es la ley del Imperio. Me asquea que el Gobierno español nos tome a todos por imbéciles.
Un e-mail de Amnisty International me informa acerca de los miles de millones que abulta la venta de armas españolas a Arabia Saudí. Y pienso que todo, absolutamente todo en este mundo, posee una explicación. económica. También el amor de nuestros jerifaltes al terrorista triunfante Arafat y a esa OLP suya, que proveyó de armamento a la práctica totalidad del terrorismo europeo de los años setenta.

Nuestro virrey en Gaza
Gabriel Albiac (El Mundo, 14 de agosto de 2000)

Inteligente, tal vez demasiado para un político, sabe muy bien el cultísimo Shlomo Ben Ami (precioso, verlo sentado al lado del tan lerdo Solana) que es Arafat un perfecto hijo de perra. Pero es nuestro hijo de perra: el que Occidente ha mimado y preservado de todo mal durante décadas, porque un terrorista corrupto es mucho más tratable que un terrorista fanáticamente honrado. Arafat debe su vida al hecho de que siempre se supo, en Tel Aviv como en Washington, que tenía un precio: el de su coronación como reyezuelo local. Un superviviente nato: con gente así, se acaba siempre por llegar a un arreglo. Vitalicio por propio decreto en su monárquica jefatura de la más perseverante trama terrorista del siglo XX (adivinanza: ¿de dónde provenían las armas de los grupúsculos europeos en los años setenta?), Arafat es un interlocutor perfecto. Hará un excelente de hombre de Estado. Hombre de Estado -desde la Revolución Francesa, cualquiera que no sea analfabeto sabe eso- es hipérbole de terrorista.
Hará un excelente hombre de Estado. Le será preciso liquidar a un buen puñado de sus hermanos palestinos. Por supuesto. No hay Estado que no se erija sobre depuraciones minuciosas. Pero el hombre que ejecutó con eficiencia a cualquier posible -y aun imaginario- competidor interno; el hombre que besó, amoroso, al genocida rey que exterminara a sus militantes con crueldad admirable (espectáculo fascinante de los escuadrones de la OLP entregándose al ejército israelí para evitar ser despiezados por los carniceros del rey jordano); el payaso a quien alguien autorizó a esgrimir pistola ante la Asamblea de la ONU en la tan imperialista Nueva York; el asesino de civiles en la Olimpiada de Múnich o el bombero de aviones turísticos o el ametrallador de anóminos pasajeros de aeropuerto..., es, sin duda, el sujeto mejor capacitado para hacer desaparecer a cuantos revolucionarios, iluminados, místicos, integristas o delirantes de diversa laya maquinen disputar su cetro.
Me parece estupendo. No voy a ser yo, desde luego, quien se escandalice por que un vitalicio caudillo africano sea fantástico coleccionista de cadáveres. A decir verdad, no logro recordar a un sólo gobernante poscolonial que no lo haya sido. Ni una sola descolonización que no desembocara en corrupción y caos. Pero eso es tan inevitable como el sol de agosto. Mejor poner a un empleado bien armado para que se meriende a sus colegas menos razonables. Tal es la dura norma del Imperio. Lógica del mal menor: tener al reyezuelo en nómina.

Un terrorista senil
Gabriel Albiac (El Mundo, 22 de octubre de 2000)

¿Quién es más culpable de la violencia en Oriente Próximo? .
Ciudadano israelí con domicilio en Jerusalén -además de líder de la oposición- Ariel Sharón visita una plaza de Jerusalén, situada a doscientos metros de su casa; ninguna legalidad democrática podría impedírselo. No pasa nada ese día. Cuarenta y ocho horas más tarde, Yassir Arafat manda a sus batallones de críos a hacerse matar por la sagrada patria mancillada. Detrás de los chavales están los killers de Al Fatah, revestidos ahora con los uniformes de policía palestina y las armas proporcionados por el propio Israel. Es el inicio de la matanza.
Acorralado entre sus repetidas promesas de proclamar este otoño un Estado Palestino con capital en la Ciudad Santa y la testaruda realidad, Arafat ha apostado por el arrebato mediático-sacrificial de otra Intifada.
Su responsabilidad es pavorosa. En el momento mismo en que Israel ofrecía las mejores condiciones de paz e independencia que jamás haya podido soñar el maltratado pueblo palestino, sus dirigentes vuelven a lanzarlo al suicidio. Pocas veces la mezcla de vanidad e incompetencia de un político ha gestado tal tragedia sobre aquellos en nombre de quienes dice hablar.
No es nuevo en ese terrorista, pasado a la política sin dejar nunca de sustentarse sobre una red de asesinos carentes del menor escrúpulo democrático. La Intifida es quizá la forma más perversa del terrorismo. Fue hallazgo de una OLP militarmente caduca, tras el fin de la Guerra Fría. Porque la OLP de Arafat fue no sólo esa máquina de asesinar civiles que culmina sus hazañas en las Olimpiadas de Munich masacrando a jóvenes atletas desarmados. Fue también el soporte logístico del terrorismo europeo: su proveedor de armamento, bajo la benevolencia soviética. Ese mundo acabó en 1989.
Hay un innegable ingenio en la reversión autoinmolatoria del terrorismo que fue, a partir de ahí, la Intifada. Arafat entendió muy bien la debilidad del contrincante: el gusto occidental por la culpa. Nada como la muerte de un niño para desencadenarlo. Todo lo que había que hacer era enviar enjambres de chiquillos a ladrillazos contra los tanques y sentarse a esperar los inevitables primeros muertos; luego, la espiral giraría sola. Así ha sido.
Un viejo terrorista caduco y tal vez senil ha vuelto a apostar por lo único que sabe hacer: matar; a los propios como a los ajenos. La votación del jueves en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra alza acta de quiénes apoyan tal demencia: los despotismos de derecho divino musulmanes, más las muy democráticas Cuba y China. Y la Venezuela de Chaves. La flor y nata de este jodido mundo