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viernes, 16 de marzo de 2007

Pásalo, pásalo ... que ganamos

Lo que dijo el PSOE cuando el agredido era el PP

“Pequeños incidentes anecdóticos a pie de página”. Así calificaba la Cadena Ser la agresión sufrida por Josep Piqué y Rodrigo Rato durante la manifestación del 12-M en la que tuvieron que abandonar la marcha escoltados por la policía. El acoso a las sedes del PP y sus militantes y dirigentes comenzó con el Prestige y se agravó con la guerra de Irak. Desde cócteles molotov a estiércol. Al presidente del grupo parlamentario popular en Cataluña, Alberto Fernández Díaz, le arrojaron basura y huevos y le agredieron personalmente en un acto del partido en Reus. Esto es lo que dijeron los actuales gobernantes sobre las agresiones.


Durante el día 13 de marzo, día de reflexión, las sedes del PP de toda España se vieron acosadas, sitiadas y agredidas por grupos "espontáneos" de personas. Tanto Rajoy como la ministra de Educación, Pilar del Castillo, hablaban de "algunos grupos o personas" que convencieron a los españoles de que "era mejor que no gobernara el PP" y interpretaron como "absolutamente dirigidas" las manifestaciones.

El fiscal general del Estado en ese momento, Jesús Cardenal, abrió diligencias para estudiar posibles acciones penales. Desde la izquierda se desencadenó una lluvia de críticas. El secretario de Libertades Públicas del PSOE, Juan Fernando López Aguilar, calificó de "jurídicamente descabellado" el pretender que se pueden ejercer acciones penales contra los manifestantes que el 13 de marzo, en plena jornada de reflexión, se concentraron ante las sedes del PP. Asimismo, dijo que la decisión de Jesús Cardenal, que pidió a los fiscales que cursaran denuncias contra dichas concentraciones, era políticamente reveladora.

En declaraciones a Antena 3 Televisión, el ex ministro de Presidencia con el Gobierno de Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmó que esas manifestaciones al PSOE no le interesaban políticamente, era al PP al que le interesaban, y negó cualquier responsabilidad en su convocatoria: "Quien me conoce sabe perfectamente que soy incapaz de hacer semejante felonía". "Era al PP al que le interesaban, por eso salió Rajoy a decir que 'nos atacan', porque quería resucitar un clima, que es el de la guerra de Irak cuando fueron atacadas sus sedes, que fue el único momento en el que el PP respiró", añadió.


Recordatorio de las concentraciones y sucesos contra el PP el 12 y 13-M:


INFORME: Ante las sedes populares de toda España: "Aznar asesino" y "PP=Terrorismo"

Sevilla: "Un grupo de unas cien personas, en su mayoría jóvenes, se concentraron este sábado frente a la sede regional del PP en Sevilla, en la calle San Fernando, donde claman contra el Partido Popular con pancartas y al grito de Esto nos pasa, por un Gobierno facha. La Policía Nacional se ha desplazado hasta el lugar y protege la puertas del edificio. Según constató Europa Press, el inmueble permanece vacío en estos momentos y rodeado por tres furgones policiales y siete agentes. Los manifestantes han cortado uno de los carriles de la calle San Fernando, dejando abierto al tráfico el restante. Además de las consignas y las pancartas con lemas como Vosotros, fascistas sois terroristas, No más mentiras, Aznar asesino o Al-Qaeda los mata y Urdaci los remata, también hay manifestantes que portan banderas republicanas".

Barcelona: "Unas tres mil personas, según la Guardia Urbana, se han manifestado este sábado por la noche por el centro de Barcelona coreando lemas contra el Gobierno y contra la guerra. La marcha ha empezado a las 19.00 horas en la fuente de Canaletas de Las Ramblas, bajo el lema Los muertos son nuestros, las guerras son vuestras, No a la guerra y Televisión, manipulación. El lema de la manifestación pretende recordar a los ciudadanos que "el Gobierno llevó a España a una guerra que la gente no quería, por lo que es responsable, junto a los terroristas, de los 200 muertos de Madrid". Con pancartas con frases como PP=Terrorismo, Las bombas lanzadas en Iraq están en Madrid y Paremos la guerra, los manifestantes han cruzado la Plaza Sant Jaume y se han dirigido hasta la Delegación del Gobierno, donde ha finalizado la marcha".

Pique y Rato, perseguidos y agredidos en Barcelona. En la manifestación de día anterior para condenar los atentados no faltó el intento de agresión a dos políticos: Rodrigo Rato, vicepresidente primero del Gobierno y Josep Piqué, líder del PP catalán. Ambos tuvieron que abandonar la manifestación protegidos por la Policía ante el intento de agresión de un grupo de manifestantes. Rato, lamentó, en declaraciones a la cadena SER que algunos "usan la violencia para expresarse políticamente. Lo lamento profundamente". Tras ello, avaló la reacción del Ministerio del Interior y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En la emisora, calificaron el intento de agresión de "pequeños incidentes anecdóticos a pie de página".

Gijón: "Alrededor de tres centenares de personas se han concentrado ante la sede del Partido Popular en Gijón coreando consignas y portando carteles contra el Gobierno en relación con la autoría de los atentados de Madrid. A la concentración, que se inició con un grupo de varias decenas de manifestantes algo antes de las ocho de la tarde en la zona peatonal de la Plaza del Instituto de Gijón, se han ido incorporando más personas y se mantiene después de que el ministro del Interior, Ángel Acebes, anunciara la detención de cinco personas, tres marroquíes y dos indios, en relación con los atentados. Los concentrados gritaban consignas como Nuestros muertos, vuestra guerra, Televisión, manipulación y Antes de votar, queremos la verdad. Durante la concentración, el concejal del PP en Gijón Pedro Muñiz ha salido de la sede de su partido y en ese momento los manifestantes han coreado la palabra Asesinos. Muñiz ha afirmado, en declaraciones a EFE, que la actitud de los concentrados 'es obra de la manipulación de IU y el PSOE'".

Bilbao: "Decenas de personas se han concentrado ante la Subdelegación del Gobierno en Bilbao desde poco después de las ocho y media de la tarde. Los concentrados exhibían carteles en los que se lee "paz y verdad" y permanecen en silencio. La sede de la Subdelegación del Gobierno está ubicada en la céntrica plaza Moyua, y los manifestantes se han colocado en la parte peatonal sin entorpecer el tráfico el rodado".

Galicia: "Medio millar de personas permanecían concentradas a últimas horas de la tarde ante la sede central del PP en Galicia, ubicada en Santiago de Compostela. Los manifestantes portan pancartas en las que reclaman "la verdad" sobre los atentados y gritan consignas como Queremos saber antes de votar. La concentración comenzó pasadas las siete de la tarde con sólo una docena de personas, pero el número de manifestantes se fue incrementado progresivamente. Agentes de las Fuerzas de Seguridad vigilaban la zona. El escritor Suso de Toro, que participó en la concentración, dijo que la acción la convocaron “espontáneamente” diversas personas del mundo de la cultura gallega mediante mensajes a teléfonos móviles. Unas 150 personas se concentraron en el centro de Pontevedra ante una de las sedes del Partido Popular, la de la agrupación municipal, coreando frases como No más sangre por petróleo, Golpe de estado informativo, Ilegalizar el Partido Popular, Acebes dimisión o Los muertos son igual en Madrid en Bagdad y portando pancartas con los lemas PP asesinos: No a la manipulación electoralista.".

"Cerca de medio millar de personas se manifestaron ante la sede del PP en Vigo y otras 300 personas ante la Delegación de Gobierno en La Coruña en recuerdo de las víctimas de los atentados de Madrid y en contra del Gobierno, al que pidieron la dimisión. En Vigo, los cerca de 500 manifestantes que se congregaron ante la sede del PP impidieron, al grito de "asesinos, asesinos" y "dimisión, dimisión", que la alcaldesa de la ciudad, Corina Porro, y otros responsables del partido pudieran abandonar el edificio. En La Coruña, los manifestantes, que inicialmente se habían congregado ante la sede del PP en esta ciudad emulando las concentraciones espontáneas en otras ciudades, se vieron obligados a trasladarse ante la cercana Delegación del Gobierno tras intervenir la Policía".

Valencia: "Unas doscientas personas, según fuentes de la Policía local de Valencia, se han concentrado pasadas las 19.00 horas de esta sábado en la plaza de San Agustín para pedir "paz" y "saber la verdad antes de votar". Las mismas fuentes han informado que el tráfico en esa céntrica plaza de Valencia ha sido cortado por efectivos policiales. Los manifestantes, la mayoría con pancartas, corean desde su llegada al punto de concentración eslóganes en los que acusan al Gobierno de ocultar información sobre los atentado ocurridos el pasado día 11 Madrid".


Vea aquí los hechos más importantes y las reacciones de los dirigentes políticos en la campaña de ataques al PP desde marzo de 2003 hasta las elecciones:

(21-03-03) 42 actos de boicot denunciados por el PP

(21.03.03): Aznar reprocha a Zapatero y a los que "en nombre de la paz asaltan y apedrean nuestras sedes"

(21.03.03): Los pacifistas queman barricadas en Madrid y tratan de asaltar la sede del PP

(23.03.03): Parapetados tras el "No a la guerra", pacifistas callejeros atacan las sedes del PP

(25.03.03): Caldera condena los ataques a las sedes del PP pero dice preferir los huevos a las bombas

(25.03.03): Arenas pide a la "coalición radical de izquierdas" que condene los ataques al PP por la guerra

(25.03.03): Zapatero pide al PP que "demuestre" que el PSOE apoya actos violentos en las manifestaciones

(26.03.03): Zapatero compara la ola de violencia contra el PP con la pitada que recibió González en 1993

(26.03.03): El secretario general del PSOE de Villarrasa (Huelva) amenaza de muerte al candidato del PP

(26.03.03): Universitarios catalanes arrojan 700 kilos de estiércol frente a la sede del PP en Barcelona

(26.03.03): Los pacifistas agreden a Alberto Fernández durante un acto preelectoral en Reus

(31.03.03): El Partido Popular de Andalucía denuncia a cargos de PSOE e IU por incidentes contra sus sedes

(31.03.03): Los actores plantan a Gallardón en la cena oficial de la fiesta de los Premios Max

(31.03.03): Zapatero se apoya en la mayoría absoluta del PP y elude su responsabilidad en la ola de violencia


(04.04.03): Triple ataque con cócteles molotov contra dos sedes del PP en Galicia y una oficina de la Xunta

(05.04.03): Zapatero recuerda a Aznar que los manifestantes "somos todos españoles"

(06.04.03): Atacadas otras cuatro sedes del PP mientras Aznar dice que el "acoso" no asustará a los electores

(13.03.04): El PP denuncia mensajes con acusaciones al Gobierno desde telefónos de la Diputación de Caceres

(13.03.04): Rajoy pide que cesen las concentraciones antidemocráticas de acoso en las sedes del PP

(17.03.04): El PP acusa a "algunos grupos o personas" de dirigir el acoso a sus sedes en la víspera electoral

(17.03.04): Aznar: "Dirigentes del PSOE y un poder fáctico reconocible violentaron el luto y la reflexión"

(25.03.04): Cardenal pide a las fiscalías que cursen las denuncias por las manifestaciones de acoso al PP
(31.03.04): Rubalcaba acusa al PP de intentar utilizar electoralmente el asalto a sus sedes el 13-M

Y continuaron con lo mismo:

(26-01-05) Blanco: “Aguirre es una líder de la derecha más extrema; el PP convocó a sus bases”
El secreatario de Organización del PSOE ha acusado al PP de "calentar" a sus militantes para "gritar contra el Gobierno" en el acto organizado este sábado por la AVT, en Madrid. Blanco culpó a los populares de "hacer partidismo con las víctimas del terrorismo", y a Esperanza Aguirre de ser una "líder de la derecha más extrema del PP" por sus declaraciones en la COPE. Eso sí, justificó las "concentraciones espontáneas" del 13-M, ya que, para él, existía un "sentimiento de indignación contra la acción del Gobierno", aunque matizó que el PSOE "no convocó ni incitó" a acudir a ese acto.

domingo, 11 de marzo de 2007

Culpables prediseñados

5. Las miguitas de Pulgarcito
por Luis del Pino

Uno de los enigmas más extraños del 11-M era, hasta ahora, el relativo a la misteriosa aparición de una mochila-bomba en Vallecas en la madrugada del 12 de marzo. ¿Cómo llegó hasta aquella comisaría de Vallecas esa providencial mochila, que conduciría con sorprendente rapidez a la detención de los pelanas de Lavapiés en plena jornada de reflexión? Hasta el momento, nadie se había dignado a explicar a los españoles las circunstancias completas de la aparición de aquella mochila, pero la desclasificación del sumario por parte del juez Del Olmo nos permite por fin ir entreviendo la respuesta a éste y otros enigmas. Hablaremos en el artículo de cuál es el supuesto trayecto que pudo haber seguido esa mochila, pero lo malo es que el aclarar ese enigma tan sólo nos sirve para que se nos planteen otros muchos enigmas nuevos y, quizá, más inquietantes.

Sigue el camino de baldosas amarillas
Fue nuestro admirado Fernando Múgica el que destapó la caja de Pandora de las dudas en su primer artículo sobre los agujeros negros del 11-M. En aquel texto, Múgica ponía blanco sobre negro unas preguntas que muchos millones de españoles llevaban planteándose en silencio desde el mismo día de los atentados. Las "miguitas de Pulgarcito", como Múgica las bautizó, eran demasiado grandes y llamativas como para ignorarlas.

Entre el 11 y el 14 de marzo, muchos ciudadanos tuvieron la sensación de estar asistiendo a una farsa, a la escenificación coreográfica de un guión previamente ensayado, que conducía inevitablemente en una sola dirección: el día 11, la furgoneta de Alcalá con su famosa cinta coránica; el día 12, la milagrosa mochila de Vallecas; el día 13, las detenciones y la cinta de reivindicación. La cronometrada secuencia de aparición de las "pruebas", su carácter marcadamente teatral y la falta de explicaciones claras sobre las extrañas circunstancias en que esas pruebas habían aparecido hicieron sospechar a muchos españoles que alguien nos estaba "vendiendo la moto", que toda aquella acumulación de sorprendentes pruebas no era más que el camino de baldosas amarillas que la opinión pública tenía que seguir para terminar encontrando a un Ben Laden tan falso como el Mago de Oz.

La furgoneta de Alcalá
Son numerosos los datos del sumario que apuntan a que la furgoneta no fue abandonada por los terroristas que colocaron las mochilas, como hasta ahora nos habían hecho creer.

En primer lugar, los testigos oculares. El portero de Alcalá, en su primera declaración ante la Policía, dijo que las personas que vio tapadas con bufandas y gorros aquella mañana le habían parecido europeos del este; por su parte, una empleada de las taquillas de la estación de Alcalá estuvo hablando con uno de los presuntos terroristas, que estaba tapado con pasamontañas y bufanda y que hablaba "en español con acento de español". En lo que coinciden las dos declaraciones es en que el comportamiento de esos presuntos terroristas llamaba la atención. Es como si buscaran que las miradas se dirigieran hacia aquella furgoneta. Resulta difícil de explicar que a nadie se le ocurriera citar, para que compareciera ante la Comisión 11-M, a esa taquillera de Alcalá que es la única persona que habló el día de los atentados con uno de los supuestos terroristas.

También resulta curiosa la ausencia de huellas. Las únicas dos huellas dactilares de un presunto terrorista que aparecieron no estaban en la propia furgoneta, sino en la bolsa con detonadores que había debajo del asiento. Sin embargo, esos terroristas que evitan tan cuidadosamente dejar huellas en el volante, en la puerta, en el salpicadero e incluso en la famosa cinta coránica (lo que indica que probablemente utilizaron guantes), se dejan abandonadas en la parte de atrás numerosas prendas de ropa con su ADN. ¿Alguien tiene alguna explicación racional?

Otro de los problemas que más quebraderos de cabeza le ha dado al juez Del Olmo es la cuestión de las llaves. La furgoneta apareció perfectamente cerrada, sin ningún signo de violencia, lo que quiere decir que se usaron llaves para abrirla y cerrarla. ¿De dónde sacaron las llaves los terroristas? Según declaró el propietario de la furgoneta, un ebanista jubilado, le había desaparecido un manojo de llaves ocho meses antes de los atentados. Pero resulta bastante extraño que unos terroristas que adquieren los explosivos y los teléfonos a escasos días del 11-M tengan la previsión de robar un manojo de llaves con ocho meses de antelación. A esto se suma otro dato inexplicable: hicieron falta al menos doce terroristas para colocar las doce mochilas, así que tendrían que haber aparecido al menos dos vehículos más abandonados. ¿Dónde están esos vehículos? Tres meses después de los atentados, apareció un Skoda Fabia en Alcalá, de nuevo sin huellas dactilares y lleno de prendas de ropa de los terroristas. Pero el problema es que ese Skoda no estaba allí el 11 de marzo, según publicó El Mundo. Entonces, ¿quién lo depositó en Alcalá con posterioridad a los atentados, y con qué objeto?

La matrícula no doblada es otro de los misterios. Los mercenarios implicados en la trama del 11-M se dedicaban, entre otras cosas, a la compraventa de vehículos robados, y a todos les doblaban sistemáticamente las matrículas. Resulta incomprensible que no doblaran la matrícula del único vehículo que no podían permitirse que les interceptaran: aquél en que tenían que trasladar los explosivos desde Morata hasta Alcalá.

Tampoco se comprende la existencia de la bolsa con detonadores. Se ha podido demostrar (gracias al análisis del cuentakilómetros) que la furgoneta de Alcalá no fue utilizada para traer los explosivos desde Burgos, como en un primer momento se nos había dicho. Los explosivos llegaron a Morata en otros vehículos y en Morata se montaron (supuestamente) las mochilas-bomba. Después, las mochilas se cargaron en la furgoneta y se llevaron hasta Alcalá. Entonces, ¿por qué aparece en la furgoneta una bolsa con detonadores y un poco de explosivo? No tenían ninguna necesidad de meterla allí, puesto que las bombas ya estaban montadas. Lo cual nos indica que esa bolsa fue colocada allí con el único propósito de que fuera encontrada. De todos modos, ¿cómo es posible que el perro que entró en la furgoneta no detectara esa pequeña cantidad de explosivos que había junto a los detonadores? Como dato curioso, a Alcalá acudieron dos policías con sus perros. Uno de ellos entró en la furgoneta, mientras que el otro permaneció alejado de la misma. ¿Adivinan Vds. a cuál de los dos policías se llamó a declarar a la Comisión 11-M? ¡Exacto! ¡Se llamó a declarar al policía que NO había entrado en la furgoneta!

Todos estos extremos no hacen sino confirmar algo que, en el fondo, es de sentido común. El carácter teatral de la furgoneta es excesivo como para que lo pueda admitir nadie con un mínimo de sensibilidad crítica: unos personajes "disfrazados de malos" para atraer la atención sobre la furgoneta, un poquito de explosivo para que se sepa que está relacionada con el atentado y una cinta coránica para que todos nos imaginemos de inmediato al mismísimo Ben Laden ordenando a sus huestes subir a la furgoneta. Es casi demasiado obvio.

La mochila de Vallecas
Tampoco la mochila de Vallecas resiste el más mínimo análisis. Resulta enormemente dudoso que esa mochila fuera confeccionada o depositada por los terroristas. En primer lugar, la composición de la mochila no coincide con la de la única otra mochila de los trenes de cuyo contenido hemos tenido noticia: la que encontró el policía municipal Jacobo Barrero en la estación de El Pozo y que los Tedax hicieron detonar a las 9:30 del día 11 de marzo. Jacobo Barrero vio en aquella mochila un teléfono móvil con unos cables conectados a una tartera donde se encontraba el explosivo. Sin embargo, la mochila de Vallecas tenía el explosivo alojado en una bolsa de plástico, no en una tartera. Asimismo, la cantidad de explosivo en uno y otro caso era diferente.

La ausencia de rastros de ADN también resulta curiosa. En el explosivo del artefacto encontrado en las vías del AVE unas semanas después del 11-M se pudo localizar el ADN de uno de los terroristas, lo que indica que el explosivo fue amasado con las manos desnudas. Sin embargo, la persona que amasó el explosivo de la mochila de Vallecas debió de utilizar guantes (como la persona que conducía la furgoneta de Alcalá), porque no aparecen rastros de ADN en la Goma-2.

En tercer lugar, la hora a la que estaba programado el teléfono de la mochila de Vallecas no era tampoco correcta. En todas las estaciones, los distintos artefactos explosivos estaban programados para activarse a la misma hora, y todos lo hicieron con diferencias máximas de unas pocas decenas de segundos. En la estación de El Pozo (de donde provenía supuestamente la mochila de Vallecas), las dos bombas que estallaron lo hicieron a las 7:38. Sin embargo, la mochila de Vallecas estaba programada para dos minutos después, a las 7:40. No hay una explicación lógica para esta diferencia, a menos que la mochila de Vallecas no fuera preparada por las mismas manos que las que estallaron en los trenes.

Pero quizá lo que más nos convence del carácter espurio de la mochila es que estaba preparada para no explotar. Durante cuatro meses, el jefe de los Tedax estuvo mareando al juez Del Olmo, proporcionándole explicaciones a cual más absurda sobre los motivos por los que la mochila no había explosionado. Pero lo cierto es que no explotó simplemente porque había dos cables desconectados: ni siquiera se usó un poquito de cinta aislante para poder dar el pego. Y el jefe de los Tedax sabía desde la misma madrugada del 12 de marzo que éste era el motivo por el que la mochila no había explotado.

Finalmente, no se entiende cómo es posible que esa mochila no fuera detectada por nadie durante todo el día 11. En la estación de El Pozo, los Tedax revisaron uno por uno los bultos, y cabe suponer que lo hicieron con especial cuidado, porque precisamente en esa estación acababan de desactivar otra mochila-bomba (la que encontró Jacobo Barrero). ¿Cómo es posible que una mochila que pesaba unos quince kilos no llamara la atención de nadie ni fuera revisada en la estación, ni tampoco posteriormente? En realidad, teniendo en cuenta que el juez Del Olmo había dado orden de trasladar a IFEMA todos los efectos recogidos en las estaciones, ¿cómo es posible que la mochila llegara desde la estación de El Pozo hasta la comisaría de Puente de Vallecas?

El viaje a ninguna parte
El extraño viaje de la mochila se inicia en la estación de El Pozo a las 15:15 de aquel 11 de marzo, cuando agentes de la Policía comienzan a cargar en una furgoneta las bolsas con los efectos recogidos en la estación. Inicialmente, y a pesar de que las instrucciones de Del Olmo eran llevar todos los objetos al pabellón 6 de IFEMA (los recintos feriales de Madrid), los agentes reciben la orden de dirigirse con esas bolsas a la comisaría de Villa de Vallecas (que es distinta de la de Puente de Vallecas donde luego apareció la mochila).

Los agentes llegaron a la comisaría en torno a las 15:30 y comenzaron a descargar las bolsas, pero llevaban descargadas tres o cuatro cuando les dicen que hay que llevar todo a IFEMA, tal como se estaba haciendo con los objetos recogidos en las otras estaciones. Primera contraorden, que está en línea con lo que Del Olmo había dictado.

Los agentes se dirigen, por tanto, a IFEMA, donde descargan las bolsas y las marcan como provenientes de la estación de El Pozo. Después, vuelven a la estación para cargar la siguiente tanda. Se encontraban trasladando a los recintos feriales esa segunda carga de objetos cuando se reciben instrucciones para llevarlo todo a la comisaría de Puente de Vallecas. Segunda contraorden, pero esta vez contraviniendo claramente las instrucciones del juez. ¿Por qué se da la orden de llevar esos objetos a otro sitio?

Al recibir las nuevas órdenes, los agentes dan la vuelta y llevan ese segundo cargamento a la comisaría, realizando después varios viajes entre la comisaría y la estación, para terminar de trasladar todos los objetos. Pero la primera tanda de bolsas se había quedado depositada en IFEMA, así que en torno a las 20:00 se recibe la orden de trasladarse en dos furgonetas combi a los recintos feriales para recoger lo que allí habían depositado. Ante la negativa del encargado a entregarles los objetos (porque las órdenes de Del Olmo eran llevar todo a IFEMA), los agentes tuvieron que solicitar a su comisario que interviniera en la cuestión. Finalmente, aquella primera tanda de bolsas llegaría a la comisaría de Puente de Vallecas en torno a las 21:45, después de haber pasado todo el día en IFEMA.

¿Y cuál era el motivo alegado para trasladar todo a la comisaría? Pues realizar una catalogación de los objetos... ¡antes de trasladarlos a IFEMA! Realmente peculiar. Es mientras están haciendo esa catalogación, en torno a la 1:30 o 2:00 de la madrugada, cuando dos agentes de la comisaría descubren la bomba al abrir la famosa mochila viajera. Hasta aquí, el relato de los hechos tal como aparece en el sumario.

¿Quién dio las órdenes y contraórdenes para el traslado de los efectos de la estación de El Pozo? ¿A qué obedecía ese sorprendente interés en catalogar los objetos en la comisaría de Puente de Vallecas?

Como el lector habrá observado, la famosa mochila no aparece por ninguna parte en el relato de los hechos, porque lo único que llegan a ver los policías encargados del traslado son las bolsas donde están metidos todos los objetos. Hemos de suponer que la mochila estuviera metida en una de aquellas bolsas que se pasearon por Madrid a lo largo del día 11, pero la secuencia de acontecimientos no contribuye a tranquilizarnos, ni nos convence de que aquella mochila hubiera estado alguna vez en los trenes.

Conclusiones
Decíamos en el artículo anterior que la diferencia de composición química entre los explosivos hallados en la furgoneta de Alcalá y los de la mochila de Vallecas sugerían que una de las dos pistas era un señuelo. En realidad, a la vista de los indicios enumerados en este artículo, hay bastantes probabilidades de que lo fueran las dos: ni está claro que la furgoneta de Alcalá fuera utilizada por los terroristas, ni tampoco parece que la mochila de Vallecas fuera depositada por ellos en los trenes.

Quizá si la actuación de determinados poderes públicos no hubiera sido tan opaca, podríamos sentirnos tentados de achacar todos los puntos oscuros a meras casualidades sin importancia, pero han sido tantas las ocultaciones y las manipulaciones que uno no puede evitar sentir una cierta intranquilidad.

Nadie miente a un juez, ni engaña a una comisión parlamentaria, ni oculta datos a la opinión pública por simple deporte. Si todo lo relativo a esas pistas apoyara claramente la versión oficial, ¿qué motivo había para ocultar al juez durante cuatro meses que la mochila tenía dos cables sueltos? ¿Qué motivo había para manipular los análisis químicos que revelaban diferencias entre el explosivo de Vallecas y el de Alcalá? ¿Qué motivo había para llevar a declarar a la Comisión 11-M al policía que NO había entrado con su perro a inspeccionar la furgoneta, en lugar de llamar al que SÍ había entrado? ¿Qué motivo había para no citar ante la Comisión 11-M a la taquillera que habló "en español con acento de español" con el supuesto terrorista de la furgoneta? ¿Qué motivo había para hacer peregrinar la mochila de Vallecas por medio Madrid? ¿Qué motivo había para no explicar con pelos y señales a la opinión pública todo lo relativo a esas increíbles pistas sobre las que luego se ha pretendido fundamentar todo el caso?

Tanto la furgoneta como la mochila jugaron un importante papel en la secuencia de acontecimientos que grabó a fuego en la opinión pública la tesis de la autoría islámica y de la inocencia de ETA. Aquellas dos pistas condujeron también a las cabezas de turco que serían detenidas en plena jornada de reflexión y, a más largo plazo, llevaron a la Policía hasta la trama mercenaria del 11-M.

En la película de El Mago de Oz, Dorothy y sus amigos alcanzan el final del camino de baldosas amarillas tan sólo para descubrir que el Mago no es otra cosa que un títere grande y complejo, cuyos hilos mueve un hombrecillo tan poco dotado de poderes mágicos como cualquiera de los restantes mortales.

En el tema del 11-M, ¿quién movía los hilos de esos mercenarios que encontramos al final del camino de baldosas amarillas? ¿Quién dispuso ese camino para que lo siguiera una opinión pública crédula y anonadada? Desde luego, no fueron los propios mercenarios quienes decidieron dejar allí las pistas que condujeran finalmente a su identificación. Si por algo se caracterizan los mercenarios es por la desagradable costumbre de querer disfrutar, vivos y en libertad, del dinero cobrado por sus crímenes.



6. Las primeras detenciones
por Luis del Pino

La cortina de humo tendida por los organizadores del 11-M había funcionado y la Policía y el juez picaron el anzuelo como estaba previsto. A partir del teléfono móvil encontrado en la mochila de Vallecas, se puso en marcha el mismo día 11 de marzo la investigación policial para tratar de aclarar el atentado. Resumiendo lo que la versión oficial nos cuenta, la Policía siguió por un lado la ruta de comercialización del propio teléfono móvil y por otro la ruta de comercialización de la tarjeta SIM de ese móvil (la tarjeta con el número telefónico). Con ello, averiguó que el teléfono había sido vendido en un bazar regentado por dos indios y que la tarjeta SIM había sido vendida en un locutorio de Lavapiés regentado por tres marroquíes. Esas cinco personas fueron detenidas en plena jornada de reflexión, lo que causó un enorme impacto sobre una opinión pública cada vez más desconcertada después de los atentados. Cuatro de esos detenidos fueron puestos en libertad por el juez pocas semanas después de las elecciones, y las dudas sobre la posible culpabilidad del quinto son cada vez más clamorosas, pero el impacto sobre la opinión pública era ya imposible de revertir.

Son muchos los puntos oscuros que rodean a esa investigación policial que condujo a las detenciones del 13 de marzo, pero no es momento ni lugar de ponerse a analizarlos. Tiempo habrá de ello. En este artículo, vamos a dar por buena esa versión policial y, partiendo de ahí, vamos a ver que, en realidad, las cosas simplemente no cuadran. También hablaremos de algunos otros datos relevantes que se le ocultaron a la opinión pública y analizaremos, a la luz de este año y medio de investigaciones, las detenciones del 13 de marzo.

La investigación policial
Como vamos a ver, la versión oficial no cuadra por ninguna parte. Pido perdón al lector por lo prolijo de las explicaciones que siguen, pero son necesarias para comprender cómo se realizó la investigación policial y los resultados a que condujo.

Lo primero que hay que entender es que en la mochila de Vallecas había un teléfono marca TRIUM y que dentro de ese teléfono había una tarjeta SIM de Amena (con un cierto número telefónico). El teléfono y la tarjeta SIM son dos cosas distintas, pudiéndose por ejemplo usar un mismo teléfono con distintas tarjetas SIM de diferentes compañías. Si se cambia la tarjeta SIM a un teléfono, cambiará el número telefónico.

Lo primero que hizo la Policía fue analizar a través de quién se habían vendido ese teléfono TRIUM y esa tarjeta de Amena. El teléfono y la tarjeta habían seguido rutas de comercialización totalmente distintas.

La ruta de las tarjetas
La versión policial, reflejada por el juez Del Olmo en sus autos, afirma que las tarjetas telefónicas de los móviles empleados en las mochilas-bomba provienen de un lote de 30 tarjetas Amena que la empresa Uritel vendió a una tienda denominada Sindhu Enterprise, la cual las vendió a su vez al locutorio de Lavapiés perteneciente a Jamal Zougham. De esas 30 tarjetas, 15 llegaron a activarse (es decir, hicieron una primera llamada y ya podían funcionar normalmente a partir de ahí), mientras que otras 15 no llegaron nunca a realizar una llamada.

De las quince tarjetas que sí llegaron a hacer una primera llamada:

- 1 se la quedó Jamal Zougham (el dueño del locutorio de Lavapiés) para su propio teléfono móvil, que llevaba encima cuando la Policía le detuvo el 13 de marzo
- 1 estaba sin vender y fue encontrada en el locutorio de Jamal Zougham
- 1 fue utilizada para hacer llamadas entre el 8 y el 10 de marzo por personas vinculadas a la trama del 11-M.
- Las restantes 12 debieron de ser vendidas a otras personas, aunque los informes policiales no especifican a quién fueron vendidas ni cuándo se realizaron llamadas desde ellas. Dada la carencia de datos, hemos de suponer que la Policía comprobó cuáles llamadas se hicieron desde esas tarjetas y que esas llamadas no tienen nada que ver con los atentados.

De las otras 15 tarjetas, que no llegaron nunca a activarse:

- 3 estaban todavía sin vender y fueron encontradas en el locutorio de Jamal Zougham.
- 1 es la encontrada en la mochila de Vallecas. Esta tarjeta se encendió por primera y única vez el día 10 de marzo (sin llegar a realizar ninguna llamada) en la zona de cobertura de un repetidor situado en Morata de Tajuña.
- 6 tarjetas más se encendieron también por primera y única vez el 10 de marzo (sin llegar a realizar ninguna llamada) en la zona de cobertura del mismo repetidor. La Policía concluye que estas 6 tarjetas y la de la mochila de Vallecas (es decir, un total de 7 tarjetas) fueron utilizadas en las mochilas bomba.
- De las 5 restantes no se sabe nada. Los informes policiales concluyen que "es posible" que esas 5 tarjetas fueran encendidas también en Morata, pero que la compañía telefónica hubiera ya borrado los datos.

Lo primero que llama la atención es que Jamal Zougham se quedara una de las tarjetas del lote de 30 para su propio teléfono y luego esperara tranquilamente a que la Policía fuera a detenerle el 13 de marzo y le encontrara el teléfono encima. Si hubiera vendido las tarjetas sabiendo que eran para un atentado, ¿habría hecho algo tan estúpido?

Pero también llama la atención otra cosa: los números en las explicaciones policiales no cuadran. El día 11 de marzo había 12 mochilas en los trenes más la mochila de Vallecas, lo que da un total de 13 mochilas. Sólo se ha podido documentar que en Morata se encendieron 7 tarjetas telefónicas. ¿Qué pasa con las otras seis mochilas? Incluso si sumamos las 5 tarjetas de las que no se sabe nada y que la Policía "supone" que también se encendieron en Morata, seguimos teniendo 12 tarjetas, no 13. ¿Dónde está la tarjeta que falta?

La ruta del teléfono
Pero es que si tiramos del otro hilo, el del teléfono hallado en la mochila de Vallecas, resulta que las cosas no cuadran tampoco. Ese teléfono de la mochila pertenecía a un lote de 80 teléfonos TRIUM T-110 que una empresa llamada Telefonía San Diego vendió en octubre de 2003 a Bazar Top (la tienda de los dos indios detenidos el 13 de marzo). Bazar Top llevó 12 de esos teléfonos a liberar a Test Ayman, una tienda propiedad del policía Maussili Kalaji, y entre esos 12 teléfonos liberados estaba el de la mochila de Vallecas. Bien, veamos a quién se vendieron.

Según la declaración del dependiente de Bazar Top, el día 3 de marzo vendió 3 teléfonos SIN LIBERAR a dos personas que hablaron con él en correcto español, pero que entre sí hablaban en un idioma extraño. Él les preguntó en qué hablaban y ellos le contestaron que en búlgaro. ¿Hablaban realmente en ese idioma? No lo sabemos. Desde luego, no hablaban en árabe, porque de la misma forma que nosotros podemos reconocer que alguien está hablando en francés, en inglés o en italiano aunque no entendamos esos idiomas, para un indio resulta natural reconocer si alguien está hablando en árabe. ¿En qué hablaban entonces? En la Comisión de investigación del 11-M, Jaime Ignacio del Burgo dijo algo de simple sentido común: con los datos que tenemos, esas personas podían estar hablando entre sí en búlgaro, en finlandés o en cualquier otro idioma, como por ejemplo el vasco. Por supuesto, estas palabras de Del Burgo suscitaron las inmediatas risotadas del representante del PNV.

Ante la carencia de datos, vamos a suponer que eran búlgaros. El día 4 de marzo, el dependiente indios vendió a esos mismos "búlgaros" 6 teléfonos LIBERADOS y el día 8 de marzo les volvió a vender otro teléfono liberado más. Así pues, el total de teléfonos que el indio vendió a esos "búlgaros" es de 10 (7 liberados y 3 sin liberar). Está demostrado en el sumario que los 7 teléfonos liberados fueron utilizados con las 7 tarjetas SIM que se encendieron bajo el repetidor de Morata de Tajuña.

Números que no cuadran
A partir de aquí empiezan las preguntas: si los teléfonos móviles fueron vendidos a unos "búlgaros", ¿cómo llegan a manos de los mercenarios marroquíes? ¿Qué pintan esos "búlgaros" en toda esta historia? ¿Para qué querían esos "búlgaros" los otros tres teléfonos sin liberar? ¿Se ha podido seguir el rastro de esos tres teléfonos? Independientemente de esto, ¿puede alguien explicarnos cómo cuadran los números? Porque lo que vemos es que:

- tenemos 13 mochilas, pero en la tienda del policía Maussili Kalaji se liberan 12 teléfonos
- tenemos 13 mochilas, pero Bazar Top sólo vende 10 teléfonos a los búlgaros (3 de ellos sin liberar)
- tenemos 13 mochilas, pero en Morata de Tajuña (como hemos visto antes) sólo se activan 7 tarjetas (o como máximo 12, si aceptamos las "suposiciones" policiales).

Resumiendo, el panorama que nos encontramos es que, después de diecisiete meses de investigaciones, lo único que cuadra son los siete teléfonos liberados comprados por unos "búlgaros" con las siete tarjetas que se activaron en Morata. Dicho en otras palabras: aún asumiendo como ciertas las explicaciones de la Policía, la versión oficial no es capaz de explicar qué teléfonos o tarjetas se usaron en 6 de las 13 mochilas-bomba del 11-M.

A la luz de estos datos, ¿le parece al lector que Rodríguez Zapatero se ajustaba a la verdad cuando afirmó ante la Comisión 11-M que todo estaba claro? No sólo no sabemos qué explosivos se usaron en los trenes, sino que tampoco está claro qué teléfonos se emplearon.

¿Fueron uno o dos comandos?
En realidad, la situación es todavía más confusa. Algún lector puede estarse preguntando: ¿tenemos constancia de que esas 7 tarjetas y teléfonos se usaran en los trenes de la muerte? Si se analiza el sumario, son cuatro los hechos que relacionan con los atentados a ese lote de 7 tarjetas y teléfonos:

- Una de esas tarjetas y uno de esos teléfonos estaban en la mochila de Vallecas.
- Las siete tarjetas se encendieron bajo el repetidor de Morata el día 10 de marzo.
- En el registro de la finca de Morata se encontró la caja vacía de una de las siete tarjetas y en esa caja apareció una huella dactilar del jefe de la trama mercenaria: Jamal Ahmidan, El Chino.
- Las siete tarjetas pertenecen a un lote de 30 al cual pertenecía también otra tarjeta que fue utilizada por los mercenarios del 11-M para efectuar llamadas telefónicas entre el 8 y el 10 de marzo.

El único de estos cuatro indicios que podría constituir una "prueba" directa de que esas tarjetas y teléfonos se usaron en las mochilas-bomba de los trenes es... la mochila de Vallecas, pero ya vimos en el capítulo anterior que existen serias dudas sobre esa peculiar mochila. Por tanto, es verdad que no sabemos a ciencia cierta si se emplearon en los atentados esas tarjetas y teléfonos. Pero, de todos modos, parece razonable suponer que fue así, dados los otros tres indicios que conectan a esas tarjetas con la trama mercenaria del 11-M.

Pero entonces, ¿qué tarjetas y teléfonos se usaron en las otras seis mochilas que faltan hasta completar las 13? ¿Es posible que en el 11-M hubieran participado dos "comandos" distintos, cada uno de los cuales se hubiera encargado de preparar una parte de las mochilas?

Con respecto a estas preguntas, hay un detalle del sumario que llama poderosamente la atención y al que nadie parece haber dado importancia. En uno de sus primeros informes, fechado el 12 de marzo, en plena confusión posterior a los atentados, el jefe de los Tedax hace una afirmación que tiene una enorme relevancia. Como ya sabe el lector, en los trenes estallaron 10 bombas, mientras que los Tedax hicieron detonar otras 2 en las propias estaciones: una en El Pozo y otra en Atocha. Pues bien, en ese informe de Sánchez Manzano se afirma directamente que la bomba que los Tedax hicieron detonar en Atocha no contenía un teléfono móvil.

¿Se trata de una confusión de Sánchez Manzano? Porque si no es una confusión, el escenario que tendríamos es: 6 bombas en los trenes que utilizaban teléfonos móviles y otras 6 que posiblemente usaban otra cosa (¿un temporizador, quizá?). Esto abonaría la tesis de los dos comandos, pero además nos lleva a una pregunta que ha estado desde el principio rondando la cabeza de quienes han investigado el 11-M: ¿por qué se emplearon teléfonos móviles para activar los detonadores de al menos una parte de las bombas, cuando se podían haber utilizado temporizadores, que son mucho más seguros y no dejan rastro? ¿Quién tenía interés en que acabáramos localizando a través de los móviles al comando de Morata, cuyos miembros se terminan suicidando en Leganés?

Las detenciones de los hindúes
Éste es el confuso panorama en el que nos movemos después de 17 meses de investigaciones. Obviamente, el día 13 de marzo de 2004 las informaciones de las que se disponía eran mucho más fragmentarias y confusas, a pesar de lo cual se procede a efectuar cinco detenciones. Y analizando esas detenciones a fecha de hoy, resultan absolutamente inconcebibles.

Veamos primero las detenciones relacionadas con los teléfonos. ¿A quién detuvo la Policía en plena jornada de reflexión? No se detuvo a los "búlgaros" que compraron los teléfonos móviles de los atentados (más que nada porque seguimos sin saber quiénes son). No se detuvo a quienes liberaron esos móviles utilizados en los atentados (recuerde el lector que se liberaron en la tienda de un policía). No se detuvo tampoco al dependiente que había vendido esos teléfonos a los "búlgaros". ¡A quien se detuvo es a los dueños indios del bazar donde un dependiente vendió los teléfonos a los "búlgaros"! ¿Por qué? ¿Alguien puede explicarnos qué delito habían cometido? ¿Alguien tiene alguna razón que justifique esta detención absolutamente arbitraria? Si los "bulgaros" hubieran comprado los teléfonos en El Corte Inglés, ¿tendría lógica que hubieran detenido a Isidoro Álvarez?

Pero lo que causa más vergüenza en este episodio es el hecho de que la Policía detenga a dos hindúes por su posible implicación en una trama de integristas islámicos. Y no sólo eso, sino que el juez ratifique esa detención y que la opinión pública la acepte sin pestañear. No hace falta leer todos los días los periódicos para estar al tanto de las terribles matanzas entre hindúes y musulmanes que la India ha vivido desde hace décadas. ¿Cómo puede alguien detener a dos indios de religión hindú como cómplices de un atentado islamista? Que la opinión pública y, muy en especial, los medios de comunicación aceptaran semejante desatino como algo natural y no pusieran inmediatamente el grito en el cielo dice muy poco del sentido crítico de la sociedad española.

Por supuesto, los indios fueron puestos en libertad en abril de 2004, pero cuando sus nombres ya habían sido revolcados por el fango y cuando su detención había sido convenientemente aireada y utilizada.

Las detenciones de los marroquíes
¿Y qué pasa con los otros tres detenidos del 13-M, los marroquíes del locutorio de Lavapiés? Pues que la Policía no detuvo a quienes habían adquirido las tarjetas telefónicas usadas en los atentados, porque el 13-M no se sabía quiénes habían comprado las tarjetas. Ni tampoco detuvo a los miembros del comando de Morata que puso las bombas, porque aún no estaban identificados por aquel entonces. A quien detuvo fue a quienes vendieron, supuestamente, esas tarjetas.

La pregunta, de nuevo, es la misma: ¿por qué se detiene a los que se limitan a vender unas tarjetas telefónicas, como parte de su negocio habitual? Sin embargo, en este caso, la detención efectuada por la Policía no es tan arbitraria como parece. Quien eligió a esos marroquíes como cabezas de turco había hecho sus deberes a la perfección: el nombre del dueño del locutorio, Jamal Zougham, aparecía "mencionado" en el sumario contra la célula española de Al Qaeda que colaboró en la organización de los atentados de Nueva York. Y he entrecomillado la palabra "mencionado" porque en realidad Jamal Zougham no ha sido nunca acusado de colaborar con esa célula de Al Qaeda, ni había sido nunca procesado por pertenecer a ninguna organización islamista. Su nombre simplemente aparecía en ese sumario y hace poco hemos visto en TV a Jamal Zougham declarando como simple testigo en el juicio contra esa célula de Al Qaeda.

Cuando la Policía descubre que la tarjeta de la mochila de Vallecas conduce al locutorio de Zougham y que su nombre aparecía mencionado en aquel sumario (aunque fuera como simple testigo), alguien debió de "deducir" que el tal Zougham y los otros dos marroquíes habían preparado las bombas, con lo cual se procedió a su detención. La cortina de humo tendida por los organizadores del 11-M había funcionado y la Policía y el juez picaron el anzuelo como estaba previsto.

Dos de esos tres marroquíes serían puestos en libertad por el juez pocas semanas después de los atentados, porque vender unas tarjetas telefónicas no constituye, obviamente, un delito. Lo cual quiere decir que la razón por la que se detuvo a Jamal Zougham el día 13-M (la venta de las tarjetas) no es considerada por el juez como indicio de que Jamal Zougham estuviera relacionado con el atentado.

Sin embargo, 17 meses después de la masacre, Jamal Zougham sigue estando en prisión. ¿Por qué? Pues porque, como vamos a ver en el siguiente capítulo, a partir de su detención se desató contra Zougham una auténtica "caza del hombre" en la que no han faltado ni las falsas acusaciones, ni los testigos manipulados, ni una ininterrumpida e inmisericorde campaña de descrédito.

Los beneficiarios















Zapatero ante la comisión

Zapatero ignora la trama asturiana y dice que el trabajo de la comisión "está hecho"
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Tras 15 horas de comparecencia, Zapatero no sólo descartó cualquier indicio sobre la relación entre ETA y los islamistas –con un informe elaborado por Telesforo Rubio hace 9 días– sino que adjudicó toda la responsabilidad de la matanza al "terrorismo islamista radical". Al PP le acusó de "cobardía" y "engaño masivo" sin condenar el asedio a sus sedes. De los terroristas suicidas, Zapatero no recordó haberlo comentado. Rubalcaba se dedicó en exclusiva a Zaplana y a hojear el libro La Venganza. Opine en nuestro FORO.


(Libertad Digital) Pese a que el juez Del Olmo –mencionado en varias ocasiones por el presidente del Gobierno– ha ido añadiendo al sumario muchas de las revelaciones del diario El Mundo, en especial la cinta del confidente Lavandero, para Zapatero no ha existido la trama asturiana de los explosivos. Los autores son, según sostuvo el presidente, "exclusivamente" los terroristas "islámicos radicales". Y con lo dicho, el trabajo de la comisión "está hecho". No va más. Las quince horas de esta sesión han dejado las siguientes conclusiones.

1. NO HAY MÁS TRAMA QUE LA "ISLAMISTA RADICAL". Quizá sea lo más llamativo de su comparecencia. Atribuyendo la exclusividad de la matanza de marzo al "terrorismo islamista radical", el presidente del Gobierno ha pasado por alto toda la trama de Asturias. Emilio Suárez Trashorras, Antonio Toro Castro y familia, Lavandero y la escalofriante lista de pruebas que conecta a confidentes y delincuentes con el 11-M se han esfumado este lunes en la Sala Internacional del Congreso de los Diputados: "La preparación, autoría y responsabilidad de los atentados corresponde única y exclusivamente al terrorismo internacional del tipo islamista radical". Por si la afirmación quedara corta, añadió que existía riesgo de este tipo de atentados y que se agravó con el apoyo de España a la guerra de Irak. Acusó a Aznar de haber subestimado esta presencia terrorista tras los atentados de Casablanca pero no quiso hacer mención a las burlas generalizadas del entonces cómico comando Dixán.

2. FALLOS DE MEMORIA CON LOS SUICIDAS. Al PP le interesaba saber cuál fue el papel del entonces candidato a presidente por el PSOE en los días de marzo y en concreto sus llamadas a medios de comunicación. Zapatero admitió las llamadas telefónicas, pero se le borró la memoria en cuanto a su contenido: "No puedo recordar con toda exactitud las conversaciones". En especial, parece, la mantenida con el director del diario El Mundo en el que le habló de la existencia de terroristas suicidas en los trenes de la muerte. Al final de la interminable jornada, Rubalcaba ironizó, ya sin gracia: "Por cierto, que suicidas hubo siete, en Leganés".

3. EL INFORME TELESFORO DEL "MERO AZAR". Cuatro horas duró la intervención en el primer turno de Eduardo Zaplana y no precisamente por lo largo de las preguntas. Buena parte de ese tiempo se lo llevaron dos informes –"he venido con datos", repetía insistentemente Zapatero– elaborados por la Comisaría General de Información, es decir, por Telesforo Rubio, aquél que preparó –al menos se reunió– en la sede socialista de Gobelas su intervención en la comisión allá por el mes de julio. El presidente del Gobierno advirtió sin cesar que sólo iba a leerlos, no a interpretarlos y mucho menos valorarlos. Fueron 14 folios repletos de datos de sobra conocidos pero aderezados con una conclusión: todo lo que apuntaba y apunta a ETA es "mero azar", casualidad. El callejón del garaje de Trashorras y el atentado de Santander, la convivencia de etarras e islamistas en cárceles, las dos caravanas de la muerte coincidentes en día y objetivo. Todo casual. Ya entonces, este periódico lo interpretó como un informe a medida porque las conclusiones no respondían a la exposición de los hechos con carácter probatorio. Zapatero llegó a calificar de "engaño masivo" la pista etarra, según él descartada en el momento en el que apareció la furgoneta de Alcalá de Henares. Horas después, Eduardo Zaplana percibió también lo poco consistente de los informes de Telesforo. A esas alturas, la comisión iba ya camino de pulverizar el record de Aznar, quizá uno de los objetivos del PSOE.

4. EL ASEDIO A LAS SEDES ERA PREVISIBLE. En ningún momento se han condenado los asedios a las sedes del PP durante el día de reflexión. La tesis de que fueron espontáneas ha cobrado más fuerza que nunca en Zapatero y Rubalcaba que han llegado a insinuar que eran previsibles "porque las mentiras del 11-M cayeron en terreno abonado por las mentiras del Yak, la huelga general, el Prestige y la guerra de Irak", dijo el portavoz socialista. Por cierto, trató de volcar el argumento, ya en el turno de cierre, diciendo que el PP no se ha ocupado de las víctimas o "si acaso sólo para que algunos militantes suyos ahí fuera les insulten". Zapatero puso el contraste contando una "anécdota": varios ciudadanos le increparon durante la manifestación oficial convocada en toda España. Horas después, miles de personas enarbolaba idénticas pancartas –de imprenta– frente a las sedes del PP. Pero el Gobierno insiste en que fueron espontáneas, dado el hartazgo de los ciudadanos. En cuanto a las acusaciones de golpismo, el encargado de zanjar fue Rubalcaba –casi no se dirigió al compareciente eligiendo como objetivo a Zaplana– con su estilo habitual: "no les dimos bola a esos rumores porque nos parecía una estupidez". "Y eso –añadió– lo sabe hasta un químico como yo".

5. AZNAR, "COBARDÍAS" E "INSIDIAS". En la décima hora de comparecencia y a preguntas de Gaspar Llamazares, el presidente del Gobierno dedicó unas palabras a Aznar. Su reflexión sobre los autores del 11-M –dijo de ellos que no estarán "en montañas ni desiertos lejanos"– le pareció a Zapatero una "insidia" y una "cobardía". En respuesta al portavoz de IU, Gaspar Llamazares, el presidente dijo que “es inaceptable e inasumible insinuar en sede parlamentaria que hay autores de la matanza terrorista del 11 de marzo que están sin perseguir y sin llevarse ante la justicia”. Zapatero dijo que esas insinuaciones “o es una insidia pura” o el que las hace “no tiene el coraje y la responsabilidad” de señalar y decir “ese o esos han sido y ahora comparezco ante un juez”. “Es una cobardía”, dijo Zapatero, que añadió que “nadie puede permitirse el lujo de insinuar que no se investiga y no se persigue a los autores, eso es una irresponsabilidad absoluta. Si tiene algún dato, que acuda a los jueces, y si no se tiene, que vaya a otro sitio a decirlo, pero no aquí”, dijo el presidente. Esas insinuaciones hacen “daño a las instituciones y al estado de derecho. Insólito, señor Llamazares”, concluyó.


6. RUBALCABA, ALGO PERSONAL CON ZAPLANA. En el turno de cierre, Rubalcaba elogió a Zapatero. "Más de 14 horas y media que sin duda demuestran el interés del presidente". Pero si comenzó dirigiéndose a Zaplana como si fuera el compareciente, acabó de la misma forma: "No quiero –espetó– que la soflama de Zaplana pase sin más. No ha habido una sola mención a las víctimas o sólo para que algunos militantes suyos ahí fuera les insulten. Sólo les ha preocupado el resultado electoral y la deslegitimación electoral. Les cuesta mucho perder, se lo hemos dicho en muchas ocasiones, tienen que analizar por qué perdieron: porque las mentiras cayeron en terreno abonado por las mentiras del Yak, la huelga y la guerra de Irak". Y por segunda vez abrió el libro de Casimiro García Abadillo –11-M: La Venganza– para tratar de ridiculizar a Aznar, al propio Zaplana y a Rajoy. Eso sí, confesó no haberlo leído y que se lo habían "pasado" hoy mismo.

Zapatero concluyó con muchos agradecimientos "por el tono utilizado por los diputados", pero también quiso hacer el último reproche a Zaplana. Meterse con Telesforo Rubio (autor del informe que ha considerado Zapatero como la esencia de su intervención) es, a su juicio, "un método viejo, cuando no gusta se ataca. Una parte de la derecha que no se parece a la derecha del futuro sino a la derecha del pasado".

Las 15 horas de la comparecencia de Zapatero le han dejado muy cansado. Tanto que ha suspendido su viaje oficial a Polonia previsto para este martes.


La estrella más brillante de producciones Rubalcaba
EDITORIAL

Está claro que ZP quiere poner punto final a una Comisión de Investigación del 11-M que deje las cosas tal y como estaban el 14-M La intervención del presidente del Gobierno ante la Comisión de Investigación del 11-M, a pesar de batir todos los récords por su duración, no habrá servido para aclarar ni una sola incógnita de las muchas que quedan por despejar en torno a la autoría y preparación de la mayor masacre terrorista de nuestra historia, pero ha dejado bien claro el compromiso personal del vencedor del 14-M con toda aquella infame campaña desatada por su partido y sus medios de comunicación para lograr que una masacre terrorista tuviera los efectos políticos buscados por quienes la perpetraron. Si para atender al guión de Prisa y Rubalcaba era necesario que ZP no contestara a muchas preguntas o que manipulara los hechos o que sufriera increíbles pérdidas de memoria, habrá que reconocer que el presidente del Gobierno ha hecho todo ello con total desparpajo y desenvoltura.

El presidente del Gobierno ha empezado tratando de parapetarse en el pacto antiterrorista que él ha violado sistemáticamente, no ya del 11 al 14-M sino desde que decidió acabar políticamente con el principal impulsor socialista de esta línea de acercamiento al PP en materia antiterrorista como fue Nicolás Redondo Terreros. ZP ha continuado en esa línea, pero ya con una mentira descarada, como es la de decir que él “siempre” ha expresado su solidaridad y apoyo al Gobierno del PP tras cualquier atentado terrorista. No fue eso lo que hizo su partido del 11 al 14-M, que a las pocas horas de la masacre interpelaba al Gobierno por la autoría de la masacre, evidentemente no por el temor de que ningún inocente fuera a ser falsamente imputado o algun culpable exonerado, sino precisamente por la confesa determinación de ZP ante los micrófonos de la SER el mismo 12-M de arremeter políticamente contra el Gobierno de la Nación y su política respecto a Irak en el caso de que fueran islamistas y no etarras los autores de la masacre.

La determinación del partido de Zapatero por explotar políticamente aquella masacre terrorista contra el partido que en ese momento estaba en el Gobierno y a la cabeza en todos los sondeos de intención de voto del país, fue evidente desde el mismo momento en que el propio Aznar informó de los primeros hallazgos que, sin desbancar a ETA como el principal destinatario de las sospechas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, les obligaban a abrir una nueva línea de investigación que resultó ser, por ahora, la determinante.

Por manipular, ZP hasta ha llegado a negar en su comparecencia los efectos políticos que los terroristas buscaban y encontraron con aquella matanza. Si los terroristas pretendían culpar al Gobierno de aquella masacre, se pudo comprobar que los socialistas no sólo hicieron lo mismo, sino que, además, le acusaban de mentir y ocultar información a la ciudadanía.

Dice ZP que “no tiene sentido” buscar intencionalidades políticas a los actos terroristas. ¿Pero es que ZP no ha observado acaso la cantidad de gente que los terroristas han masacrado y degollado para tratar de conseguir que otros Gobiernos hagan lo mismo que hizo ZP nada más ganar las elecciones? ¿Es que los terroristas antes o después del 11-M no trataban ni tratan de imponernos ya “precios por la paz”? ¿No fue acaso preguntar por el resultado de las elecciones lo primero que hizo Zougam el 18-M tras cinco días de incomunicación? ¿Acaso “El Egipcio” no pretendía que Berlusconi cosechara el mismo desastre electoral que el “perro de Aznar”? ¿Acaso este imputado en el 11-M no puso lo ocurrido en Madrid como un “ejemplo” para el resto de Europa?

Tampoco nos podemos creer que Zapatero haya dicho la verdad cuando dice “no recordar” si habló —nada menos— que de la existencia de terroristas suicidas cuando se puso en contacto con los directores de los principales periódicos de nuestro país. Como tampoco nos parece honesto cuando dice que los antecedentes de las intentonas etarras de cometer atentados en Madrid no constituían una razón de peso para que el Gobierno dirigiera inicialmente sus sospechas hacia el terrorismo nacionalista. ¿En qué se basó él, si no es en estos antecedentes, para responsabilizar a ETA de la matanza antes de que lo hiciera representante alguno del anterior Gobierno? ¿Qué valor dar a su desmarque del infame y antidemocrático acoso perpetrado contra las sedes del PP en la misma jornada de reflexión cuando ZP sigue hoy negándose a condenarlo? ¿Qué credibilidad otorgar a sus palabras cuando su propio portavoz, Alfredo Pérez Rubalcaba, acusaba hasta el mismo día de reflexión al Gobierno de mentir ante las mismísimas cámaras de televisión?

¿Qué honestidad intelectual se puede presuponer de un dirigente que sitúa en el terreno del azar a los datos de una posible conexión entre ETA y los islamistas en base a unos informes elaborados hace sólo unos días y, nada menos, que por Telesforo Rubio, el mismo que preparó su intervención en la sede de Gobelas?

Lo que está claro es que ZP quiere poner punto final a una Comisión de Investigación del 11-M que deje las cosas tal y como estaban el 14-M. Sólo hasta esa fecha estuvieron los socialistas interesados por la verdad, una "verdad" que se limita a un interés por una victoria electoral que los sondeos les negaban tres días antes de las elecciones.

El Desmemoriado, el Calumniador y el Ignorante
Isabel Durán

según Zapatero el Calumniador, asistimos a un intento de “confusión masiva” por parte de quienes consieran que el 11-M no está resuelto, ya que la autoría del atentado corresponde “en exclusiva” al terrorismo islámico Menudo bochorno de presidente del Gobierno. José Luis Rodríguez Zapatero no podía tolerar que Aznar hubiera batido el récord. Llegó a la Comisión de no-investigación con el objetivo de aburrir al más pintado con tal de superar en tiempo al ex presidente del Gobierno y lo consiguió.

Ahora que va a dejar de ser excelentísimo (por el Código del Buen Gobierno del Gobierno), ZP el Innovador, el prohombre de las Civilizaciones, puede desde hoy llevar indistintamente los sobrenombres de el Desmemoriado, el Calumniador y el Ignorante. No se acuerda de si difundió la existencia de dos terroristas suicidas a los directores de los medios de comunicación. Asegura que hubo una única línea de investigación desde la tarde misma de los atentados, algo radicalmente contrario a lo expuesto por todos y cada uno de los mandos policiales responsables de las investigaciones tras la masacre. Y habla sin ruborizarse de las editoriales de los periódicos, ignorando insólitamente que los editoriales de los medios de comunicación son de género masculino ya que el femenino se refiere a las empresas de edición de libros. ¡Ni que hubiera estudiado con la Logse!

La jornada había comenzado con un hecho premonitorio: al grupo de personas que acudió a pedir que no se produzca el entierro parlamentario de la Comisión se le prohibió permanecer ante el Congreso de los Diputados. Dos semanas antes sin embargo, cuando los manifestantes llevaban las manos pintadas de rojo para culpabilizar y acusar al ex presidente de los atentados, se les permitió la permanencia, los gritos y los insultos a discreción. Todo un indicio de lo que viene ocurriendo en la Carrera de San Jerónimo desde que el PSOE admitió la creación de la Comisión para demostrar que el Ejecutivo de Aznar mintió, manipuló y se mereció perder las elecciones.

Zapatero se sacó dos conejos de la chistera: dos documentados informes ad hoc de la Policía que aseguran que no existe vinculación alguna entre ETA y el 11-M. Todo casualidades, como no podía ser de otra manera para el Gobierno por accidente. Naturalmente, esos informes jamás les fueron entregados a la Comisión, lugar de destino para su análisis. Además, según Zapatero el Calumniador, asistimos a un intento de “confusión masiva” por parte de quienes consideran que el 11-M no está resuelto, ya que la autoría del atentado corresponde “en exclusiva” al terrorismo islámico.

Va a tener razón la secretaria de Zapatero cuando aseguró al periódico de Prisa que “el presidente se cree lo que dice”. No cabe otra para quien hoy aseguraba además que el PSOE “estuvo apoyando en todo momento al Gobierno” tras los atentados. Y después añadía que le parece “lamentable y patético” que alguien piense y formule que su partido y el imperio de Polanco mintieron y utilizaron los atentados para que el PP perdiera las elecciones.

ZP en la comisión

Un presidente sin respuestas
Ignacio Villa

Antes no había dudas por los gestos, ahora no las hay por las declaraciones. El presidente del Gobierno no tiene respuestas, y no quiere tenerlas La comparecencia de Rodríguez Zapatero ante la Comisión de investigación del 11 de marzo nos deja un reguero de desasosiego y de preocupación. Zapatero es un presidente sin respuestas ante el atentado terrorista más grave de la historia de España. El jefe del Ejecutivo ha ofrecido la imagen de un político aturdido por los hechos, desbaratado por los olvidos y apabullado por las imprecisiones. Asusta observar –sin tapujos– las evidentes limitaciones políticas del inquilino de La Moncloa. Sobrecoge observar como el guión del presidente es el mismo guión, sin escrúpulos, del Grupo Prisa.

Zapatero ha perdido su gran oportunidad –quizá sea la última– para que como presidente del Gobierno pudiera ofrecer la imagen de seriedad y responsabilidad que tiene la obligación de demostrar. Zapatero ha pasado por la Comisión parlamentaria como la personificación de un político que no tiene el más mínimo interés por investigar lo que ocurrió entre el 11 y el 14 de marzo. Desde luego algo nos ha quedado claro después de escuchar al presidente: este Gobierno no va a hacer nada –políticamente hablando– por aclarar la verdad. Y esa negativa por afrontar la realidad es algo que va a marcar muy negativamente esta legislatura.

Además, junto a este "talante del ocultamiento", Zapatero se ha dejado muchos jirones en el camino de su comparecencia. Son muchos los ejemplos; pero anoten los siguientes. El presidente del Gobierno ha reconocido que la retirada de las tropas de Irak no ha beneficiado a la lucha contra el terrorismo islamista. Zapatero dice haber olvidado si habló con los directores de periódicos sobre los terroristas suicidas. Además, sostiene que durante aquellos días no recibió informaciones de las Fuerzas de Seguridad del Estado, mientras que Rubalcaba o Caldera han dicho repetidas veces lo contrario. Se ha negado a condenar las manifestaciones ante las sedes del PP en la jornada de reflexión. Se ha remitido al azar, la coincidencia en el tiempo y en las formas de las dos caravanas de la muerte. Y concluye diciendo que el día de reflexión comió fuera de Madrid y llegó a su casa muy tarde. ¿Nos lo creemos? Sinceramente, NO.
Zapatero ha demostrado sus verdaderas intenciones sobre el 11 de marzo. Antes no había dudas por los gestos, ahora no las hay por las declaraciones. El presidente del Gobierno no tiene respuestas, y no quiere tenerlas. Algo más que preocupante, simplemente deplorable.


ZP en la Comisión
Todas hieren, la última mata
José García Domínguez

Y como, a esas alturas, el uno de marras ya empieza a temer más a las hemorroides que al terrorismo internacional con sede en Avilés, pues va y apaga la tele Dice un periodista argentino, y dice bien, que para los que nos ganarnos la vida haciendo columnas, sólo hay algo peor que la angustia de la página en blanco, algo peor que no tener ninguna historia que contar: haber oído demasiadas, y no poder olvidarlas. De ahí que después de leer las cien preguntas que formulaba al viento el director de El Mundo en su carta del domingo, uno trate de ponerse a escribir y le ocurra como a Lobo Antunes al empezar sus novelas, que coge el bolígrafo del mismo modo que se coge una enfermedad.

No obstante, ese uno se dispone a amontonar palabras igual que todas las mañanas. Pero, en ese momento, no puede evitar sentirse señalado por lo que sostenía La Rochefoucauld sobre los espíritus mediocres: que desprecian todo aquello que está fuera de su alcance. Y es que el tal uno se había levantado con la falaz vanidad de creerse dotado para abordar la hermenéutica de esa Alianza de Civilizaciones que propugna Rodríguez; bien sabe Dios que lo intenta, mas no puede evitarlo: su pensamiento vuelve una y otra vez al centenar de incógnitas prosaicas que le ha inoculado Pedro Jota en la conciencia. Y entonces uno intenta resistirse a los efectos del veneno. Y enciende el televisor por ver de curarse. Y en ese momento contempla al presidente ante la Comisión. Y al segundo, uno aprende que se dice "preveer", en lugar de prever; y que debe existir un terrorismo islamista moderado, porque Rodríguez está hablando de "terrorismo islamista radical". Y a continuación, asiste compungido a la amnesia selectiva de Zetapé, que acaba de recordar que ha olvidado si llamó a Ramírez para explicarle un cuento de suicidas con tres calzoncillos. Y es precisamente ése el instante en el que uno se aferra al argumento definitivo que le ofreciera un crítico teatral para juzgar si una representación vale la pena: que no te duela el culo al final del segundo acto. Y como, a esas alturas, el uno de marras ya empieza a temer más a las hemorroides que al terrorismo internacional con sede en Avilés, pues va y apaga la tele.

Es inútil: ahora que la pantalla ha recuperado su gris original, el genuino, las cien dioxinas encerradas entre signos de interrogación tornan con más virulencia a infestar la imaginación de su dueño. Sobre todo, la que cierra la serie. Ésa que reza: ¿Por qué Zapatero dijo el pasado 30 de septiembre, que "los hechos del 11-M están muy claros"? Así, al volver a leer de nuevo el centenar de misterios que Rodríguez no piensa revelar en su comparecencia de hoy, el mismo uno de antes no puede por menos que terminar rememorando la inscripción que viera en aquel reloj gótico de una iglesia de Innsbruck: "Todas hieren, la última mata".


Comisión 11-M

ZP en su globo
Cristina Losada

Pero la evidencia definitiva de que no hubo vuelco electoral por el 11-M radica en las facultades adivinatorias del presidente: meses antes de las elecciones, ya había pronosticado que ganaría Era una sospecha y ya es una certeza. El PSOE mantiene a Rodríguez Zapatero, desde antes incluso de su llegada a La Moncloa, en un globo aerostático, a salvo de las turbias aguas y los bajos fondos de la política real. De la que hacían otros dirigentes y ex dirigentes de su partido entre el 11 y el 14 de marzo. Por ejemplo. Pero en ese globo que le mantiene en su inane condición "buenista", el presidente dispone de una bola de cristal que, consultada en la tarde del once, le inspiró la verdad, la única "cierta y segura": el atentado había sido obra del terrorismo islámico radical, ése que hasta hace un cuarto de hora llamaba "internacional".

No lo sabía por ningún colega bien situado, que hubiera filtrado al PSOE datos que quizás no pasaban con igual celeridad a sus superiores, sino por sí mismo, por pura lógica. Había aparecido una furgoneta con una cinta de versos coránicos y "¿qué significado podía tener?" La lógica de ZP no avanza más allá del punto que necesita para confirmar lo que quiere hacer creer. Cuando los autores de un atentado dejan pruebas como ésa y otras que fueron apareciendo con pasmosa rapidez, y las corroboran con un vídeo antes de las elecciones, el significado de su macabra acción cobra una entidad preocupante. Si su objetivo no era influir en el voto, lo disimularon de maravilla.

Pero la lógica de ZP no solo es limitada. También se estrella contra las declaraciones de los jefes policiales. Aquí el presidente nos regaló con unas parrafadas casi dignas de un marxista, sector Groucho. No podía haber dos líneas de investigación cuando solo había una línea de investigación, repitió de varias formas. Gran hallazgo. Y él, que no había hablado con ningún responsable policial, sabía –por lógica o bola, pues– que no había más que "una línea" desde la tarde en que se le iluminaron las neuronas. De esa deducción suya, la gran acusación: el PP practicó un "engaño masivo". Dejó claro que no pudo saberlo por los jefes de entonces: ninguno sigue en su puesto.

Los nuevos jefes, como Telesforo Rubio, que acudió a una sede del PSOE a tomarse una tila antes de comparecer, le prepararon, a cambio, un dossier que ZP le atizó a la Comisión a modo de somnífero, para demostrar que ni una conexión hay ni puede haber ni hubo jamás entre el terrorismo islamista y la ETA. Acusan los socialistas al PP de empeñarse en descubrir la huella etarra en la masacre. Se petrifica el PSOE en lo contrario. Parece que les va en ello el pan. Y lo adoban con solemnidad: concluyente, cierto, verdad, absoluta, seguro, datos, hechos. Ninguno de los flecos sueltos del 11-M perturba el sueño del inquilino de La Moncloa. ¡Quién pudiera vivir en el globo ése!

Claro que, habitándolo, puede proferirse sin pestañear, como prueba de que el atentado no buscaba influir en los comicios, que "el terrorismo islámico internacional ataca cuando puede". Y sellar la engañosa obviedad con un "no valoremos ni las intenciones de los terroristas porque es darles valor a los terroristas". De modo, que es mejor cerrar los ojos a la realidad de los objetivos del terror y, cuando venga bien, ceder a ellos sin mala conciencia. Como hizo ZP al retirar las tropas de Irak antes del plazo que él se había dado. De donde viene "el cuento" de la cobardía y de la traición, que no se encargó de popularizar urbi et orbi más que el propio ZP con su decisión y su llamada a la deserción general desde los minaretes de Túnez.

Pero la evidencia definitiva de que no hubo vuelco electoral por el 11-M radica en las facultades adivinatorias del presidente: meses antes de las elecciones, ya había pronosticado que ganaría. Dicen que suele acertar los resultados de los partidos de fútbol. Tal vez debería contratarle el CIS, que pinchó en los sondeos previos al famoso catorce. Desde el globo, se debe ver más allá. Aunque parece que se pierde memoria, no se gana peso político y no se adquiere tampoco respeto por la verdad.



viernes, 9 de marzo de 2007

Maniobras orquestales en la impunidad

En un impresionante artículo firmado por Victoria Prego El Mundo nos desvela hoy los contubernios habidos entre el PSOE y sus socios para crear un clima de agitación popular cuya única pretensión era desbancar del poder al Partido Popular. Cuando los muertos por el vil atentado ocurrido en Madrid el 11-M estaban aún calientes, ZP y sus socios sólo tenían una pretensión: establecer las bases para poder manipular las conciencias de la ciudadania antes de que emitiera su voto.

Este es el artículo citado:

Carod y Otegi impulsaron una estrategia para que el 13-M hubiera la «mayor anormalidad posible»



El propio día de reflexión, los servicios secretos avisaron de que el líder de ERC estaba desarrollando una maniobra de instrumentalización política para «forzar al PSOE a entrar abiertamente en una dinámica de presión sobre el Ejecutivo» - Para ello, Carod se puso en contacto con Otegi, instándole a transmitir a Ibarretxe y a Larreina el rumor de que un PP con mayoría absoluta suspendería la autonomía vasca y detendría en masa a líderes 'abertzales'



MADRID.- Carod-Rovira ataca de nuevo. Carod ataca, explicaba el CNI en la nota informativa enviada al Gobierno el 13 de marzo y a la que ha tenido acceso EL MUNDO, apoyándose en Arnaldo Otegi, al que utiliza, además de como interlocutor, como palanca. El líder de ERC llega, a través del batasuno, hasta el PNV y EA y consigue que éstos acepten presionar al PSOE para que altere el clima electoral cuando faltan pocas horas para que se abran las urnas. Lo que Carod quiere es sacar a las masas a la calle contra la supuesta manipulación informativa del PP.

El actual Ejecutivo no ha enviado este documento a la Comisión de Investigación para ser examinado, a pesar de estar entre aquéllos cuya entrega había sido solicitada por el PP.

Si el recorrido de los contactos seguidos por el líder de ERC parece alambicado, mucho más lo es cuando se conoce el argumento empleado por Carod para movilizar el temor de los nacionalistas vascos. A saber: que tenía noticias de un rumor según el cual si, como consecuencia del trauma social padecido a raíz de la matanza terrorista del día 11, el PP lograba revalidar su mayoría absoluta, tenía el propósito de dar una suerte de golpe de estado autonómico, suspender la autonomía del País Vasco, hacerse con el control de la Ertzaintza (PAV, en el texto del CNI), y lanzarse a la detención masiva de miembros de la llamada izquierda abertzale (IA).

El intento de Carod de agitar la calle en el País Vasco requería de poco esfuerzo, porque esa agitación ya existía: la progresiva certeza por parte de los radicales de que los terroristas de ETA no eran los autores de la atroz matanza les había devuelto, según el CNI, la tranquilidad y las ganas de borroka. Así que la consigna estaba clara y la agitación servida. Pero se ve que Carod quería más: quería terminar de excitar al PSOE en sus ganas de denunciar al Gobierno y buscaba evitar por todos los medios una victoria del PP, que no convenía de ninguna manera a sus intereses políticos y personales.

Minigolpe de estado

El delirante argumento de ese proyecto de minigolpe de estado contra la autonomía vasca tuvo un recorrido inevitablemente corto en cuanto alcanzó un cierto nivel en la escala de la responsabilidad política. A Ibarretxe no le cuadró la tesis transmitida por el republicano catalán y decidió no comprar semejante mercancía.Pero sí le compró, sin embargo, la sugerencia de hacer presión sobre el PSOE. Y no es que en el Partido Socialista estuvieran ajenos a las formidables tensiones políticas y sociales que se vivieron en España en aquellos tristes días. La manifestación del viernes -«¿quién ha sido?», «¡queremos saber!»- no fue de ninguna manera el resultado de la pintoresca estrategia de la araña diseñada por Carod, que, como un espontáneo, se lanzó a la plaza sin invitación y al final de la corrida.

Es muy probable, además, que la intervención de los responsables socialistas durante el 13-M no tenga tampoco relación con los intentos de Carod, porque hay que dar por hecho que el PSOE diseña sus propias estrategias sin necesidad de que le defienda ningún compadre. Pero el contenido del documento del CNI es muy grave, por varias razones.

En primer lugar, porque lo que Carod buscaba es lo que luego efectivamente ocurrió, lo cual introduce ahora un nuevo elemento oscuro en el análisis de lo sucedido. Porque lo cierto es que los dirigentes del PSOE denunciaron en los medios de comunicación -y muchos de sus seguidores en la calle- la «supuesta ocultación de información por parte del Gobierno», como dice el CNI que Carod pretendía. La intervención, hasta hoy desconocida, del jefe de ERC no hace sino contaminar la actuación conocida del PSOE.

En segundo lugar, por el argumento que el político catalán empleó para intentar conseguir su objetivo, buscando -con esa formidable invención que sólo una mente iluminada o extraordinariamente sectaria puede considerar verosímil- provocar el miedo de los nacionalistas vascos y hacerles pasar a la acción.

En tercer lugar, por la manifiesta voluntad de manipulación de la opinión pública que los rumores esgrimidos por Carod evidencian de modo tan escandaloso y descalificatorio para un político de un mínimo nivel.

En cuarto lugar, porque quien hace estas llamadas al batasuno Otegi es el líder confirmado de un partido político que forma parte del Gobierno catalán. Y esas cosas no hay quien las pueda justificar.

Y, por último, porque este documento, enviado al Ejecutivo por el CNI, no ha sido puesto por el actual Gobierno a disposición de la Comisión, a pesar de que el PP había solicitado todas las notas enviadas por el Centro Nacional de Inteligencia al anterior Gobierno entre el 11 y el 14-M.

La aparición de documentación calificada como secreta, y pedida pero no entregada, no hace sino extender las dudas sobre los motivos de cada ocultación. La exigencia de limpieza acabará siendo un clamor.

Documento reproducido

Nota Informativa

Asunto: Situación de tensión en el País Vasco y Navarra

La posibilidad de que ETA fuese la autora del atentado ocurrido el pasado 11 de marzo sumió a su entramado de apoyo en un estado de profundo pesimismo que, tras la comunicación telefónica en la que un posible miembro de ETA exculpó a la organización terrorista de haber participado en el atentado de Madrid, se tornó en euforia y ha producido una significativa reactivación de la IA. La situación se ha complicado con el desarrollo de acciones de confrontación y violencia tras haberse producido hoy la muerte en Pamplona de un militante de la organización de apoyo a presos de ETA, Etxerat, tras una discusión con un miembro de la Policía Nacional.

Los dirigentes abertzales pretenden canalizar este estado de agitación de su militancia para «recuperar la calle» y han transmitido consignas a sus militantes para conseguir que las últimas horas previas a las elecciones discurran con la mayor anormalidad posible.Para ello han decidido convocar la celebración de movilizaciones tanto para la tarde del día de reflexión como a lo largo de la propia jornada electoral.

Paralelamente, se ha producido una maniobra de instrumentalización política por iniciativa y coordinada por el dirigente de ERC, José Luis Carod-Rovira, quien se ha puesto en contacto con el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, para transmitirle un supuesto rumor según el cual, en el caso de que el PP alcanzase la mayoría absoluta, se produciría la suspensión de la autonomía en la Comunidad Vasca, el traspaso de dependencia de la PAV al Ministerio del Interior y la detención masiva de dirigentes de la IA. Además, le ha mostrado su perplejidad por la falta de reacción del PSOE ante la supuesta manipulación informativa que estaría haciendo el Gobierno en torno al atentado del 11 de marzo.

El propósito de este contacto de Carod-Rovira sería, por una parte, impulsar la movilización de las fuerzas nacionalistas vascas en contra del Gobierno, y por otra, conseguir su colaboración para forzar al PSOE a entrar abiertamente en una dinámica de presión sobre el Ejecutivo. Con ambos propósitos el dirigente catalán pretendería obtener réditos electorales fruto de la situación de incertidumbre existente sobre la autoría del atentado.

Arnaldo Otegi se ha puesto en contacto con los dirigentes nacionalistas Juan José Ibarretxe y Rafael Larreina. Ambos le han restado credibilidad a lo comentado por Carod-Rovira, aunque se han mostrado partidarios de presionar al PSE para que denuncie la supuesta ocultación de información por parte del Gobierno.

Fecha de redacción: 13.03.2004

Elemental querido Curro

11-M
Elemental, querido Curro
José García Domínguez

Moratinos lo sabía. En las cloacas del Estado, lo sabían. A dos pasos de la comisaría de Avilés, lo sabían. El morito que despachaba con el alférez, lo sabía. Antonio Toro, aquel que hacía pesas en la cárcel con los chicos de Jarrai, lo sabía. Los que brindaron con champán y luego tiraron de Visa, lo sabían. Los que controlaban el locutorio de Carabanchel, lo sabían. En los reservados de las marisquerías de la Gran Vía, lo sabían. Menos Urrusolo Sistiaga y los agentes que detuvieron por dos veces la furgoneta para después dejarla continuar hasta Madrid, parece que todo el mundo lo sabía. Hasta, meses antes, casi lo pronosticó el próximo Premio Cervantes, Mohamed VI.

Pero el primero en descubrirlo fue Moratinos. Moratinos se entera de todo. Lo único que ignora es que el Código Penal tipifica como delito la ocultación de información relevante sobre crímenes no resueltos. Por eso, no se le ocurrió comunicar sus pesquisas y descubrimientos al Ministerio del Interior. Aunque para mí tengo que la verdadera razón del silencio del canciller durante la tarde del 11-M fue su modestia intelectual, que es tan profunda como secreta.

Me explico. El cuate de Arafat, no sólo es hombre de cultura enciclopédica, sino que aprendió inglés leyendo a Chesterton. Y se sabe de memoria El hombre que fue Jueves, aquella novela en la que todos los terroristas trabajaban para la policía, y viceversa. Fue entonces cuando nació su adicción a las reflexiones detectivescas. Con aquel relato presente en su mente prodigiosa, la potente maquinaria analítica que responde por Curro se puso a trabajar. A partir de ahí, la cadena de razonamientos fue, más o menos, como sigue. Si los príncipes árabes de Al-Qaeda decidieran organizar un gran atentado en Europa, ¿a quién encargarían la misión? Sin duda, a una cuadrilla de chorizos bereberes, se respondió. ¿En qué nombres pensaría Ben Laden desde su angosto refugio en las montañas de Pakistán? Obviamente, en los de el Chino y el Mowy, cuyo prestigio como distribuidores de chocolate al por menor servía de modelo y acicate a los combatientes islamistas del mundo entero. Por último, ¿cómo podría ese astuto saudí lograr que el nuevo Gobierno del país a castigar albergara legitimidad formal, pero no moral? Pues, muy fácil, se respondió el portento: simulando olvidar inmediatamente el asunto, y renunciando a vanagloriarse de su hazaña, como si no fuera con él el asunto.

Elemental, querido Curro, se dijo entonces para sus adentros dibujando un rictus de satisfacción en el rostro. Y sin perder un segundo, descolgó el teléfono y llamó a Dezcallar

Garzón y el primer agujero negro

Yusuf Galán: Garzón y el primer agujero negro del 11-M
Isabel Durán

En el primer sumario instruido en Europa contra Al Qaeda, hay un único español procesado y es un proetarra que fundó una tapadera en Asturias Hubo un agujero negro primigenio. Pasó por las narices del juez Baltasar Garzón pero no lo vio, no pudo o no quiso verlo. O lo desechó. Lo que es seguro es que algún día sabremos por qué lo ocultó. Porque lo cierto es que no dijo nada de ello a la comisión de no investigación del 11-M. Y es que en el sumario 35/01 instruido por su juzgado desde noviembre de 2001, es decir, mucho antes de la guerra de Irak, el superjuez detiene a un único español entre la quincena de islamistas acusados todos ellos de pertenecer a la célula terrorista de Al Qaeda que participó en los atentados contra las Torres Gemelas. Ese español, de nombre José Galán González, se reconvirtió al Islam tras haber sido interventor de Herri Batasuna y lo que es más curioso todavía, organizó una tapadera islámica en Asturias antes de los atentados del 11-M cuando era uno de los cerebros de la red de Ben Laden en España.

Reconvertido o no al Islam, la realidad es que José Galán González cambió su nombre y se adentró en la cúpula terrorista islámica con base en España. Compartía piso en el corazón de la capital madrileña con el cerebro de Al Qaeda en Europa, Najib Chaib al que el propio Garzón califica como "el enlace entre el 11-S y el 11-M". Vivienda en la que, por cierto, se encontraron los bocetos y diseños pormenorizados de las mochilas bombas, exactamente iguales a las utilizadas por los asesinos de Atocha y el Pozo. Sin embargo, la asombrosa coincidencia de que el proetarra convertido al Islam fundara la asociación cultural islámica Ibn Taymiyyah en Asturias –a pesar de que vivía en Madrid– no ha hecho pestañear al juez estrella tras conocerse la trama asturiana de la matanza de Atocha. ¿Es que no había otros lugares para que este presunto terrorista primero batasuno y luego islámico instalada la tapadera?

¿A qué se dedicó la tapadera islamista asturiana creada por Yusuf Galán? ¿Qué dinero financió esa supuestamente benéfica organización islámica del ex interventor de Herri Batasuna en Asturias? ¿Con qué apoyos contó? ¿Quiénes formaron parte de ella? ¿Tuvo algo que ver esa tapadera de los terroristas de Al Qaeda con la trama de los asturianos? ¿A quién captó en Asturias? ¿Conoció el proetarra islámico a los vendedores de dinamita?. ¿Conoció a los agentes de la UCO o a otros responsables policiales? ¿Por qué Garzón, que cuando acudió a la comisión de no investigación del 11-M no dijo ni pío de nada de esto cuando ya que el proetarra terrorista islámico se encuentra al igual que el resto de los acusados a la espera de juicio?

Y ya puestos a preguntar habrá que hacerlo a la directora de instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, e inquirir acerca de si encuentran estos terroristas de Al Qaeda suficientemente aislados en las prisiones españolas o han tenido la oportunidad de departir con otros yihadistas o etarras a lo largo y ancho de la geografía nacional? Sobre todas estas incógnitas alguien debería dar respuesta. Pero lo cierto es que hay un primer agujero negro. En el primer sumario instruido en Europa contra Al Qaeda, hay un único español procesado y es un proetarra que fundó una tapadera en Asturias. Los datos son incontrovertibles pero ¿sólo constituyen otra casualidad más? Y a todo esto, ¿Garzón y Gallizo qué opinan?

Garzón debería volver a la comisión de investigación y despejar todas estos interrogantes y algunos más.

La conexión PSOE

Un dirigente del PSOE asturiano se reunió varias veces en la cárcel con el lugarteniente de Lamari
Fernando Huarte Santamaría, dirigente del PSOE de Gijón y presidente de la Asociación Nacional de Amigos del Pueblo Palestino Al-Fatah, contactó en 2001 con Benesmail en la cárcel de Villabona. Según cuenta La Nueva España, consiguió sacarle de prisión para ir al dentista e incluso le pagó la factura. En octubre de 2004 mantuvieron el último encuentro. Días después, Benesmail fue detenido en la Operación Nova. En su bolsillo llevaba la dirección del etarra Henri Parot. Como informó Libertad Digital, el PP solicitará la comparecencia del socialista. Lo ha pedido Vicente Martínez Pujalte.

(Libertad Digital) En abril de 1997, el argelino Benesmail Abdelkrim fue detenido en Valencia junto a otros nueve terroristas del GIA. Entre los detenidos estaba Allekema Lamari, emir del 11-M y uno de los terroristas que se suicidó en Leganés.

Abdelkrim, considerado lugarteniente de Lamari, estuvo internado cuatro años en la cárcel de Ocaña 1, donde los funcionarios recuerdan la gran camaradería que mantenía con los presos de ETA. Entre sus amigos, Valentín Lasarte, asesino de Gregorio Ordóñez y Fernando Múgica, y Fernando Elejalde, asesino de un funcionario de prisiones. "Era como uno de ellos", recuerdan los funcionarios.

En julio de 2001 ingresa en la prisión asturiana de Villabona. Allí mantiene la buena relación con los internos etarras, hasta el punto de que, según informó El Mundo, se relacionaba "casi en exclusiva con ellos". Benesmail trabó amistad con el etarra Juan María Igarataundi y con el miembro de Jarrai José Luis Camarero, que dijo de él: "Es un tipo superserio. Este es de los que, en cuanto salga, va con una bomba encima (...) Para él , hay cosas que nosotros hacemos mal. Según él, tú pones la bomba y no tienes que avisar".

El terrorista argelino estaba obsesionado con la actualidad informativa. Pidió una televisión a los presos etarras para ver cómo los aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas el 11-S de 2001. Además, comentaba la prensa con los internos de ETA: "El Gara circulaba por las celdas", recuerdan los funcionarios. "Entre ellos se llamaban hermanos", afirmaron los trabajadores.

En la cárcel de Villabona, Benesmail coincidió con otros dos presos tristemente famosos: Los confidentes Antonio Toro Castro y el marroquí Rafá Zouhier, ambos imputados por los atentados del 11-M. En esa fecha Toro comenzó a buscar compradores para los 150 kilos de dinamita que decía tener en su poder. Hasta aquí, todo lo escrito ya es de sobra conocido. Este martes nos hemos enterado de un nuevo contacto de Benesmail en prisión.

Un dirigente del PSOE se pone en contacto con Benesmail en 2001

En el mismo año 2001, el dirigente del PSOE de Gijón y presidente de la Asociación Nacional de Amigos del Pueblo Palestino Al-Fatah, Fernando Huarte Santamaría, se dio a conocer al terrorista del GIA, al que envió revistas escritas en árabe a la prisión. Según informa La Nueva España, en diciembre de 2001, fruto de sus contactos con Benesmail, Huarte inicia los contactos con una clínica dental gijonesa para que un odontólogo de Gijón le pudiera practicar una endodoncia al terrorista. Los trámites no fructificaron hasta febrero de 2002.

El odontólogo le atendió hasta en tres ocasiones y en todas ellas la clínica permanecía cerrada por motivos de seguridad. Se da la circunstancia de que Huarte no sólo agilizó los trámites para que el preso pudiera abandonar durante horas la cárcel de Villabona sino que él mismo fue quien pagó la factura del dentista. De estos hechos estaban informados otros miembros del PSOE gijonés. Conviene destacar que Huarte es el responsable de la seguridad de los actos más importantes que celebra el Partido Socialista en Gijón.

El cargo del PSOE mantuvo después de estas intervenciones varios encuentros con Benesmail en la cárcel. El último de ellos se celebró el 9 de octubre de 2004, siete meses después de los atentados de Madrid.

El 24 de octubre de ese año, la Policía efectúa un registró en la celda de Benesmail. En ese momento, el terrorista esconde un papel en su bolsillo. En ese papel aparecían escritos los nombres de Henri Parrot y Harriet Iragi, dos de los etarras más sanguinarios. Benesmail es detenido en la segunda fase de la Operación Nova por formar una célula que desde la cárcel planeaba volar la Audiencia Nacional.

Según ha comprobado Libertad Digital en el Registro Mercantil, Fernando Huarte Santamaría es administrador solidario de la empresa P.F. BROKERS INTERNACIONAL, S.L., registrada en Asturias en el año 1993 y que figura como activa. Parte del objeto social de esta compañía guarda relación con derivados de la minería: “adquisición, importación y exportación, venta y distribución de productos mecánicos, maquinaria, productos agrícolas, aceites, motores, filtros, carburantes líquidos y sólidos, minerales y carbones”.

De los "fines humanitarios" a los pagos de Lamari

Preguntado por el motivo de sus contactos con el terrorista, el socialista Fernando Huarte ha respondido a La Nueva España que lo hizo "por fines humanitarios, para ayudar a su rehabilitación". Respecto si considera que alguien que desde la cárcel planea volar la Audiencia quiere rehabilitarse, Huarte responde: "Eso no está probado todavía. No han demostrado nada de los presuntamente implicados de la acusación que tienen". Y añade sobre el terrorista argelino: "Es una persona a la que cogieron en España, la metieron presa y todo el mundo tiene derecho a que se le ayude cuando está en una situación desesperada. Lo contrario no sería humano, me parece a mí".

Huarte, que ha realizado varios viajes a Oriente Medio y considera a Yaser Arafat "uno de los mayores estadistas de nuestro tiempo", dice que no tiene "que justificar nada". "Era un preso que tenía necesidad de ayuda humanitaria y nosotros la prestamos a cualquier persona proveniente del mundo árabe", añade el presidente de la Asociación Nacional de Amigos del Pueblo Palestino Al-Fatah.

Sin embargo, la situación de Benesmail no era tan necesitada ya que, el jefe de la célula islamista del 11-M y suicida de Leganés, Allekema Lamari, le enviaba cada mes dinero a la cárcel de Villabona. El lugarteniente de Lamari recibió el último pago el 6 de marzo de 2004; en concreto un giro de 150 euros.
Fuentes del PP en la comisión declararon a Libertad Digital su intención de exigir la comparecencia urgente de Fernando Huarte por entender que es uno de los supuestos excepcionales contemplado para reabrir la investigación parlamentaria. A media tarde, Vicente Martínez Pujalte confirmó que la gravedad de la información merece la solicitud de comparecencia.



EN EL MEDIO DE TODAS ESTAS CONEXIONES ESTÁ HUARTE"
El PP quiere que el socialista que se reunió con Benesmail explique sus negocios con la minería
La portavoz adjunta del PP en la comisión del 11- M, Alicia Castro, ha advertido al PSOE de que si se niega a la comparecencia del dirigente socialista asturiano, Fernando Huarte, "demostrará que tiene muy poca decencia política, si es que le queda algo". El PP quiere saber de qué hablaron en la cárcel Huarte, presidente también de la Asociación Nacional de Amigos del Pueblo Palestino Al-Fatah, y Abdelkrim Benesmail, lugarteniente del emir del 11-M.

(Libertad Digital) La diputada del PP Alicia Castro ha reiterado en La Mañana de la COPE la necesidad de que comparezca ante esta comisión el dirigente del PSOE en Asturias, Fernando Huarte Santamaría, que visitó en repetidas ocasiones en la prisión de Villabona al terrorista Abdelkrim Benesmail, lugarteniente del imán del 11-M y suicida de Leganés Allekema Lamari, entre los años 2002 y 2004.

La popular Alicia Castro ha recordado que Fernando Huarte, que ha pertenecido al comité ejecutivo del PSOE en Gijón y se encarga de labores de seguridad en actos del partido, "controla la seguridad, y el PSOE da este tema a personas de la máxima confianza". También recordó que en la última reunión que el socialista y el terrorista mantuvieron en la cárcel, en octubre, "ya todos sabíamos quién era ese señor" y también "que mantenía relaciones con destacados etarras".

Tras las dudas iniciales, el PP decidió finalmente pedir la comparecencia de Huarte en la comisión de investigación del 11-M. Este jueves, Castro –con una mayor agilidad política que sus compañeros en la portavocía de la comisión– ha advertido al PSOE de que si se niega a la comparecencia del dirigente socialista asturiano "demostrará que tiene muy poca decencia política, si es que le queda algo".

Benesmail coincidió en la cárcel con los confidentes Zouhier y Toro Castro. Además, trabó estrecha amistad con al menos cinco presos etarras. "En el medio de todas estas conexiones (entre presos etarras e islamistas) está el señor Huarte", denunció Castro, que destacó la importancia de saber más sobre las reuniones que ambos celebraron en la cárcel: "Qué le contaba Benesmail, qué sabía Huarte..." La portavoz adjunta del PP también se refirió a la empresa que tiene el dirigente del PSOE.

Según informó el miércoles Libertad Digital, en el Registro Mercantil Fernando Huarte Santamaría es administrador solidario de la empresa P.F. BROKERS INTERNACIONAL, S.L., registrada en Asturias en el año 1993 y que figura como activa. Parte del objeto social de esta compañía guarda relación con derivados de la minería: “adquisición, importación y exportación, venta y distribución de productos mecánicos, maquinaria, productos agrícolas, aceites, motores, filtros, carburantes líquidos y sólidos, minerales y carbones”. Alicia Castro también exige una aclaración sobre "esos negocios". "Probablemente sea una empresa muy digna, pero a lo mejor no lo es, porque también están por en medio temas de minería del carbón", concluyó.



PEDIRÁ INFORMES AL MINISTERIO DEL INTERIOR
Zaplana vincula a Álvaro Cuesta con el dirigente del PSOE asturiano que se reunió con Benesmail
El PP cree que hay vinculaciones entre Álvaro Cuesta, portavoz del PSOE en la comisión del 11-M , y el socialista asturiano Fernando Huarte, que se reunió en la cárcel varias veces con Abdelkrim Benesmail, lugarteniente del imán del 11-M. Zaplana ha anunciado que el PP pedirá al Ministerio del Interior información sobre la vinculación entre ambos y lo que Cuesta, también asturiano, sabe sobre las gestiones que Huarte realizó en favor de presos islamistas.

(Libertad Digital) En rueda de prensa en el Congreso, el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, se refirió a las declaraciones del miércoles de Álvaro Cuesta,secretario de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE, preguntándose qué clase de conexiones tenía el PP con los confidentes del 11-M para pedir con insistencia su presencia ante la comisión, unas palabras que calificó de "insinuaciones y valoraciones inaceptables".

A su juicio, "no es de recibo" lanzar esas insinuaciones el mismo día en que se publicaba que Fernando Huarte, directivo del PSOE asturiano a la vez que presidente de la Asociación Nacional de Amigos del Pueblo Palestino Al-Fatah, se había reunido con el preso islamista Abdelkrim Benesmail, lugarteniente de Allekema Lamari, imán de los terroristas del 11-M y suicida de Leganés. "Quien más tiene que callar, quien tenía que sonrojarse y dar explicaciones, hace insinuaciones intolerables, y eso no es de recibo", señaló Zaplana, que exigió al Grupo Socialista que rectifique en toda regla: "Si no, no me pregunten lo que vamos a hacer, pero lo haremos".

El PP, que ya ha pedido la comparecencia de ese cargo socialista, Fernando Huarte, ante la comisión de investigación, quiere saber ahora los vínculos de éste con Álvaro Cuesta, también militante asturiano del PSOE y miembro de la dirección federal. Según Zaplana, siendo de la misma comunidad, Cuesta y Huarte "se deben conocer" y ha de conocerse su relación. "A lo mejor, don Álvaro Cuesta nos puede aclarar esta cuestión", comentó.

Además, los populares preguntarán por escrito al Gobierno, a través del Ministerio del Interior, qué información dispone sobre la vinculación de Huarte con Cuesta y lo que éste sabe sobre las gestiones de aquel con presos islamistas. "Ya tenía que existir una respuesta contundente por parte del PSOE y no dar la callada por respuesta", incidió Zaplana que concluyó con un consejo para los socialistas: "Me atrevo a darles un consejo: que se ocupen de su salud política, porque como no afronten esta cuestión con valentía, esto pinta cada vez peor".


LE APOYA GASPAR LLAMAZARES
Cuesta se opone a que declare el dirigente del PSOE de Asturias que se reunió con Benesmail
Álvaro Cuesta (PSOE) y Gaspar Llamazares (IU), ambos asturianos, se niegan a que el socialista Fernando Huarte –asturiano también– comparezca en la comisión del 11-M para explicar su relación con Abdelkrim Benesmail, número dos del "imán" de la masacre. Además, el PP quiere que Huarte explique sus negocios en la minería tras revelar Libertad Digital el objeto social de su empresa registrada en Asturias. Por último, Zaplana ha anunciado que pedirá informes a Interior sobre la relación del propio Cuesta con Huarte.

L D (Europa Press) PSOE e Izquierda Unida no tienen previsto apoyar la petición para que comparezca ante la comisión de investigación sobre los atentados del 11-M Fernando Huarte, dirigente socialista de Gijón que mantuvo contactos con Benesmail Abdelkrim, encarcelado por su pertenencia al Grupo Islámico Armado (GIA) y que es considerado el lugarteniente de Allekema Lamari, uno de los terroristas que perpetró la matanza de Madrid y que se suicidó en Leganés matando también a un agente de los GEO.

Así lo confirmaron a la agencia Europa Press los portavoces de PSOE e IU-ICV en la comisión, Álvaro Cuesta, y Gaspar Llamazares, respectivamente, quienes reiteraron su negativa a que, en principio, se produzcan más comparecencias en el seno del órgano investigador.

Además, ambos rechazaron que la comisión deba convocarse de forma inmediata para tratar esta solicitud de comparecencia, como pretende el PP, y abogaron por que este asunto se analice en la reunión que este foro tiene previsto mantener el 5 de abril para estudiar la documentación que la comisión solicitó el miércoles a distintas instituciones.

Sin embargo, por el momento todo apunta a que todos los partidos excepto el PP quieren dar por cerrada la comisión y abordar sólo un texto de conclusiones. Pese a que todas las peticiones de comparecencia y documentación solicitadas por el PP ya han sido denegadas –se pedía reabrir los testimonios de la trama asturiana, los confidentes, el TEDAX que desactivó la única bomba que no estalló, entre otros–, la comisión dejó abierta una puerta a "casos excepcionales" que pudieran aportar novedades. Esgrimiendo esas novedades aportadas por el diario La Nueva España y Libertad Digital, el PP reclamó el miércoles –después de varias vacilaciones– que se reabriera la comisión para obtener el testimonio de Fernando Huarte Santamaría.



Más allá de lo verosímil
Lucrecio

El hombre que cuida de la seguridad del PSOE en Gijón ha estado manteniendo relación continua con quien maquinaba la voladura de la Audiencia Nacional. En medio, el 11 de Marzo. Y aquí no ha pasado nada El 9 de octubre de 2004, un dirigente del PSOE asturiano se entrevista en la cárcel de Villabona con el terrorista del GIA argelino Benesmail Abdelkrim. El 24 de octubre de 2004, la policía irrumpe en la celda del islamista, en el curso de la operación que desarticula el proyecto de voladura de la Audiencia Nacional y de buena parte de la calle Génova. “En la inspección de la celda –recuerda La nueva España– se encontraron notas con apuntes sobre cómo fabricar explosivos y en su bolsillo, una nota con los nombres de los etarras Henry Parot y Harriet Iragi y su dirección en la cárcel de Córdoba”.

Releo varias veces la noticia en Libertad digital y en La nueva España. Los informativos de Radio Nacional me recuerdan, mientras tanto, sosegados, que, por unanimidad menos uno, los partidos políticos de este desdichado país han decidido cerrar la investigación sobre el 11M. “No hay pruebas ni las habrá nunca”, dijo un ilustre político, acerca de otros no menos políticos crímenes, hace ya más de quince años. Al final, ¡vaya si las hubo! Pero, esta vez, todo tiene, desde el primer instante, el tinte de estar destinado a borrarlas. A cualquier precio.

Porque el tal dirigente del PSOE, que proclamaba a Arafat “uno de los más grandes hombres de Estado contemporáneos”, no había visitado al presunto volador de la Audiencia por primera vez, aquel 9 de octubre del año pasado. Su relación se remonta a inicio de 2002, muy poco después del loco amor surgido entre el terrorista argelino y los etarras que con él compartieron regocijo ante la matanza de septiembre de 2001 en Nueva York, desde la cálida hermandad de la cárcel de Villabona. Días de fraternidad y rosas, de los cuales da razón la correspondencia del etarra José Luis Camarero, quien lo elogia ante sus camaradas como “un tipo superserio. Este es de los que, en cuanto salga, va con una bomba encima (...) Para él , hay cosas que nosotros hacemos mal. Según él, tú pones la bomba y no tienes que avisar”.

Y, sobre todo, porque el tal Fernando Huarte Santamaría, protector suyo en Asturias a lo largo de estos años, no es sólo el caritativo Presidente de la Asociación nacional de Amigos del Pueblo Palestino que paga las facturas de los terroristas con dolor de muelas. Ni sólo el administrador solidario de la empresa P.F. Brockers Internacional, S.L., cuyo objeto social –informa Libertad Digital– guarda relación con derivados de la minería: “adquisición, importación y exportación, venta y distribución de productos mecánicos, maquinaria, productos agrícolas, aceites, motores, filtros, carburantes líquidos y sólidos, minerales y carbones”.

No es sólo eso. Todo lo cual ya, como mínimo, desazona

Es algo más. Transcribo el alarmante retrato que de él da La nueva España: “Fernando Huarte, trabajador de Izar-Gijón, fue miembro de la comisión ejecutiva del PSOE de Gijón hasta enero de 2001. Desde entonces es miembro del comité municipal del PSOE y se encarga de la seguridad de los más importantes actos socialistas en la ciudad. El partido lo ha elegido para ser uno de los representantes del Ayuntamiento de Gijón en la asamblea general de Cajastur. Ha realizado viajes a distintos países de Oriente Medio”.

El hombre que cuida de la seguridad del PSOE en Gijón ha estado manteniendo relación continua con quien maquinaba la voladura de la Audiencia Nacional. En medio, el 11 de Marzo. Y aquí no ha pasado nada. La comisión se disuelve. Hasta para una novela negra de la gran época clásica, hasta para una muy, muy excesiva de Horace Mc Coy, todo esto es demasiado.


19-III-2005
Un intenso olor a podrido
EDITORIAL

Quedan muchos flecos sueltos, demasiados interrogantes y un intenso olor a podrido que se está empezando a apoderar de la investigación de los peores atentados de nuestra historia. Cuando desde el PSOE y asimilados se ultimaban los preparativos del carpetazo final a la Comisión del 11 de marzo la realidad se ha empeñado, una vez más, en demostrar a nuestros representantes que la trama que organizó los atentados de Atocha tiene más pliegues que la piel de un cocodrilo. Esta misma semana el diario asturiano La Nueva España revelaba que Fernando Huarte, un destacado dirigente socialista de Gijón, había mantenido varias reuniones con el terrorista islámico Abdelkrim Benesmail cuando éste se encontraba en la prisión de Villabona. A primera vista no parecía nada del otro jueves. Un simple concejal asturiano, simpatizante de la causa palestina, que acudía regularmente de visita a la cárcel para consolar y prestar ayuda a presos musulmanes. Sin embargo, la exclusiva del rotativo asturiano iba más allá. Benesmail no sólo fue condenado en 2001 por su pertenencia al mortífero GIA o Grupo Islámico Armado, sino que mantenía una relación especialmente fluida con Allekema Lamari, el cerebro de la matanza del 11-M que se suicidó en Leganés en abril del pasado año.

Las visitas de Huarte al penal de Villabona, además, no se enmarcaban dentro de las tradicionales campañas de apoyo a los presos sino que el concejal era amigo personal de Benesmail, un terrorista que, dicho sea de paso, se mereció los elogios de un miembro de Jarrai por lo resolutivo de sus métodos a la hora de sembrar el terror. ¿Cuál fue la relación de Huarte con Benesmail? Eso es lo que se desconoce y que seguirá siendo una incógnita si el concejal gijonés no comparece de inmediato ante los comisionados. Porque siendo ya anormal que un político de un partido democrático mantenga tan buena relación con un despiadado terrorista vinculado con el autor intelectual del 11-M, lo es aun más que los ciudadanos no puedan saber en que consiste esa buena relación.

Es esta y no otra la intención del Partido Popular muy a pesar de la maniobra de ocultación y acusaciones infundadas que se ha articulado en torno al, como poco, oscuro affaire Benesmail. Pero la buena disposición de los populares para que los ciudadanos conozcan la verdad ha chocado de nuevo con el veto socialista en la Comisión. Huarte que, tal y como reveló Libertad Digital, es un próspero empresario de la minería, se encuentra de viaje en Brasil pero tiene a un paisano o, mejor dicho, a dos paisanos en Madrid que le han garantizado la tranquilidad. Estos dos paisanos son Álvaro Cuesta y Gaspar Llamazares. ¿Por qué los portavoces del PSOE e Izquierda Unida no quieren que Huarte ilustre a sus señorías sobre la privilegiada relación que un día tuvo con un terrorista del GIA? Misterio que sólo se desvelará si Interior remite a Zaplana cuál es la relación entre Cuesta y Huarte. Parafraseando a Shakespeare, algo huele a podrido en Asturias. Demasiadas piezas, demasiado cercanas que están pidiendo a gritos un rápido esclarecimiento.

El inesperado cambio de postura de Paulino del Rivero, presidente de la Comisión, es esperanzador pero insuficiente. No está aun decidido que Huarte vaya a presentarse y a lo largo de los últimos meses muchas comparecencias se han visto frustradas por el perenne veto de socialistas, comunistas y nacionalistas, curioso tridente parlamentario cuyo objetivo, a lo que se ve, es dificultar al máximo las labores de investigación de unos comisionados a los que se les empieza a acumular el trabajo pendiente sobre la mesa. Y como muestra, una nueva detención. El sirio Mohannad Almallah fue arrestado ayer en Madrid por segunda vez por su vinculación con el 11-M. La policía sospecha que se dedicaba a reclutar jóvenes islamistas en la capital para enviarlos a campos de entrenamiento de terroristas en el extranjero. Una simple nota de agencia sino fuese porque Almallah es militante del PSOE desde el año pasado, exactamente desde el mes de mayo, un par de meses después de la tragedia. Volviendo sobre Shakespeare, algo huele a podrido en el PSOE. ¿Cómo llegó Almallah hasta la agrupación socialista del barrio de San Blas?, ¿por qué un individuo que había sido detenido por su implicación en el 11-M eligió el PSOE como opción política para afiliarse? Quedan muchos flecos sueltos, demasiados interrogantes y un intenso olor a podrido que se está empezando a apoderar de la investigación de los peores atentados de nuestra historia.


El histerismo de Cuesta
Ignacio Villa

Y es que quizá el propio Álvaro Cuesta deberá terminar compareciendo explicando su relación con Fernando Huarte, sus conversaciones con él y, especialmente, si conocía las visitas a prisión de su compañero de partido El presidente de la comisión parlamentaria del 11 de marzo se ha descolgado -este viernes- con unas declaraciones sobre las comparecencias en las comisiones de investigación en el Congreso de los Diputados. Dice Paulino Rivero que con la experiencia de estos meses parece aconsejable que todas las personas propuestas por los grupos parlamentarios para que declaren tienen que hacerlo. Es, desde luego, una idea saludable, aunque llega un poco tarde. A no ser que esta propuesta tenga carácter retroactivo.

También es cierto que Paulino Rivero tiene todavía una oportunidad para salvar su integridad política y para demostrar su independencia en la presidencia. El próximo 5 de abril se reúne la comisión de investigación sobre el 11 de marzo, según parece en esa reunión se abordará la posible comparecencia de Fernando Huarte. Va a ser esa una buena oportunidad para ver si Rivero habla con peso específico, o si, por el contrario, será capaz de hacer frente a los socialistas y a sus socios parlamentarios.

Con Huarte, el PSOE carece de argumentos para evitar su presencia en la comisión de investigación. Huarte es militante socialista, con cargo orgánico en el PSOE asturiano. Ha visitado varias veces en la cárcel al que se considera número dos de la trama terrorista del 11 de marzo. ¿No son estas razones suficientes? Para Álvaro Cuesta, portavoz socialista en la comisión, no parece que haya muchos motivos para la presencia de Huarte en el Congreso. El problema surge cuando Cuesta es incapaz de articular un sólo argumento para evitar la comparecencia; es más se ha puesto como un basilisco insultando al Partido Popular como estrategia de despiste. Pero ha sido muy poco convincente.

Tantos nervios de don Álvaro sugieren que la relación entre Huarte y Cuesta es de una fluidez considerable. Y es que quizá el propio Álvaro Cuesta deberá terminar compareciendo explicando su relación con Fernando Huarte, sus conversaciones con él y, especialmente, si conocía las visitas a prisión de su compañero de partido. Demasiado histérico aparece en público Cuesta como para poner cara de circunstancias. Por cierto, que nadie se olvide que el propio Cuesta es también muy amigo de Alfredo Pérez Rubalcaba. Y es que al final los amigos lo saben todo.
La punta del iceberg
Ignacio Villa

Ahora comienzan a cuadrar demasiadas cosas y el nerviosismo balbuceante de los socialistas, que no se han escondido, es el síntoma más importante de que aquí hay historia La Semana Santa de 2005 se está convirtiendo en una auténtica semana de pasión para el Partido Socialista. Un año después del 11 de marzo, cuando se las prometían tan felices en la calle Ferraz, en cuestión de días, se les está complicando todo de forma muy grave e importante.

En cuatro días ha quedado en evidencia que el enemigo está en la propia casa. Primero, de pronto, el PSOE se encontró el pasado viernes con que un terrorista del 11-M militaba en sus filas desde hacía diez meses. Y encima dicen de él que era muy participativo. Cuando los socialistas se estaban recuperando de esa historia, se topan con que el militante socialista Fernando Huarte es colaborador de los Servicios Secretos desde 1992. Huarte, como saben, lleva días en las portadas de la prensa por sus visitas a la cárcel para atender “humanitariamente” a otro terrorista del 11 de marzo. Demasiadas novedades para que la comisión de investigación se cierre como quiere el PSOE, sin más conclusiones, que un canto inútil de buenas intenciones.

La aparición de Huarte en escena rompe todas las componendas del Partido Socialista y se abre una vía de investigación muy importante. Durante los días de la infamia, los socialistas tenían información en tiempo real. ¿Venía esa información directamente desde los Servicios Secretos? ¿Cómo es que Rubalcaba diez días después de los atentados decía públicamente que tenía información del Centro Nacional de Inteligencia? ¿No parece sospechoso que el Partido Socialista se haya cerrado en banda ante cualquier posible investigación? El PSOE ha sido incapaz de articular un argumento valido para intentar explicar la situación surgida después de estas nuevas aportaciones.

El Partido Socialista esta acorralado. Absolutamente acorralado. Y si cierra la puerta de la investigación es que tienen pavor ante lo que pueda salir. Pero, atención, que Fernando Huarte tampoco se convierta en la cabeza de turco. Hay razones más que suficientes para pensar que Huarte puede ser simplemente la punta del iceberg que conecta con el cambio de actitud que se percibió en el PSOE y en todas sus terminales mediáticas durante aquellos días.

Ahora comienzan a cuadrar demasiadas cosas y el nerviosismo balbuceante de los socialistas, que no se han escondido, es el síntoma más importante de que aquí hay historia. Y es que estos chicos no aprenden. La verdad siempre termina saliendo, y sino que echen un vistazo al GAL. La historia se termina repitiendo.


DICE QUE LO DE FERNANDO HUARTE SON "CÁBALAS"
Zapatero no aclara si tuvo información privilegiada tras los atentados del 11-M
El presidente del Gobierno no ha aclarado este miércoles en Bruselas si tenía información privilegiada, tras los atentados del 11 de marzo. Al ser preguntado por un periodista sobre si estaba en condiciones de desmentir que dispusiese de dicha información, posibilidad que ha cobrado fuerza tras conocerse que el socialista Fernando Huarte era agente del CNI, Zapatero se limitó a decir que todas las informaciones que han ido saliendo son "cábalas" y que él no entra en ellas. Además, dijo que tendrá la máxima "paciencia" con los que "no aceptan su derrota".

L D (Europa Press) Zapatero, que se encuentra en Bruselas donde ha participado en el Consejo Europeo de primavera, atacó al PP al asegurar que a algunos responsables políticos les cuesta asumir la derrota de las elecciones generales del catorce de marzo y les pidió que se "serenen" porque, dijo, "sería bueno para todos".

El jefe del Ejecutivo aseguró que en torno a la tragedia del once de marzo de 2004 se han formulado "muchas cábalas" en los últimos meses y "todas se han ido desmoronando". Precisó que lo único que permanece es el dolor de 192 víctimas que murieron y muchos heridos que originaron un gran "impacto en la sociedad".

El presidente añadió que la responsabilidad y la tarea del Gobierno es mejorar la seguridad para prevenir un atentado de la magnitud del once de marzo. "Eso significa -añadió- reforzar todos los instrumentos de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, de nuestros servicios de inteligencia, de todo lo que representa aquello de lo que el Estado dispone para prevenir atentados". Zapatero apuntó que poco más de un año después hay una "extensa y abundante documentación de aquella tragedia" y que "sabemos que los autores responsables están vinculados a lo que se conoce como el terrorismo radical de naturaleza islamista y que gracias a la actuación de la Policía, Guardia Civil y la Justicia hay un número importante de imputados y detenidos, así como que la Policía y la Justicia siguen trabajando para completar todos los detalles de la acción y de los responsables".

Zapatero pidió "confianza plena" en la acción de las instituciones y del Estado de Derecho sobre la responsabilidad y determinación de todas las implicaciones del atentado terrorista del once de marzo. A esto añadió que "también sabemos", aunque pidió que se intente superar, "que algunos responsables políticos, les cuesta asumir el resultado electoral del 14 de marzo". "Aplicaré toda mi paciencia en esta tarea", apostilló.

Al ser preguntado de nuevo con más detalle por el conocimiento que tenía Zapatero sobre Fernando Huarte, es decir, si sabía que Huarte era colaborador del CNI y se a través de él tenía conocimiento de los atentados del 11-M, el presidente del Gobierno reiteró su respuesta haciendo referencia a que las informaciones que han aparecido son "cábalas" que se van "desplomando". "Creo que me he expresado con claridad, después de haber vivido en estos meses distintas informaciones, todas ellas han sido cábalas, que se han ido desplomando", aseveró.

Recordó que aún tenía "bastante reciente" su comparecencia en la Comisión de Investigación y "no voy a entrar en ninguna cábala". "Voy -prosiguió- a hacer mi tarea que es reforzar la seguridad de los españoles en la prevención de ataques terroristas, colaborar con la Justicia, las FCSE, para que todos, absolutamente todos los responsables de la tragedia del 11-M paguen duramente con todo el peso de la Ley y reitero, tengo la máxima confianza en la tarea que está haciendo la Adminsitración de Justicia". "Espero que algunos, algún día acaben serenándose que sería muy conveniente para todos", concluyó.


Hay gato encerrado
Ignacio Villa

Si un presidente del Gobierno tiene sobre su cabeza el peligro de ser acusado por utilizar unos Servicios Secretos para ganar unas elecciones, no puede salir hablando de cábalas y del partido adversario Más claro, el agua. El presidente Zapatero ha sido preguntado en la rueda de prensa final del Consejo Europeo de Bruselas sobre el espía Huarte. Su respuesta, como siempre, ha sido la nada. Dicho de otra forma, se ha ido por los cerros de Úbeda. Han pedido al Jefe del Ejecutivo una confirmación sobre las noticias que indican que él podría haber recibido información desde los Servicios Secretos en los días posteriores a los atentados. Zapatero no ha negado nada. Se ha limitado a calificar de "cábalas" esa posibilidad y ha vuelto como siempre a remover el cubo de su talante: el Partido Popular –dice– no ha sabido aceptar la derrota electoral del 14 de marzo.

La incapacidad de Zapatero para dar una respuesta convincente ante esta polémica es la prueba más evidente de que aquí hay gato encerrado. Si un presidente del Gobierno tiene sobre su cabeza el peligro de ser acusado por utilizar unos Servicios Secretos para ganar unas elecciones, no puede salir hablando de cábalas y del partido adversario.

Zapatero, máximo responsable político de España, en esta historia no se puede permitir un margen para la demagogia barata. Nos estamos jugando todos muchas cosas y por lo tanto las gracietas –sí le parece a este señor– deberá dejarlas para las tertulias de León. El presidente del Gobierno ha eludido toda respuesta sobre esta acusación clara y nítida, por lo que todos tenemos el derecho para mantener la presunción de que Zapatero recibía información privilegiada desde algunos sectores de los Servicios Secretos durante los días de la infamia.

Ahora comienzan a aclararse muchas cosas. Ahora entendemos por qué varios dirigentes socialistas alardeaban entonces de tener mejor información que el Gobierno, incluso algunos no escondían que el CNI tenía una información que no manejaba el Ejecutivo. Y esta nueva pista también aclara las razones por las que la Cadena SER podía ofrecer datos sobre las investigaciones antes incluso que el propio ministro del Interior dispusiera de ellas.

La aparición de Fernando Huarte ha cambiado el paso al PSOE en las investigaciones del 11 de marzo, hasta tal punto que por primera vez en muchos meses están transmitiendo nerviosismo e improvisación. El PSOE no sabe qué hacer y por el momento se dedica a ganar tiempo. No quieren más comisión de investigación, un error que terminarán pagando. Y es que parece que no aprenden. El Partido Socialista ya cometió estos errores con el terrorismo de Estado de los Gal. En lugar de afrontar en el primer momento lo que había pasado, prefirieron callar y ocultar. Al final todo les estalló en las manos. Más de diez años después vuelven a las andadas. Piensan que con la mentira y la ocultación pueden solucionar las cosas. Y la historia confirma que no es así.


ELUDE ACLARAR SI EL PSOE TIENE MIEDO A NUEVAS COMPARECENCIAS
Perales insiste en dar carpetazo a la comisión porque es un error "arrastrar el recuerdo"
Con más de la mitad de las peticiones de comparecencias vetadas y con unas conclusiones que algunos partidos ya redactaron durante el pasado verano, el socialista Alfonso Perales insiste en que hay que cerrar los trabajos. Preguntado si el PSOE tiene miedo de autorizar comparecencias como la del militante socialista que se reunía en la cárcel con Benesmail o la del sirio detenido por el 11-M que tenía carné del PSOE, el secretario de Relaciones Institucionales se limita a responder que "el PP es prisionero de su propio destino y de sus propios errores".

L D (Agencias) En una entrevista a Europa Press, Alfonso Perales intenta convencer al PP de que debería "dar carpetazo a la comisión" parlamentaria de investigación "y a la situación del 11-M". El argumento del socialista es que todo lo que sea "arrastrar el recuerdo" de lo ocurrido "es un error" del PP y negativo también para todos los españoles".

El dirigente socialista repite la estrategia de dar por sabido que el PP mintió para ganar las elecciones. "Hubo un choque esos días entre la intuición de los españoles, que sabían que no había sido ETA, y el empeño del PP, por razones electorales, de mantener lo que no era verdad varios días. Ese choque no consigue superarlo el PP, y debería pedir excusas por esa información que convirtió finalmente en manipulación y dar ese carpetazo a la comisión y a la situación del 11-M, porque todo lo que sea arrastrar el recuerdo del 11-M manteniendo esa comisión u otra es un error del PP, y para todos los españoles".

El veto a las comparecencias

Preguntado si el PSOE tenía miedo de autorizar nuevas comparecencias en la comisión pedidas por el PP, como la Fernando Huarte o la del sirio detenido por el 11-M que estaba afiliado al partido socialista, Perales insiste en que "el PP es prisionero de su propio destino y de sus propios errores. El día 11 de marzo hubo un atentado espantoso, el más grave de la historia de España, y lo cometieron grupos terroristas radicales de procedencia islámica y el PP se empeñó en convencer a todos los españoles que había sido ETA".

Perales aprovecha también para "evaluar" al PP. Dice que a los socialistas les preocupa que ese partido "está muy escorado a la derecha". Y aunque reconoce que eso es ventajoso electoralmente para los socialistas es negativo porque "existe el riesgo de radicalizar la vida política española y de que haya formaciones extremistas en la vida política española". Por este motivo, expone, Rajoy debería dar un "golpe de timón" y ser capaz de consolidarse al frente del PP y plantearse si las voces de dicho partido deben ser Acebes y Zaplana, que a su juicio "no son las mejores".


Afiliación al PSOE
¿Quién está mintiendo, Pepiño?
José García Domínguez

Encajado el golpe, derrotado pero no vencido, ahora mismo vago cual alma en pena por la Península en busca de ese ungüento amarillo, del maná plastificado que dice regalar Blanco; y entre el chollo y yo, siempre la barrera del nefasto siete Tras confirmarse que un activista muslime de la Agrupación Socialista Madrileña había participado en la organización de la masacre del 11-M, el compañero Blanco comparecía ante la Prensa y aparentemente refutaba cierta afirmación emitida en el programa La Mañana de la COPE. Un tertuliano, que por más señas era yo mismo, había defendido que militar en cualquier partido político requiere de más trámites que echar una firmita en un impreso, y que es menester, entre otros requisitos, el aval de dos afiliados veteranos. En su intervención, Blanco sostuvo que eso era falso, y mantendría implícitamente que cualquier padre de familia numerosa puede acceder al control una organización local del PSOE en media hora, simplemente presentando las fotocopias de los DNI de su prole.

Fue tal la convicción del secretario de Organización al declamar su desmentido y tan loable el propósito que allí expuso de promover un partido abierto de piernas a la sociedad, que caí del caballo de repente. Sí, escéptico lector, Blanco me convenció de haber vivido en el error hasta ese instante. Huelga decir que tome la decisión de afiliarme al PSOE en el acto. Mas como el acto me pillaba vacando y en gira ociosa por España, di en acercarme a la web de los socialistas valencianos, pues por allí corríamos el pasado lunes. Y bien sabe Dios que de no ser por el artículo siete de sus Estatutos, a estas horas ya se habría realizado mi anhelo de convertirme en el company Josep. Pero ahí estaba el siete, entre mi sueño y la realidad. ¿Y qué dice el siete de Valencia? Pues esto: “Es necesario que los nuevos afiliados y afiliadas vayan avalados por dos firmas de afiliados o afiliadas.”

“Deben ser cosas de los valencianos”, rumié entonces para mis adentros, y proseguí el viaje iniciático en busca del precioso carné. La siguiente escala sería Cuenca la encantada. Y encantado paseé por sus calles antes de topar con el siete de allí. ¿Qué que dice el siete de Cuenca? Pues lo mismo que el otro: “La ficha debe ser firmada por dos personas que ya tienen que estar afiliadas al PSOE.”. Soy hombre de voluntad férrea, y ese nuevo traspié no iba a torcer mi propósito de entrar en comunión con las huestes de Pepiño. Así que, inasequible al desaliento, metí la primera y puse rumbo al norte, por ver si el aire fresco del Cantábrico se compadecía de mi tardía vocación novicia. Bien, pues hasta Torrelavega habría de perseguirme el maldito siete. “Para ser afiliado del PSOE de Torrelavega basta con personarse en la sede del Partido, sita en La Llama, debiendo venir avalado por dos militantes.” Encajado el golpe, derrotado pero no vencido, ahora mismo vago cual alma en pena por la Península en busca de ese ungüento amarillo, del maná plastificado que dice regalar Blanco; y entre el chollo y yo, siempre la barrera del nefasto siete. ¿Por qué no chocaría con el siete el morito? ¿Quién está mintiendo, Pepiño?



El camarada Huarte y el compañero Almallah
Federico Jiménez Losantos

¿Quiénes respaldaron la fulminante vocación socialista del terrorista islámico sirio que posteriormente utilizó su agrupación como centro de captación de fondos para el terrorismo islámico? Además de Huarte, un agente del CNI que era también uno de los dirigentes socialistas más importantes de Asturias y que en sus ratos libres cultivaba la amistad desinteresada con el más sanguinario de los terroristas islámicos vivos y encarcelados en España, el PSOE tenía en sus filas a uno de los encarcelados o reencarcelados por el 11M, el sirio Almallah, que tras la masacre buscó y halló refugio en el partido de Pablo Iglesias, al cabo un amigo del terrorismo, y que desde allí tendía sus redes para crear un, dos, tres, muchos 11M. De Huarte se habla mucho y de Almallah no se habla nada. Sin embargo, el sacamantecas islámico-socialista merece más atención de la que la Prensa le concede.

Conviene recordar que el secretario de organización del PSOE José Blanco respondió casi de inmediato a las críticas que José García Domínguez, uno de nuestros mejores columnistas, hacía a los sociatas en La Mañana de la COPE por haber permitido la incorporación a sus filas de un sujeto digno no ya de toda sospecha sino de cualquier denuncia. Blanco aseguró que cualquiera podía dársela con queso a cualquier partido democrático. Pero el propio García Domínguez se ha encargado de demostrar que eso es falso. Ha aprovechado estos días de reflexión, penitencia y vacación, según los gustos, para afiliarse al PSOE en distintos lugares de España y el resultado ha sido siempre el mismo: no sin los dos avalistas que prescribe el artículo 7 de los estatutos. O sea, como siempre.

Y puesto que el aval ha de ser escrito y firmado, ¿quiénes han sido los dos avalistas de Almallah? Documentos hay, papeles quedan, scripta manent. ¿Quiénes respaldaron la fulminante vocación socialista del terrorista islámico sirio que posteriormente utilizó su agrupación como centro de captación de fondos para el terrorismo islámico? ¿Han sido moros o cristianos, españoles o extranjeros, veteranos o noveles, amigos de Arafat o amigos de Carrillo? ¿Quiénes han sido? ¿Cómo se llaman? ¿Quiénes son?

Y en cuanto al camarada Huarte, visitador de prisiones y suministrador de encías maltrechas a los odontólogos, ¿confirma o desmiente el PSOE la estrecha relación con Rafael Vera que El Confidencial Digital le atribuía ayer? Y si el PSOE no lo hace por propia voluntad, ¿qué tal si mañana se lo pregunta el PP en el Parlamento? A ver cómo andamos de talante esta semana.

29-III-2005
Comparecencias y dimisiones
EDITORIAL

¿Qué opinaríamos de un concejal del PP que prestara sus servicios profesionales como abogado a un miembro de ETA? “¿Sabía Zapatero, en el momento de su comparecencia ante la Comisión de Investigación, que uno de los imputados en la masacre, Mouhannad Almallah Dabas, era militante del partido socialista desde mayo de 2004? ¿Sabía Zapatero que Almallah siguió recaudando fondos para los terroristas islámicos tras afiliarse al partido socialista, tal y como dice el auto del juez Del Olmo? ¿Sabía también Zapatero que otro miembro de su partido -el dirigente del PSOE asturiano, Fernando Huarte- visitó en la cárcel, antes y después del 11-M, al terrorista Abdelkrim Benesmail, lugarteniente de Lamari, otro de los imputados del 11-M?”

Mientras seguimos sin tener respuesta a estas preguntas que formulábamos hace ya una semana, hay quienes ahora están dispuestos a desactivar la gravedad de todas estas informaciones. No parece ser, afortunadamente, el caso de Mariano Rajoy, a quien poco le ha importado que la condición del colaborador del CNI de Fernando Huarte, haya sido filtrada por un miembro del gobierno.

El hecho es que el PSOE tiene que dar muchas explicaciones públicas de cómo fue posible que un terrorista imputado en el 11-M pasara a ser militante de ese partido, mientras un dirigente del PSOE asturiano, simpatizante de la “causa árabe”, cultivara, antes y después del 11-M, la amistad de uno de los terroristas islámicos más peligrosos de cuantos se hallan encarcelados. Sólo con posterioridad al conocimiento se este hecho se supo que Huarte, además, actuaba como colaborador del CNI desde tiempos de Felipe González.

Si este miembro del PSOE entabló amistad con el terrorista del GIA encarcelado, no para espiarlo, sino por simple simpatía hacia la “causa árabe” y sin más intereses en su conversación con el terrorista que mostrarle su solidaridad y preocupación por el estado de su salud bucal, Huarte debería ser inmediatamente expulsado del Partido Socialista. Ya está bien de tolerar en las filas de un partido con responsabilidades de gobierno a quienes simpatizan con la causa de los terroristas, sean estos palestinos, argelinos o marroquíes.

Que un miembro del PSOE muestre su amistad al enemigo –y todo terrorista debe ser considerado como tal- sólo es admisible si tiene como objetivo la secreta intención de extraer información que puede ser útil para frustrar sus objetivos terroristas y colaborar en la seguridad de nuestro país.

Si Huarte sí sirvió de fuente para extraer información de las intenciones de los terroristas islámicos, debería entonces comparecer en la comisión de investigación para explicar a quién informaba y de qué.

Desde el PSOE, poco se ha tardado en señalar que un concejal del PP, Vicente Ibor Asensi, es el abogado tanto de Benesmail como de Lamari. La diferencia está en que mientras Rajoy no ha puesto pega alguna a que este abogado comparezca en la comisión de investigación, ZP insiste en darla por concluida sin que comparezca nadie más.

Sin poner al PP y al PSOE en el miso plano, hemos de señalar, no obstante, que Rajoy debería exigir el cese inmediato de Ibor Asensi como militante del PP. Por mucho que este concejal haya actuado en función de su condición de letrado, y por mucho que cualquier reo tenga derecho a una defensa, no es admisible que una persona compagine su militancia en el Partido Popular con la defensa de un terrorista acusado de perpetrar la mayor matanza de nuestra historia. ¿Qué opinaríamos de un concejal del PP que prestara sus servicios profesionales como abogado a un miembro de ETA?


Anacleto, agente secreto
José García Domínguez

Huarte, el Anacleto agente secreto que se rifan el Mossad y la CIA cuando pretenden enterarse de lo que vale un peine; ése al que basta con tirarle de un hilo suelto en la corbata de Zara para que emerja el del fez y las albóndigas Éramos pocos y parió Pepiño. De su ancha manga acaba de salir el falangista auténtico ese con look de jefe de sala de bingo; Huarte, el Anacleto agente secreto que se rifan el Mossad y la CIA cuando pretenden enterarse de lo que vale un peine; ése al que basta con tirarle de un hilo suelto en la corbata de Zara para que emerja el del fez y las albóndigas, otro cero cero siete con licencia municipal para matar gallinas en la charcutería del barrio. Ahora, ya sólo falta que nos descubran a Fernando Esteso disfrazado de Ben Laden en la Fiesta de Moros y Cristianos de Picasent.

Mas si algo otorga verosimilitud a la aterradora sombra de sospecha que se cierne sobre el Partido Socialista, es precisamente la cutrez del personaje. Y es que la plástica de ese sujeto se compadece a la perfección con la escenografía de esperpento chusco que envuelve a la muy castiza trama del 11-M. Para colmo, nuestro James Bond a la sidra resulta ser íntimo de otro socialista auténtico, Rafa Vera, el yerno del de la ferretería. Que justamente eso era lo que nos faltaba para cerrar el círculo de tiza asturiano que empezara a trazarse el día de autos, después de aquel chin chin de Rubalcaba a los postres.

Aunque la verdad es la verdad, la diga Zetapé o su jefe de seguridad en Gijón. Y la verdad que nos ordenan creer es que el mayor atentado de la historia de Europa fue ideado, organizado y ejecutado por cuatro chorizos de Lavapiés. Que toda la Policía y la Guardia Civil toda de Asturias se tuteaba con los fulanos que proporcionaron los explosivos de la masacre, pero que les ocurrió igual que a los quinientos gallegos que iban cogiditos de la mano por la Gran Vía porque se habían perdido. Y que ese Lawrence de Arabia que comparte peluquero con Anasagasti, en caso de enterarse de algo, no les habría ido con el cuento a sus superiores en el PSOE sino a los Servicios de Información del Gobierno de José María Aznar.

En 1935, Le Petit Jouonal organizaba una encuesta tratando de descubrir cuál era el gobernante más apreciado por los franceses. Pétain se impuso por abrumadora mayoría. Poco después, llegó a ser más popular que el mismísimo Napoleón. De él recuerdan los tratados de Historia: “Encarnaba el antirromanticismo, el ansia de rehuir las obligaciones históricas y globales, el anhelo de una vida tranquila y segura (…) Los campesinos se alineaban a los costados cuando pasaba el tren que lo llevaba; las mujeres le ofrecían a sus hijos para que los tocase”. Pero su verdad, su triste verdad, fue que los nazis lo habían sentado en la poltrona del poder; el resto, eran cábalas.

Lo dicho, únicamente falta Fernando Esteso por aparecer en escena. Que siga la función.


ZP, encerrado en su laberinto
Ignacio Villa

Aquí y ahora, Zapatero tiene la llave de la verdad. Aunque conociendo sus maneras, pocas esperanzas nos quedan para la rectificación Cualquier Gobierno que se precie, sea del color que sea, tiene siempre un buen número de resortes y de mecanismos para frenar o parar muchas de las polémicas que puedan deteriorar su imagen. Y más este Ejecutivo, que por el momento tiene a su favor el trato que recibe de la mayoría de los grupos de comunicación. Pues bien, con este panorama benévolo –a pesar de los muchos errores de este primer año– la realidad es que el Gobierno y el Partido Socialista han perdido los papeles con la irrupción en escena de Fernando Huarte en Asturias y de un sirio terrorista que militaba en el PSOE desde hacía diez meses en Madrid.

Una semana después de estas historias, Pérez Rubalcaba y Álvaro Cuesta siguen desaparecidos; y José Blanco y López Garrido han salido a la palestra entre pálidos y balbuceantes con una incapacidad manifiesta para dar una respuesta clara a una cuestión de una gravedad tremenda.

Pero aquí no hay engaños que valgan, ni sirven los muros de contención. Rodríguez Zapatero ganó unas elecciones después de los atentados del 11 de marzo; y a estas alturas ya se acepta de forma generalizada que la victoria socialista del 14 de marzo estuvo determinada por la matanza. Intentar desmontar esa realidad hace daño a los españoles y a la normalidad democrática. Es algo que no ofrece ninguna duda, por más que los socialistas intenten mirar hacia otra parte.

Precisamente este contexto es lo que hace increíble que el presidente del Gobierno haya dado la indicación de cerrar a cal y canto la Comisión de investigación parlamentaria. El primer perjudicado por esta actitud de obstrucción es el propio Zapatero, puesto que fue el primer beneficiado por el impacto electoral que tuvo aquellos días.
Zapatero ha dicho repetidas veces que "ya está todo claro". Y lo único claro, ahora mismo, es que Zapatero ha cerrado los ojos. No quiere saber nada de nada. Y él tendría que ser el primer interesado en que el 11 de marzo no se convierta en un laberinto que dirija todas sus sospechas al Partido Socialista. Aquí y ahora, Zapatero tiene la llave de la verdad. Aunque conociendo sus maneras, pocas esperanzas nos quedan para la rectificación. Y este –no lo duden– se convertirá en el gran peligro para el presidente del Gobierno.