lunes, 18 de febrero de 2008

La semilla de la guerra

La semilla de la guerra
Juan Carlos Girauta (http://www.libertaddigital.com)
Es estúpido impulsar un cambio en el status quo cuando no hay unidad sobre su conveniencia ni siquiera en el seno del club impulsor, la Unión Europea, cuyas radicales discrepancias en asuntos tan serios como el respeto a las fronteras establecidas, las vías de acceso a la soberanía o la evaluación de los riesgos colectivos ilustran a la perfección las razones del estrepitoso fracaso de aquella Constitución Europea, arrogante e ingenua.
Es temerario, sobre reprobable, alentar y apadrinar una violación de la legalidad internacional cuando lejos de protegerse los derechos humanos se está poniendo en peligro a una minoría acorralada. Particularmente temerario cuando tal minoría cuenta con un Estado valedor, Serbia, y un megaestado nuclear históricamente aliado y protector, Rusia.
En tan temeraria estupidez ha incurrido el grupo de estados en cuyas manos reside la paz mundial y la efectiva garantía de los valores occidentales: Estados Unidos y los grandes de Europa. Para entender que ese territorio que fugazmente (en las magnitudes de la historia) un día se llamó Yugoslavia es un polvorín –que lo fue antes de Tito y lo siguió siendo después, que lo es ahora mismo–, no hace falta haber leído mucho. De hecho, basta con constatar que nuestro tercer contingente militar internacional en número de efectivos está desde 1999 protegiendo la seguridad de la minoría serbia en Kosovo. ¿Por qué la estaríamos protegiendo junto con treinta y cuatro países más si no existiera riesgo para los 120.000 serbios que se han quedado allí tras el abandono de 200.000? ¿Por qué cree la sabia diplomacia europea que salieron huyendo esos 200.000?
Hallo en la crónica de María Ramírez en El Mundo un párrafo que contiene la clave de la catástrofe que se avecina: "Aunque en privado los diplomáticos europeos dudan de la viabilidad del desastrado país, [de] la conveniencia de crear un 'Estado puro' en los Balcanes o [de] las consecuencias de violar la legalidad internacional, en público, los grandes de la UE (...) establecerán relaciones diplomáticas en las próximas horas."
Añado que algún pequeño de la UE, algún disminuido voluntario de la UE, como España, combina su público rechazo a la declaración unilateral de independencia kosovar con una inexplicable contribución a la misión europea, consagrada a desplegar un nuevo funcionariado policial y aduanero que ha de dar cuerpo a un Estado inconveniente, indeseado e ilegal. Otra vez la semilla de la guerra en Europa. Felicidades, idiotas.