viernes, 22 de junio de 2007

Los malos hábitos nunca mueren

Aires de los Años Noventa
Por Julián Schvindlerman
Comunidades 20/6/07

En una de esas amargas ironías que muy usualmente el Medio Oriente nos arroja, la elección de Shimón Peres como el nuevo presidente del estado de Israel coincidió con la caída de Gaza en manos del movimiento islamista Hamas, con el aterrizaje de cohetes Katyusha en Kiryat Shmona, con el asesinato de un legislador libanés presumiblemente cometido por los sirios, y con el bombardeo de una mezquita chiíta en Irak. Todo un recibimiento para el hombre que se pasó buena parte de una década pronosticando el advenimiento de un “Nuevo Medio Oriente” políticamente domesticado, económicamente integrado, y socialmente pacificado. Que duda cabe que de todos los candidatos, Peres era, por lejos, el mejor dotado para el ejercicio de la presidencia israelí; especialmente al considerar la necesidad de restaurar la investidura presidencial a la luz de la partida escandalosa del lamentable Moshe Katsav. En tanto líder consustanciado con la historia israelí, políticamente bien formado y diplomáticamente experimentado, ponderado localmente y respetado mundialmente, Peres indudablemente tendrá mucho y de mucho valor para aportar al bienestar estatal desde el sillón presidencial. Es solo que no puede dejar de notarse el curioso sentido del humor de este terco Medio Oriente que parece haber querido regalarle a uno de sus referentes más prominentes un souvenir particular por haber ganado merecida y finalmente una elección popular.

Pero si la coincidencia del triunfo político de Peres con una jornada mesoriental imposiblemente más alejada del horizonte prometedor de los naive noventa resulta irónico, el resurgimiento de Ehud Barak como líder del Laborismo no puede ser visto sino como una broma de muy mal gusto. La resurrección política de uno de los líderes más irresponsables y peores de la historia israelí y su coronación como titular del Partido Laborista y nuevo ministro de defensa en momentos en que el mismo pueblo al que éste ofreció Jerusalén ha transformado a la Franja de Gaza en un feudo islamista y a Cisjordania en Somalía, es de tan mal augurio que uno comienza a sentir nostalgia por Amir Peretz. Es cierto que quedan pocos líderes históricos en Israel del estirpe y la visión de los pertenecientes a la camada de los padres fundadores, pero ciertamente uno hubiera esperado algo más del partido más tradicional de la política israelí. Barak tiene una importante experiencia política y militar a su favor, pero de nada sirve cuando ella es puesta al servicio de políticas no sabias. Y pocas cosas lucen tan poco sabias -hoy como ayer- que la decisión de Ehud Bark de convertirse en el primer líder de la milenaria historia del pueblo judío en haber querido voluntariamente ceder Jerusalén.

En esta atmósfera deja-vu de los años noventa, no podía faltar el sentido de la oportunidad del New York Times que –en medio del caos palestino, cuando opositores políticos eran arrojados desde los techos de los edificios o acribillados a balazos frente a sus seres queridos en plena vía pública- consideró adecuado ¡recriminar a Israel por la construcción de asentamientos! En el mismo editorial, publicado para cuando una mujer embarazada palestina intentó, falso pretexto médico mediante ingresar a Israel para inmolarse, el Times instó a Israel a levantar los “onerosos, humillantes y asfixiantes bloqueos económicos de los movimientos palestinos”. Y, haciendo gala del irrealismo político al que nos tiene acostumbrados, sugirió que Washington y Jerusalén deberían iniciar conversaciones con el Hamas “Si el movimiento se muestra dispuesto a no involucrarse en actos terroristas y a ponerse a la altura de los gobiernos respetuosos de la ley”. Esto editorializó el influyente diario neoyorquino en el preciso momento en que Hamas había efectuado un golpe de estado y estaba en plena campaña de ajusticiamiento público y brutal de sus contrincantes.

Una mayor manifestación de insensatez provino, sin embargo, del Boston Globe, cuyos editores encontraron apropiado directamente culpar a Israel por el golpe de estado islamista en la Franja de Gaza. Honrando la más fina tradición del periodismo occidental progresista de “Culpar a Israel Primero” este diario editorializó: “La campaña de Hamas para erradicar a Fatah de Gaza no es ciertamente la única causa de la miseria de los habitantes de Gaza. Ellos por mucho tiempo padecieron la sofocante ocupación de Israel, y luego la tonta retirada unilateral de Ariel Sharon del 2005, una movida que permitió al Hamas llegar al poder con la engañosa proclama de que sus cohetes y atentados suicidas habían echado a los soldados y colonos israelíes fuera de Gaza”. En esta muestra sublime de incoherencia periodística, el Boston Globe se las ha ingeniado para culpar a Israel ¡tanto por la ocupación de Gaza como por haber puesto un fin a ella!

Los palestinos se violentan y la prensa elite internacional responsabiliza a Israel. Los malos hábitos nunca mueren.
Gracias Andrés por el artículo y disculpa por la tardanza (ya explico en el otro blog las causas)

domingo, 17 de junio de 2007

Formaciones históricas


Equipo ideal hasta los 90


Debut en Primera División en 1932
Campeón de Liga 1935

Campeón de Copa 1977

Finalista de Copa 1997
Campeón de Copa 2005

Mis deportes favoritos

Submarinismo

Buceo en apnea

Beaching

Musculación

Spinning

Aerobic

Step

Body Pump (Jazz Pump)

Aero-Boxing

Batuka

Un buen masaje

Y por supuesto .... fútbol

sábado, 16 de junio de 2007

¿A qué no es por casualidad?



Un buen análisis de la situación en Gaza y de lo que se nos avecina:
El espejo del fantasma
Hermann Tertsch (
http://www.abc.es/, 13 de junio de 2007)

Los muertos se acumulan, los mediadores claudican, partes y operaciones militares se multiplican y los crímenes al margen de los combates entre milicianos adquieren desde hace días cada vez mayor horror iraquí. Los palestinos no sólo se están disparando entre sí. Se ejecutan unos a otros. Y en las últimas 72 horas, se lanzan unos a otros al vacío desde los pisos altos en la ciudad y los campos de refugiados. La guerra civil palestina parece imparable en Gaza entre bandos, sólo en principio dos, compuestos por fanáticos asalariados y funcionarios fanatizados.
Dicen que es ya una guerra entre islamistas y laicos que ha hecho trizas el precario acuerdo de La Meca para ese Gobierno Palestino de Unidad en el que Arabia Saudí invirtió un prestigio de tan escaso recorrido. Ahora parece que interesan otras cosas que la unidad y no parece mucha casualidad la inmensa contundencia y el nunca visto despliegue de medios con que se enfrentan los grupos de Al Fatah, del presidente Mahmud Abbas y los islamistas de Hamás del primer ministro Haniye.
Los movimientos militares de los últimos días apuntan a una lucha, si no decisiva muy importante, de cara al dominio de los principales símbolos de poder de la Autoridad Palestina en Gaza y los puestos militares más significativos para el control del territorio, de su infraestructura y sus recursos. Cisjordania es otro cantar, al menos de momento. Donde hay mayor espacio hay menos tendencia a la acción final desesperada y las gentes de Al Fatah, más o menos leales a Abbas y a la antigua Autoridad Palestina, ejercen aún suficiente respeto o terror sobre aquellos que les odian, no sólo los más fieles de Hamás.
Muchos están jugando con esas piezas tan sueltas que son los más de treinta grupos diferentes, todos armados, financiados y manipulados por odios, vanidades, rivalidades o uno, dos o tres Estados a la vez. El espejo lo manejan Irán y Siria y otros intentan inclinarlo hacia sus piezas. Y otros intentan mover voluntades caóticas y volubles, tribales, caprichosas, corruptas e inestables.
Pero el factor más importante del drama está en que se sella el naufragio de la idea del Estado palestino en sí como ente capaz de convivir con Israel. La propuesta de dos Estados en un territorio, tanto tiempo negada por Israel, ahora que el Estado judío la considera axioma para su seguridad, es cuestionada por el cuerpo social palestino. No sólo por Hamás. Tanto este partido islámico como la propia Al Fatah o grupos en Líbano que se han lanzado a la desestabilización del gobierno, han dejado de querer un Estado palestino para convivir con Israel. Creen que la ola de la historia les favorece y ya defienden una lucha sin cuartel hacia un único Estado que sellaría, por supuesto, la desaparición de Israel.
El fantasma hacia el que se inclina el espejo cada vez más es el de una región en la que el hundimiento occidental, jaleado por tantos en Occidente, acabe por convencer a todos de que Israel fue un accidente. En los países árabes y en Palestina esta idea ha ganado adeptos de forma vertiginosa en pocos años. Muchos trabajan en el mundo por imponer esta idea, el mayor apaciguamiento intelectualmente perceptible, también en aquellos círculos que no fomentan el odio sino mera indiferencia hacia Oriente Medio.
Este cambio profundo cualitativo en el proyecto general de fuerzas capitales del islamismo y sus aliados desde Gaza a Irán, pasando por Londres, Estambul, Madrid o Caracas, es por supuesto negado por los profesionales de dicho apaciguamiento, cuyos campeones tenemos en casa.
Los llamamientos a la destrucción de Israel del presidente Ahmadineyad son una emulación del mayor éxito del siglo XX del Vaticano. Juan Pablo II dijo en 1979 a los polacos -a todos los europeos- que los territorios arrebatados a la libertad por el comunismo volverían a ser suyos. Así fue.
Ahmadineyad utiliza la implosión de la URSS para pronosticar el destino final de Israel. Pero también del mundo occidental y sus libertades. Con mucha razón, Ahmadineyad considera a Israel bastión capital del mundo de infieles que se propone destruir. En Gaza el proyecto está en marcha. Aquí hay pocos avisados.
Para aquellos que les coja de sorpresa me permito sugerirle que lean estos tres artículos de hace siete años. Porque las cosas no pasan porque sí, no aparecen de golpe. Siempre hay culpables por acción e inacción:

Ilustres terroristas
Gabriel Albiac (El Mundo, 1 de junio de 2000)

Un hombre de Estado es un terrorista que triunfó. Uno que se pudre en la cárcel, una basura. Me desazona, no la trivialidad de que Arafat y su banda armada sean tratados como Padre de la Patria y Ejército Nacional palestinos, respectivamente. Es una obviedad que han ganado: no en el campo de batalla, por supuesto, donde su incompetencia y cobardía fueron históricas (lo de arrojar críos de diez años a hacerse matar a tiros como lanzadores de piedras está más allá de lo moralmente calificable); sí en el de las correlaciones mundiales. El Imperio, el que surgió del fin de la tercera guerra mundial en 1989, exige un reparto estable en ese Cercano Oriente, demasiado ligado a los grandes déspotas del petróleo. Así son las cosas. No seré yo quien pierda el tiempo negando la evidencia.
Otra cosa me ofende. El absoluto cinismo de los tan demócratas políticos nuestros. Arafat puede pasearse por España, de palacio en palacio, de Moncloa en Zarzuela, de Parlamento en Senado cuando le viene en gana. Desde Suárez a Aznar, pasando por González o Anguita, ninguno manifiesta la náusea ante quien está impregnado en sangre hasta los tuétanos. Cada uno de esos políticos hará oír, sin embargo, lastimeros sus sollozos si alguien le sugiere la posibilidad de estrechar la mano homicida de Múgica Arregui o de Jon Bienzobas. Los jóvenes fríamente asesinados por Arafat en el Estadio Olímpico de Múnich no parecen poseer, para nadie, la atroz carnalidad de los despedazados por ETA en Hipercor.
Es, sin más, vergonzoso que el Gobierno de un país democrático se permita endilgar a Israel, único Estado democrático del Cercano Oriente, catilinarias acerca de su obligación de prestar pleno reconocimiento al asesino Arafat: para mayor broma, en presencia y homenaje del dictatorial Mubarak. Tratemos de imaginar tan sólo lo que sucedería si un Jefe de Gobierno israelí se atreviese a exigirle al Estado español la inmediata proclamación del Estado independiente Vasco.
No es ni siquiera la atrocidad de que una banda terrorista como la OLP se erija en dictadura lo que me asquea. Ya lo he dicho: es la ley del Imperio. Me asquea que el Gobierno español nos tome a todos por imbéciles.
Un e-mail de Amnisty International me informa acerca de los miles de millones que abulta la venta de armas españolas a Arabia Saudí. Y pienso que todo, absolutamente todo en este mundo, posee una explicación. económica. También el amor de nuestros jerifaltes al terrorista triunfante Arafat y a esa OLP suya, que proveyó de armamento a la práctica totalidad del terrorismo europeo de los años setenta.

Nuestro virrey en Gaza
Gabriel Albiac (El Mundo, 14 de agosto de 2000)

Inteligente, tal vez demasiado para un político, sabe muy bien el cultísimo Shlomo Ben Ami (precioso, verlo sentado al lado del tan lerdo Solana) que es Arafat un perfecto hijo de perra. Pero es nuestro hijo de perra: el que Occidente ha mimado y preservado de todo mal durante décadas, porque un terrorista corrupto es mucho más tratable que un terrorista fanáticamente honrado. Arafat debe su vida al hecho de que siempre se supo, en Tel Aviv como en Washington, que tenía un precio: el de su coronación como reyezuelo local. Un superviviente nato: con gente así, se acaba siempre por llegar a un arreglo. Vitalicio por propio decreto en su monárquica jefatura de la más perseverante trama terrorista del siglo XX (adivinanza: ¿de dónde provenían las armas de los grupúsculos europeos en los años setenta?), Arafat es un interlocutor perfecto. Hará un excelente de hombre de Estado. Hombre de Estado -desde la Revolución Francesa, cualquiera que no sea analfabeto sabe eso- es hipérbole de terrorista.
Hará un excelente hombre de Estado. Le será preciso liquidar a un buen puñado de sus hermanos palestinos. Por supuesto. No hay Estado que no se erija sobre depuraciones minuciosas. Pero el hombre que ejecutó con eficiencia a cualquier posible -y aun imaginario- competidor interno; el hombre que besó, amoroso, al genocida rey que exterminara a sus militantes con crueldad admirable (espectáculo fascinante de los escuadrones de la OLP entregándose al ejército israelí para evitar ser despiezados por los carniceros del rey jordano); el payaso a quien alguien autorizó a esgrimir pistola ante la Asamblea de la ONU en la tan imperialista Nueva York; el asesino de civiles en la Olimpiada de Múnich o el bombero de aviones turísticos o el ametrallador de anóminos pasajeros de aeropuerto..., es, sin duda, el sujeto mejor capacitado para hacer desaparecer a cuantos revolucionarios, iluminados, místicos, integristas o delirantes de diversa laya maquinen disputar su cetro.
Me parece estupendo. No voy a ser yo, desde luego, quien se escandalice por que un vitalicio caudillo africano sea fantástico coleccionista de cadáveres. A decir verdad, no logro recordar a un sólo gobernante poscolonial que no lo haya sido. Ni una sola descolonización que no desembocara en corrupción y caos. Pero eso es tan inevitable como el sol de agosto. Mejor poner a un empleado bien armado para que se meriende a sus colegas menos razonables. Tal es la dura norma del Imperio. Lógica del mal menor: tener al reyezuelo en nómina.

Un terrorista senil
Gabriel Albiac (El Mundo, 22 de octubre de 2000)

¿Quién es más culpable de la violencia en Oriente Próximo? .
Ciudadano israelí con domicilio en Jerusalén -además de líder de la oposición- Ariel Sharón visita una plaza de Jerusalén, situada a doscientos metros de su casa; ninguna legalidad democrática podría impedírselo. No pasa nada ese día. Cuarenta y ocho horas más tarde, Yassir Arafat manda a sus batallones de críos a hacerse matar por la sagrada patria mancillada. Detrás de los chavales están los killers de Al Fatah, revestidos ahora con los uniformes de policía palestina y las armas proporcionados por el propio Israel. Es el inicio de la matanza.
Acorralado entre sus repetidas promesas de proclamar este otoño un Estado Palestino con capital en la Ciudad Santa y la testaruda realidad, Arafat ha apostado por el arrebato mediático-sacrificial de otra Intifada.
Su responsabilidad es pavorosa. En el momento mismo en que Israel ofrecía las mejores condiciones de paz e independencia que jamás haya podido soñar el maltratado pueblo palestino, sus dirigentes vuelven a lanzarlo al suicidio. Pocas veces la mezcla de vanidad e incompetencia de un político ha gestado tal tragedia sobre aquellos en nombre de quienes dice hablar.
No es nuevo en ese terrorista, pasado a la política sin dejar nunca de sustentarse sobre una red de asesinos carentes del menor escrúpulo democrático. La Intifida es quizá la forma más perversa del terrorismo. Fue hallazgo de una OLP militarmente caduca, tras el fin de la Guerra Fría. Porque la OLP de Arafat fue no sólo esa máquina de asesinar civiles que culmina sus hazañas en las Olimpiadas de Munich masacrando a jóvenes atletas desarmados. Fue también el soporte logístico del terrorismo europeo: su proveedor de armamento, bajo la benevolencia soviética. Ese mundo acabó en 1989.
Hay un innegable ingenio en la reversión autoinmolatoria del terrorismo que fue, a partir de ahí, la Intifada. Arafat entendió muy bien la debilidad del contrincante: el gusto occidental por la culpa. Nada como la muerte de un niño para desencadenarlo. Todo lo que había que hacer era enviar enjambres de chiquillos a ladrillazos contra los tanques y sentarse a esperar los inevitables primeros muertos; luego, la espiral giraría sola. Así ha sido.
Un viejo terrorista caduco y tal vez senil ha vuelto a apostar por lo único que sabe hacer: matar; a los propios como a los ajenos. La votación del jueves en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra alza acta de quiénes apoyan tal demencia: los despotismos de derecho divino musulmanes, más las muy democráticas Cuba y China. Y la Venezuela de Chaves. La flor y nata de este jodido mundo

Imágenes del Hamastán


Esto es Gaza

Mercado Persa

Ya están liberados

Fuego cruzado, muertos compartidos

El futuro ...

miércoles, 13 de junio de 2007

Viñetas de la muerte

Daniel de ha reproducido en su blog http://www.herutx.blogspot.com estas viñetas publicadas en periódicos árabes mostraron las intenciones de Nasser antes del inicio de la Guerra de los Seis Días.
No dejan lugar a dudas de las intenciones de los "pacíficos" árabes y de cual era el destino que le reservaban a los judíos de haber ganado ellos la guerra de los Seis Días. Muy significativos los cráneos con el Maguen David tatuado¿no os parece?











lunes, 11 de junio de 2007

¿Cómo destruyó Israel el programa atómico de Sadam Husein?




¿Cómo destruyó Israel el programa atómico de Sadam Husein?
Por César Vidal (http://revista.libertaddigital.com)

En 1975, Sadam Husein contaba con la posibilidad de disponer de armas nucleares en un espacio de tiempo inferior a una década. Para conseguir semejante objetivo, había logrado el apoyo inicial de la URSS pero, sobre todo, el mucho más importante de Francia.
Cuando, a inicios de los años ochenta, el armamento atómico se encontraba al alcance de la mano del dictador iraquí, un golpe de mano protagonizado por la aviación israelí puso brusco final a ese sueño pero, ¿cómo destruyó Israel el programa atómico de Sadam Husein?

La década de los setenta resultó de especial relevancia en la vida de Sadam Husein. A inicios de la misma concluyó con la URSS diferentes acuerdos que aseguraron a Irak el final de la rebelión kurda en el norte y un suministro continuo de sofisticado armamento. Por si fuera poco, una serie de pactos con Francia le permitió evitar el boicot internacional tras la nacionalización del petróleo iraquí, le suministró armas como los Mirage F-1 y los helicópteros Gazelle, le permitió comenzar la fabricación de armamento químico gracias a la colaboración del Instituto Merieux y, sobre todo, puso a su alcance la posibilidad de elaborar armamento nuclear. Aunque, ciertamente, los primeros pasos en el camino de las armas atómicas los dio Irak bajo la tutela de la URSS, Brezhnev no tenía ningún interés en la ampliación del club atómico y a mediados de la década se negó a seguir proporcionando ayuda a Irak en este terreno.

De la situación emergió la dictadura árabe gracias al apoyo de Francia y, muy especialmente, de su primer ministro Jacques Chirac. En 1975, Francia aceptó vender a Irak —a cambio de jugosísimas contraprestaciones— un reactor experimental (Osiris) y un modelo a escala (Isis) que podían producir plutonio destinado a la fabricación de armamento nuclear. Ciertamente, la decisión francesa podía ser rentable en términos económicos pero implicaba una gravísima irresponsabilidad política y moral al colocar en manos de una dictadura estrechamente relacionada con distintos grupos terroristas la posibilidad de utilizar armas atómicas. Que el primer objetivo de ese armamento sería Israel no ofrecía ningún género de dudas y por eso no resulta extraño que en abril de 1979 Israel llevara a cabo una operación encaminada a eliminar este riesgo.

Recibió el nombre de Big Lift y tuvo como escenario la planta de Seine-sur-Mer, cerca de Tolón. Tras penetrar en la misma, los agentes israelíes colocaron explosivos en el núcleo de los reactores destinados a Irak de tal manera que se vieran dañados pero que no se ocasionaran perjuicios al resto del complejo industrial. El resultado fue que se produjo la destrucción del sesenta por ciento de los componentes del reactor —ocasionando pérdidas valoradas en unos veinte millones de dólares— pero sin ocasionar daño alguno al restante material almacenado. Para intentar borrar las huellas, una organización ecologista denominada Groupe des Écologistes Francais se atribuyó el atentado. Que tal organización no existía lo sabía todo el mundo. Por su parte, la prensa —con su agudeza habitual para este tipo de asuntos— atribuyó el atentado a la extrema izquierda, al FBI y a los terroristas palestinos. La operación concluyó, por lo tanto, con éxito y retrasó el programa nuclear iraquí, pero no conjuró de manera definitiva el peligro. En julio de ese mismo año Sadam Husein —al que preocupaba enormemente la llegada al poder en Irán del ayatollah Jomeini— dio un golpe de estado que le permitió pasar de ser el número dos del régimen a convertirse en presidente. Con este paso —que en buena medida consagraba una realidad fáctica— la situación, ya de por si peligrosa, confirmó su enorme riesgo. A fin de cuentas, Francia estaba dispuesta a seguir colaborando con la dictadura de Sadam Husein y éste continuó reuniendo los materiales y los científicos indispensables para su programa de armamento nuclear. El siguiente golpe contra él mismo vino no de una opinión internacional, al parecer nada preocupada por tan terrible hecho, sino, una vez más, de Israel.

El Mossad sabía que en París residía Yahya al-Meshad, un científico nuclear de origen egipcio al que Sadam Husein había reclutado para su programa. Meshad servía de intermediario entre Francia e Irak y en uno de sus últimos viajes había anunciado a los franceses que estaban a punto de “dar un giro a la Historia árabe”. El primer plan del Mossad estaba encaminado a reclutar a Meshad, pero pronto quedó de manifiesto que no sería posible. Sabedores de que iba a ocupar la habitación 9041 del hotel Meridien de París, los agentes israelíes recibieron la orden de ocuparse de él. Para conseguirlo contaron con la ayuda de una prostituta llamada Marie-Claude Magal, que respondía al mote de Marie Express. La Magal ignoraba quién pagaba sus servicios pero no le importaba. En este caso en concreto, se trataba de complacer la perversión sadomasoquista de Meshad. Antes de que llegara la Magal, Meshad recibió una visita de un agente del Mossad que tenía la misión de reclutarlo. Meshad se negó y de esa manera selló su destino. Los agentes israelíes permitieron, en un curioso gesto de conmiseración, que Meshad estuviera dos horas disfrutando de los servicios de la Magal y que ésta abandonara la habitación. Luego, mientras Meshad dormía, entraron en la suite y le cortaron la garganta.

La policía francesa no tuvo ninguna duda de que se trataba de un asesinato perpetrado por profesionales, ya que no faltaba ni el dinero ni la documentación de la víctima. La Magal, asustada por lo sucedido, acudió a la policía y contó cómo, al llegar a la suite, se había encontrado a Meshad enfurecido porque habían intentado reclutarle. No pudo contar mucho más. El 12 de julio de 1980, mientras hacía la calle en el bulevar Saint-Germain, fue atropellada por un Mercedes negro y murió.

La muerte de Meshad significó un nuevo retraso en el programa iraquí pero no su interrupción. Aquel mismo año, Irán fue invadido por Irak y Francia llevó a cabo una entrega a éste de uranio enriquecido. El peligro de un conflicto nuclear en la zona se incrementaba y más teniendo en cuenta que las tropas de Sadam Husein no tardaron en dejar de manifiesto su incapacidad para ganar una guerra que estuvo erróneamente planteada desde antes de su inicio. Entonces el gobierno de Israel tomó una decisión de enorme trascendencia.


El ataque se fijó para finales de abril pero hubo que retrasarlo cuando Ezer Weizman, anterior ministro de Defensa, comentó que estaba preparando una operación de enorme riesgo que antecedería a las elecciones. Se trató tan sólo de un retraso temporal, ya que volvió a fijarse fecha para el 10 de mayo. Si esta vez no se llevó a cabo fue porque el dirigente laborista Simon Peres —el eterno aspirante y, a la vez, eterno perdedor en la carrera por ser primer ministro de Israel— envió una nota personal a Beguin manifestándole que debía abandonar el proyecto porque no podía tener éxito y además aislaría internacionalmente a Israel. De manera bastante sensata, Beguin desoyó el consejo de Peres.

El 7 de junio de 1981, a las cuatro de la tarde, dos docenas de aviones F-15 y F-16 de fabricación norteamericana despegaron de Beersheba, Israel. Su misión era destruir desde el aire la planta nuclear iraquí situada en Tuwaiza, a las afueras de Bagdad. Por debajo de la escuadrilla volaba un aparato que parecía un avión comercial de la Aer Lingus, una línea irlandesa que suele alquilar sus aviones a países árabes. En realidad, se trataba de un Boeing 707 israelí destinado al reabastecimiento. La especial agrupación de los aviones y el hecho de que no transmitieran mensajes permitía volar inadvertidos para la aviación iraquí.

A mitad de camino, ya en territorio de Irak, el Boeing 707 los abasteció de combustible y, acto seguido, se separó de la formación emprendiendo un vuelo que le llevaría a cruzar Siria y a aterrizar en Chipre como si se tratara de un aparato que siguiera una ruta comercial corriente. Hasta la frontera con Israel, el Boeing 707 contó con la escolta de dos cazas que se separaron entonces de él para dirigirse a Beersheba.

Los aviones israelíes sabían por informaciones obtenidas previamente que para causar el mayor daño posible debían acertar con sus proyectiles en la cúpula que constituía el núcleo de la planta nuclear. Para acertar en ese punto concreto, resultaba indispensable la colaboración de alguien que emitiera señales con un radiofaro, un aparato de dirección por radio que sirve para guiar. Los israelíes contaban con uno de sus hombres en el exterior emitiendo señales con un radiofaro pero, para mayor seguridad, lograron que el técnico francés Damien Chassepied llevara a cabo la misma tarea. Chassepied formaba parte del programa de colaboración suscrito por Chirac con Sadam Husein pero había sido reclutado por el Mossad.

Sobre las seis y media de la tarde, ya en Irak, los aviones israelíes que habían estado volando casi a nivel del suelo para eludir la acción del radar, se elevaron seiscientos metros. Se trató de un ascenso tan rápido que burló las defensas del radar a la vez que la puesta del sol —situada a sus espaldas— deslumbraba a los iraquíes. Entonces, uno tras otro, los cazas descendieron en picado sobre el objetivo. No puede negarse que obtuvieron un éxito completo. La cúpula que cubría el reactor fue derribada hasta sus cimientos mientras los muros se desplomaban. Asimismo se produjeron daños en otros dos edificios pero lo más importante es que el núcleo del reactor saltó por los aires. De manera que no ha sido suficientemente explicada Damien Chassepied pereció también en la operación al no abandonar a tiempo el lugar. De hecho, fue la única víctima humana.

La reacción de los iraquíes ante el ataque fue ciertamente paupérrima. Totalmente cogidos por sorpresa, acertaron a disparar alguna salva pero ni dispararon los misiles SAM ni tampoco enviaron a su aviación en persecución de los atacantes. Es más que probable que durante un tiempo ignoraran incluso su procedencia dada la situación de guerra con Irán. Por su parte, los aparatos israelíes se dieron a la fuga con enorme rapidez. Así, atravesaron el espacio aéreo de Jordania y llegaron sanos y salvos a Israel tres horas después de su despegue. Concluía así la denominada Operación Babilonia.

Poco antes de las siete de la tarde, el general Rafel Eitan informó del éxito de la misión a Beguin, que esperaba, reunido con todo su gabinete, las noticias. Al parecer, al saber cómo se había desarrollado la expedición, Beguin exclamó “Baruj Ha-Shem!” (Bendito sea Dios). Con todo, es dudoso que supiera hasta qué punto aquel acto había tenido relevancia. No sólo evitó cualquier posible ataque nuclear contra Israel sino también que cuando unos años después Sadam Husein invadió Kuwait se desencadenara una guerra atómica.

Imágenes de la Operación Opera

Muy buen documental en Inglés sobre la brillante acción de la fuerza aérea israelí para destruir el reactor nuclear de Osirak en 1981:




domingo, 10 de junio de 2007

La temporada

Aquí podemos ver un resumen de la "temporadita" del Betis, partido a partido:
27/08/06
Valencia
2 - 1
Betis
10/09/06
Betis
3 - 0
Athletic
17/09/06
Sevilla
3 - 2
Betis
24/09/06
Betis
0 - 1
Real Madrid
01/10/06
Recreativo
2 - 0
Betis
15/10/06
Betis
1 - 1
Deportivo
22/10/06
Zaragoza
2 - 1
Betis
29/10/06
Betis
0 - 1
Mallorca
05/11/06
Villarreal
3 - 2
Betis
12/11/06
Betis
2 - 1
Levante
19/11/06
R. Sociedad
0 - 0
Betis
26/11/06
Betis
1 - 1
Espanyol
03/12/06
Betis
0 - 1
Atlético
10/12/06
Getafe
1 - 1
Betis
17/12/06
Betis
1 - 1
Barcelona
20/12/06
Gimnàstic
0 - 1
Betis
07/01/07
Betis
1 - 0
Celta
14/01/07
Osasuna
5 - 1
Betis
21/01/07
Betis
1 - 1
Racing
28/01/07
Betis
2 - 1
Valencia
04/02/07
Athletic
1 - 2
Betis
11/02/07
Betis
0 - 0
Sevilla
18/02/07
Real Madrid
0 - 0
Betis
25/02/07
Betis
0 - 0
Recreativo
04/03/07
Deportivo
0 - 1
Betis
11/03/07
Betis
1 - 1
Zaragoza
18/03/07
Mallorca
2 - 0
Betis
01/04/07
Betis
3 - 3
Villarreal
08/04/07
Levante
1 - 1
Betis
15/04/07
Betis
0 - 1
R. Sociedad
22/04/07
Espanyol
2 - 2
Betis
29/04/07
Atlético
0 - 0
Betis
06/05/07
Betis
0 - 2
Getafe
13/05/07
Barcelona
1 - 1
Betis
20/05/07
Betis
1 - 1
Gimnàstic
27/05/07
Celta
2 - 1
Betis
10/06/07
Betis
0 - 5
Osasuna

Baste decir que contabilizando la ida y la vuelta solo tenemos los números a favor con cuatro equipos (Bilbao, Levante, Depor y Nastic) y empatados con tres (Valencia. Espanyol y Barcelona). ¿Qué se puede esperar ante eso?

La plantilla


Que la plantilla de este Betis esta confeccionada sin ton ni son lo demuestran dos hechos irrefutables: de 13 fichajes solo un par de ellos están jugando los últimos y decisivos partidos, y no hay un solo extranjero que marque diferencias (ni goles).

Veámoslos uno por uno (en rojo los nuevos fichajes):

Porteros:

Doblas - de mal en peor

Contreras - de peor en mal

Casto - ni está ni se le espera

Defensas:

Damia - fichado con la cadera rota, sigue igual

Oscar López - refichado y devuelto en el mismo paquete (el también lo es)

Ilic - parecía bueno hasta que desapareció de escena.

Juanito - tiene algo de calidad y mucha mucha suficiencia

Rivas - grande como un armario, pero se cae como si estuviera carcomido por las polillas

Nano - más o menos lo mismo

Melli - iba para figura, acabará de figurín

Lembo - sin ficha, cuando la tuvo no lo ponía o lo hacía mal

Romero - vino a jubilarse

F. Vega - como Ilic, también desapareció a pesar de cumplir bien. Parece que hay juego sucio, con ambos.

Isidoro - es lateral derecho pero lo ponen por la izquierda ¿?

Medios:

Asuncao - la poca vergüenza hecha futbolista

Arzu- otro al que le sobra suficiencia

Rivera - aunque corre como un pollo sin cabeza es de lo mejorcito, pero no lo ponen ¿?

Miguel Angel - muchas ganas y muy poco acierto

Capi - el de más calidad pero, quizás por las lesiones, acabado desde hace años

Vogel - venía del Milan y la selección Suiza. Ha pasado inadvertido, borrándose más de una vez

Odonkor - corre como una bala ... pero nunca da en el blanco

Maldonado - iba a ser el nuevo Villa, je je je ahora no se ni donde está

Wagner - vinó, la cagó y se fue. Nadie lo hecha de menos

Caffa - lo mismo aunque aún no se ha ido

Xisco - corre mucho, no aporta nada

Juande - sacado de la cantera para tapar boquetes, no da abasto

Pancraté - otro que iba a convertirse en un crack, de momento solo se ha lesionado

Sobis - ¿El "super fichaje" del año? ya lo vemos, ya. Más bien super-pelotazo de algín representante.

Edu - desaparecido en combate desde hace dos años, cuando no está en el suelo ...

Fernando - también acabado como Edu

Robert - con pelo o sin pelo es igual de malo

Dani - ya no le funcionan ni siquiera sus trucos barriobajeros


No se si se me olvida alguno porque, en realidad, la mayoría son olvidables. Eso sí, nadie podrá negar que los futbolistas de este Betis son polivalentes: los pongas donde los pongas lo hacen igual de malamente.


La cantera

LA CANTERA DEL R.BETIS
A continuación y tras hacer un seguimiento a la cantera del Real Betis Balompié, hago un análisis del estado en que está, con ejemplos contrastados para cada caso y con la esperanza de que se puedan arreglar pronto, aunque sepa que es una esperanza ingenua y utópica. Pido a los señores moderadores que no muevan este post por la importancia que a todos los niveles tiene para nuestro club:

-Equipaciones y demás prendas deportivas: A la hora de los partidos, las equipaciones de los equipos que nos representan, dejan mucho que desear. Como mínimo, suelen ser equipaciones de hace 3 temporadas (en el mejor de los casos), normalmente descoloridas por la gran cantidad de lavados debidos al continuado uso año tras año. Especialmente preocupante y que llama poderosamente la atención es la falta de respeto continuado a los símbolos de la institución: No se debería permitir el uso de equipaciones con los colores del escudo bordado en la camiseta totalmente desgastados (en algunas ocasiones, el verde es azul y el rojo de la corona es marrón), como tampoco que se jugara con camisetas manchadas de albero de un partido para otro, prendas agujereadas o medias de color azul, insisto, por los lavados. De la talla mejor ni hablar, como ejemplo, hay veces que el central tiene que llevar el 9 porque es la que mejor le está y al revés. En este sentido, es justo decir que de los equipos de la cantera el que mejor equipado va a los partidos son los benjamines y alevines, debido a que el tamaño de las camisetas de los peques impide que sean reutilizables de una categoria a otra.
Respecto a las demás prendas deportivas, dejar constancia que los chandals (que tampoco corresponden a los de la moda de esta temporada de kappa) de los chavales tienen que ser devueltos a final de año obligatoriamente, teniéndo que abonarlo los que lo entreguen defectuosamente o no lo entreguen. Independientemente de la ridiculez de la devolución, es bastante antihigiénico el hecho de devolver prendas que están expuestas durante toda una temporada al sudor de un deportista.
La ropa de entrenamiento son camisetas de equipaciones antiguas, aún anteriores a con las que juegan, que son aprovechadas para los entrenos. No lo veo mal, pero la imagen de un grupo entrenando en la ciudad deportiva, cada uno vestido de una manera, ciertamente, deja mucho que desear.
En general, las prendas entregadas para antes y después de los partidos, así como para entrenar, son a estrenar a principio de temporada, pero es muy necesario una fuerte inversión en equipamiento para ropa, ya que es evidente que es insuficiente para toda una temporada.
Es muy ilustrativo comparar el equipamiento de los técnicos y futbolistas que nos representan en los viajes con la cantera. Por compararlo con un equipo similar en cuanto a tradición y más pequeño en cuanto a afición al nuestro, podemos poner el ejemplo del Espanyol en algún torneo donde hemos coincidido: Equipaciones y demás ropa deportiva exactamente iguales a las del primer equipo y en un estado envidiable y sin limitaciones, así como mochilas, guardabotas,etc (nada de esos complementos tienen nuestros muchachos). Preferiría que nos compararamos con el Barça o el Madrid, pero no quiero sonrojaros…Por no hacerlo con otro equipo del que no me quiero acordar aquí.
Cabe recordar que no hace mucho, los propios padres tuvieron que comprar chandals para sus chicos, ya que el Betis no quería ponerlos par un viaje(fue un trofeo de canal+ de hace un par de años).

-Material deportivo para entrenamientos: El material deportivo con el que se entrena es francamente lamentable. Los balones utilizados para los entrenamientos, son de risa, pinchados, deshinchados, auténticas obras de coleccionista en algunos casos (como por ejemplo, el balón aquel de triangulitos y hexágonos, que decían que era muy redondo, de hará como 10 ó 12 temporadas o más). El balón es el eje del juego y hay que exigir que estén en condiciones óptimas de uso, aunque sea para entrenamientos.
Los petos para identificar a grupos están rotos en un 90% de los casos, siempre de hace bastantes temporadas y dificilmente más nuevos que cualquiera que se utilice en cualquier entrenamiento del Murillo, Diablos Rojos, Bellavista,etc.
Las porterías auxiliares son sencillamente impresentables, pues suelen estar oxidadas y con las redes destrozadas. Me preocupa especialmente el tema del óxido pues espero que no ocurra nunca una desgracia con ninguno de nuestros chicos, con el peligro que conlleva.
Los muñecos para las barreras, igual que en el caso anterior, están oxidados.
Los conos son antiguos y en la mayoria de los casos, están rotos.
Es evidente que el mantenimiento del material es inexistente, pues la inversión para ello nula.

-Terrenos de juego: Es tema bien conocido el tema de la dispersión de los equipos de nuestra cantera, uno juega en Castilleja, el otro en Bormujos, el otro en Bellavista, el otro en Calavera. Seguir ahondando en un tema bien conocido es apretar bien el dedo en la llaga, pero hay que insistir en ello: Los equipos de la cantera del Betis, siempre juegan fuera de casa, a pesar de lo cual tienen que sobreponerse los tecnicos y los chavales, partido a partido, demostrando su cariño a nuestros colores.
Pero si preocupante es el tema de la dispersión, el tema de los campos de entrenamiento de los equipos es de alarma roja: entrenan en medios campos de albero sin medidas mínimas, sin pintar, con hoyos, donde cuando llueve un poco no se puede hacer nada, sin la famosa iluminación (en invierno a las 6 hay que irse porque no se ve), y con varios equipos entrenando en condiciones de espacio, francamente ridículas e indignas para un club de nuestra categoría.
El olvido institucional en este tema es innegable.

-Instalaciones deportivas: La ciudad deportiva es sonrojante, como ya sabeis todos. Carece de vestuarios para todos los equipos, carece campos de entrenamiento con las más esenciales carácterísticas de un terreno de juego para la práctica del fútbol (de los banderines de corner o los banquillos en los campos de albero ni hablamos), a excepción del de cesped, que no puede ser utilizado por los equipos inferiores, por lo que no trataremos aquí más sobre dicho terreno.
El gimnasio de la ciudad deportiva, proclamada en su tiempo por el accionista mayoritario como la “mejor de europa”, francamente no supera ni a un gimnasio de barrio marginal (falta de elementos de entrenamiento, falta de espacio para que se ejercite un equipo completo de futbolistas, maquinaria antigua e insuficiente, en casos, estropeada).

-Personal del club: Lo más positivo, sobre todo los entrenadores, que son los que están manteniendo el excelente nivel deportivo de nuestra cantera y que por un pírrico sueldo dan todo lo que tiene por el bien del club. Muy buen trabajo tanto de los utilleros como de losdemás técnicos y delegados. Todos muy involucrados con el club y sin recibir ni un miserable agradecimiento por parte del club. Llama la atención que los delegados antiguos, algunos con más de 30 años en el club a sus espaldas no reciban ni un miserable detalle por ello, siendo muy llamativo que el homenaje que le rindieron a los dos más antiguos las pasadas navidades, fuera costeado en su totalidad por el resto de sus compañeros, ya que el club, nada quiso aportar.

-Seguimiento general por representantes del club: El seguimiento por parte del consejo es inexistente, pues Castaño pasa olímpicamente de la cantera. No ve ni un entrenamiento, no va a ningún partido(excepto a los que haya que figurar, llamese derby o llamese final con medios delante), no incentiva de ninguna manera a ningún chico, no da charlas para involucrar a los grupos con el club, no se interesa por animar a los equipos de ninguna manera. Él piensa que está por encima de todo y no se entera que su deber en el club es por y para la cantera. Él es el que tiene que estar al servicio de lo que haga falta en la cantera y no al revés. Este caso del Sr. Castaño es especialente indignante.

-Seguimiento personalizado de cada jugador: Inexistente, solo el que hacen entrenadores a lo largo del año. No existen psicólogos ni se hace seguimiento de notas en los colegios. Las únicas motivaciones que pueden tener los jugadores en ese aspecto es por parte de sus entrenadores y basta. Tampoco hay nutricionista ni un seguimiento de dietas. Tampoco hay un código de conducta para dentro y fuera del terreno de juego.

-Publicidad y captación de jugadores: Por supuesto, no se va por los colegios, buscando nuevos valores, publicitando a la cantera del Betis como algo cercano, ni se captan jugadores por los centros educativos. Un buen ejemplo de un plan de publicidad y captación similar a esto lo tenemos muy cerca, en un club de esta misma ciudad. Todo lo que contraiga un gasto extra es desestimado en nuestra cantera.

-Otros detalles: No se entregan pins, banderines,etc. de recuerdo, y cuando se hace, se hace con cuentagotas. No hay un carnet para identificación de colaboradores, delegados, utilleros,etc.
Es muy curioso y representativo el caso de que se ha solicitado un arbitro neutral para el partido contra el Seneca (infantiles) este sabado y que tras consultarlo con el gerente no han accedido.Todo por ahorrarse una misería.
Los deplazamientos largos para los distintos trofeos son una auténtica odisea, siempre en bus, y siempre en condiciones de presupuesto muy cortas. Muy significativo el “famoso” viaje a Irún de los cadetes esta semana santa pasada, donde fue el único equipo de los participantes en el torneo “Lopez Ufarte” (Barcelona, Sevilla, Madrid, etc…) que hizo todo el recorrido en autobus, 14 horas (por cierto, el único equipo que se quedó en un hotel de 1 estrella¿sabeis cual fue?).
Página web oficial desactualizada y sin datos. No se puede saber por la web oficial cual es la clasificación de nuestros equipos, ni quienes lo componen.

No quiero extenderme más, poniendo ejemplos y más ejemplos de cómo está nuestra querida cantera, que verdaderamente es la esencia del Betis y que la han convertido en un solar, indigna de un club de futbol del siglo XXI. A pesar de ello, se siguen cosechando éxitos por el gran trabajo de los entrenadores y los chavales, cuyo beticismo los mantiene en la élite de la cantera. ¿Os imaginais que serían capaces de hacer con más medios?

Lopera, ¿hasta cuando piensas que puedes seguir maltratándonos? ¿No solo estás contento con hacernos daños a los mayores y también quieres maltratar a nuestros hijos? ¿Hasta cuando vamos a soportar esto? ¿Cuándo vamos a pedir cuentas los béticos de lo que está ocurriendo?
Solo espero que puedas ver como le quitamos tu nombre a todo lo que hayas ensuciado con él, y lo primero será la ciudad deportiva. Será muy pronto, ya verás.

Saludos.
BY VILLAMARIN ETERNO

sábado, 9 de junio de 2007

Resultados y consecuencias de la guerra

En menos de seis días; a un coste para Israel de 777 muertos y 2.586 heridos, muchos de ellos oficiales, y 17 prisioneros, en su mayoría pilotos que más tarde fueron canjeados, y a un precio para los Ejércitos árabes de unos 15.000 muertos y 6.000 prisioneros, más un gran número de desaparecidos.

Israel actuando sola, había derrotado a tres de sus vecinos, apoyados por numerosos países árabes en lo que se recordaría como una de las campañas militares más rápidas y de mayor éxito de la época actual. Habían sido destruidos más de 400 aviones árabes, de éstos unos 60 en el aire, y capturados unos 800 tanques, algunos de ellos completamente destruidos.
El valor del equipo militar perdido por los árabes durante la Guerra de los Seis Días ascendía a más de 1.000 millones de dólares, valor que constituía aproximadamente el 70% del equipo pesado de tres Ejércitos árabes. La unidad, cohesión, disciplina y decisión del pueblo de Israel se unieron en perfecta simbiosis con la explosión sin precedentes de identificación y simpatía de los judíos del mundo entero, así como la ayuda de los no judíos de otros muchos países.
Israel, al final de la corta guerra, poseía 68.529km2 de territorio que antes se hallaban en manos de los árabes o lo que era igual a unos 1.115 km2 en los Altos del Golán, 5.879km2 en Judea y Samaria (Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este), 360km2 en la franja de Gaza, y 61.175km2 en la península del Sinaí.

El final de la guerra de 1967 representó un trauma para el mundo árabe y creó unas expectativas de posibles e inminentes negociaciones, en las que Israel podría actuar desde una posición de fuerza, pero a lo que los países árabes, también en dificultades, no se prestaron, y por el contrario pronto comenzarían el hostigamiento contra las nuevas posiciones de las fuerzas israelíes.
Un estudio realizado por el Instituto de Estudios Estratégicos de Londres, resumió la campaña así: "La tercera guerra árabe-israelí probablemente será tema de estudio en las Escuelas de Estado Mayor y tal estudio posiblemente se haga durante muchos años.”
Al igual que las campañas del joven Napoleón, la capacidad y logística de las I.D.F. han proporcionado un libro de texto que ilustra todos los principios clásicos de la guerra: velocidad, sorpresa, concentración, seguridad, información, ofensiva y, sobre todo, cuanto concierne a la instrucción y moral de las tropas.
Los pilotos comprobarán, con evidente aprobación por su parte, cómo la Fuerza Aérea israelí se empleó primero para obtener un dominio en el aire mediante la destrucción de la aviación enemiga; después, para intervenir en las batallas de tierra destruyendo las comunicaciones enemigas, apoyando a toda operación de blindados e infantería y, por último, participando en misiones de persecución.

-El aumento de los refugiados palestinos-
Debido a la guerra se intensificó la tragedia palestina. No sólo perdieron sus esperanzas, sino que su situación empeoró al quedar Gaza y Cisjordania en manos israelíes mientras la lucha lanzó hacia el desierto transjordano a nuevos millares de refugiados.
Tras la apabullante victoria judía, la situación quedaba de esta manera: Israel unificaba bajo su dominio toda Palestina que tenía 3.500.000 de habitantes, de los cuales 1.000.000 eran palestinos.
El resto del pueblo palestino se componía de 1.300.000 personas más, de los cuales unas 800.000 estaban en Jordania; 300.000 en Líbano, Siria e Irak; y las 200.000 restantes en los Emiratos del Golfo, Egipto y países del Norte de África.

La postración palestina ante el desastre militar fue, sin embargo, muy inferior a la que sufrieron los países derrotados: ya no podían perder nada más. Los países árabes; acababa de demostrarse de nuevo y esta vez con mayor crudeza; nada podrían hacer por ellos.
Así, a partir de la derrota, surgieron nuevas organizaciones políticas y armadas, se incrementó su adiestramiento, lograron más armas y ofertas de instrucción.

La Guerra día a día

En las primeras horas del 5 de junio, las pantallas del radar israelí indicaron la aproximación de aviones egipcios y de unidades acorazadas que avanzaban hacia la frontera de Israel. Las I.D.F. ya estaban preparadas. Al mando del Comandante General Itzjak Rabín habían sido movilizadas a partir del 20 de mayo, para hacer frente a los masivos Ejércitos árabes que cubrían las fronteras.
Aquella mañana, las Fuerzas Aéreas de Israel, al mando del general de brigada Mordejai Hod, efectuaron un ataque de descubierta con objeto de destruir la aviación egipcia y sus aeródromos. En vuelo casi rasante, en plano inferior a las pantallas de radar egipcias, los aviones israelíes destruyeron eficazmente a las Fuerzas Aéreas egipcias. A pesar del elevado grado de alerta, los egipcios fueron cogidos por sorpresa.

En menos de tres horas, quedaron destruidos en tierra 391 aparatos más otros 60 derribados en combate aéreo, mientras que Israel perdía sólo 19, algunos de cuyos pilotos fueron hechos prisioneros. Esta brillante operación aérea proporcionó a Israel una total superioridad en el aire y a continuación las Fuerzas Aéreas judías pudieron, con toda comodidad, apoyar las operaciones de tierra que siguieron.
A las 8 de la mañana del día 5 de junio, mientras que las Fuerzas Aéreas de Israel destrozaban el poderío bélico árabe, el Mando Sur de Israel, a las órdenes del general de brigada Yeshayahu Gavish, avanzó con sus tropas sobre los Ejércitos egipcios del Sinaí. Se enfrentaban a 7 divisiones egipcias, incluidos unos 1.000 tanques, estaba compuesto por tres cuerpos divisionarios a las órdenes del general de brigada Israel Tal, en el sector Norte, general de brigada Abraham Yoffe, en el sector Central, y general de brigada Ariel Sharón, en el sector Sur.
El más fuerte ataque de la lucha corrió a cargo de la brigada S, que aprovechó la rotura del frente para acometer con ímpetu las bien defendidas posiciones de Sheich Zuwayd y El Jiradi para alcanzar El Arish en la noche del 5 de junio. La otra ruptura importante del frente egipcio se llevó a cabo por las fuerzas divisionarias combinadas de Yoffe y Sharón. El grupo de Yoffe avanzó por una zona totalmente desértica y se adentró profundamente en una posición situada al Norte de la línea Nizanah-Abu Ageila, en la retaguardia de las posiciones defensivas egipcias. En la mañana del 6 de junio, estas fuerzas se hallaban sólidamente establecidas y atrincheradas en la zona de Bir Lahfan, dominando la carretera de Abu Ageila-Bir Lahfan, también en la retaguardia de las fuerzas egipcias.

Mientras tanto, la división de Sharón efectuó una operación de descubierta, en plena noche, atacando las principales posiciones egipcias de Umm Kataf y tomando el cruce de Abu Ageila.
Al mismo tiempo una brigada de paracaidistas transportada en helicópteros, era desembarcada cerca de los emplazamientos de las baterías egipcias de Umm Kataf y Abu Ageila, y las destruía.
Por otra parte, las fuerzas de Israel, tras haber roto el frente en Khan Yunis, se desplegaron hacia el Norte para luchar contra las fuerzas palestinas y egipcias de la franja de Gaza. Tras la captura de Deir al-Balah, fuerzas de infantería y paracaidistas, tras dura batalla, capturaron la colina de Alí Muntar que dominaba la ciudad de Gaza.
-El primer día: Jerusalén y el frente jordano-
En la mañana del 5 de junio, el Gobierno de Israel envió un telegrama, en el que advertía al rey Hussein que Israel no tenia la menor intención hostil hacia Jordania, y que, siempre que reinara la tranquilidad en la frontera jordano-israelí, su país no sufriría ningún daño. Sin embargo, el rey Hussein no estaba enterado de la terrible derrota sufrida por la aviación egipcia aquella misma mañana.
Hussein recibió información falsa a través del general Amer, comandante jefe de las Fuerzas Armadas Egipcias. Años más tarde Hussein escribiría: "El mariscal Amer nos informó que la ofensiva aérea israelí continuaba; sin embargo, el mensaje fue enviado 40 minutos después de empezar los ataques y añadía que los egipcios habían destruido el 75% de la aviación judía. La misma comunicación nos informaba que los bombarderos egipcios habían contraatacado mediante un aplastante asalto a las bases de Israel”. Amer continuaba diciendo que las fuerzas de tierra egipcias habían penetrado en territorio de Israel por el Néguev. Estos informes contribuyeron en gran medida a sembrar la confusión y a deformar nuestra apreciación de la situación. “En tales momentos, cuando nuestro radar indicaba que unos aviones volaban desde Egipto a Israel, no tuvimos ninguna duda de cuanto se nos decía. Sin embargo, eran bombarderos israelíes que regresaban a sus bases judías después de cumplir su misión en Egipto".
Basándose en esta información, el rey Hussein decidió aquella mañana hacer honor a su pacto con Nasser, y sus fuerzas establecieron una nutrida barrera de fuego a lo largo de las líneas de armisticio, bombardeando poblados y ciudades israelíes, incluso las afueras de Tel Aviv.
Los efectos más intensos del bombardeo jordano se dejaron sentir en Jerusalén, donde los obuses causaron muchas bajas. La brigada Jerusalén israelí contraatacó y expulsó a la Legión Árabe de sus posiciones, conquistando cierto número de posiciones entre las que se incluía el poblado de Sur Bahir, en la carretera de Belén. Mientras tanto, una brigada acorazada de reserva irrumpió en las posiciones jordanas al Norte del pasillo de Jerusalén, tomando las posiciones muy fortificadas de Sheij Abdal-Aziz y Maaleh ha-Hamishad.
Otro grupo de fuerzas rompió la línea en Beit Iksa. Estas tropas se desplegaron a continuación sobre terrenos elevados al Norte del pasillo de Jerusalén ocupando las posiciones jordanas de Biddu y Nabi Samwil, para después alcanzar la carretera principal que se extendía desde el Norte a Jerusalén, en Tel al-Fur, al Sur de Ramallah.
A mediodía del 5 de junio, los aviones de Israel, tras haber regresado de Egipto, bombardearon dos aeródromos jordanos en Ammán y Mafraq.
En la noche del 5 al 6 de junio, una brigada de infantería atacó el enclave de Latrun, conquistando el pueblo y el puesto de policía, para avanzar luego hacia las colinas de Judea, al Oeste, y a lo largo de la carretera de Beit Horón, con el propósito de enlazar con la brigada acorazada en las puertas de Ramallah. El Manco Central, a las órdenes del general de brigada Uzi-Narkiss, quedó así circunscrito a Jerusalén y desarrolló su ataque hacia el Sur de la ciudad. Al mismo tiempo, con una brigada acorazada seguida de una brigada de infantería de Marina, el Mando Central tomó las cotas dominantes que se alzaban al Norte del pasillo, y, acto seguido, continuó avanzando hacia el Este para cortar el enlace de las fuerzas jordanas con base en Jerusalén con las situadas más al Norte, en Samaria.
En esta etapa, una brigada de paracaidistas de reserva, al mando del coronel Mordejai Gur, se unió al Mando Central y se lanzó a la lucha, en la noche del 5-6 de junio, contra las posiciones jordanas sumamente fortificadas, que protegían el Noreste de Jerusalén.
La batalla más encarnizada tuvo lugar en la Escuela de Policía. La brigada sufrió muchas bajas antes de conseguir romper la línea del frente. Esto permitió que los paracaidistas tomasen los distritos conocidos como Sheij Jarrah y la Colonia Americana, así como la zona del Museo Rockefeller y restablecer el enlace directo con el enclave israelí del monte Scopus, que había permanecido aislado de Israel, por las fuerzas jordanas, durante los últimos 20 años.
Al día siguiente, 6 de junio, a las doce y cuarto de la noche, el general egipcio Riad, a quien había designado el rey Hussein para mandar sus tropas, ordenó que las fuerzas jordanas de la Ribera Occidental entrasen en combate. El Mando Norte de Israel, a las órdenes del general de brigada David Elazar, participó en la batalla contra la Legión Árabe, atacando desde el Norte con una brigada acorazada apoyada por infantería. Irrumpió en territorio ocupado por Jordania en la Ribera Occidental, a lo largo de dos ejes de avance en el área general de Jenín. En esta zona se libró una lucha entre blindados, reforzadas las fuerzas jordanas acorazadas con los contingentes de la zona del valle del Jordán. Finalmente, un contraataque israelí aplastó toda oposición jordana.
Tras 24 horas de lucha, las fuerzas israelíes del Mando Central y Norte convergían desde el Sur, Oeste y Norte de la Ribera Occidental frente a una dura oposición jordana.

-El segundo día: Frentes simultáneos-
El segundo día contempló a las fuerzas del general Tal en el sector Norte del frente del Sinaí desplegándose desde El Arish, mientras una columna continuaba su avance a lo largo de la carretera de la costa en dirección Oeste, hacia el Canal de Suez, y otra avanzaba hacia el Sur, tras librar unos duros combates de tanques para tomar el aeródromo de El Arish, atacando las posiciones egipcias de Bir Lahfan, encontrándose con las fuerzas del general Yoffe.
La fuerza de choque de Tal prosiguió hacia el Oeste, por la carretera principal a Suez, mientras que la de Yoffe se movía hacia el Sur. Las tropas de Sharón siguieron operando en el área general de Umm-Kataf-Abu Ageila, y hacia el Sur con dirección a El Kusseima. Al mismo tiempo, una brigada de infantería de reserva, reforzada por blindados y paracaidistas, atacó la ciudad de Gaza que fue ocupada tras una lucha sumamente encarnizada; así la franja de Gaza ya estaba en manos de los israelíes. Mientras tanto, se estaba librando una feroz batalla al Este de Jerusalén. Al Norte de la ciudad, la Brigada Acorazada de reserva siguió combatiendo para despejar el área que se extendía entre Jerusalén y la ciudad de Ramallah, cruce vital de carreteras para el desarrollo de operaciones en la Ribera Occidental de Jordania.
Todo el sinuoso terreno situado al Norte del pasillo de Jerusalén se hallaba también en manos de las I.D.F., pudiendo con ello proseguir su avance hacia el Norte. Ramallah se rindió. Por otro lado, las fuerzas del Mando Norte continuaban presionando hacia el Sur, en dirección al centro de la Ribera Occidental. Una columna de infantería atacó desde el Oeste, conquisto Kalkiliya y alcanzó El Azzun. Finalmente, los tanques tomaron Jenín a mediodía del 6 de junio, y la brigada que tomó la ciudad prosiguió su marcha hacia el Sur para sostener duros combates en el cruce de carreteras de Qabatiya.
Otras tropas israelíes alcanzaron la carretera de Tubas-Nablus y se enfrentaron con los blindados jordanos. A medianoche, las fuerzas israelíes renovaron su ataque, ocuparon Tubas y siguieron avanzando hacia el puente de Damiya, en el río Jordán, con lo cual quedó bloqueada la zona Norte de la Ribera Occidental para recibir posibles refuerzos procedentes de Jordania Oriental.

-El tercer día: Toma de la ciudad vieja de Jerusalén-
El 7 de junio, miércoles, iba a ser uno de los días más memorables en la historia de las armas judías. Aquella mañana, Gur dictó las órdenes oportunas para conquistar la Ciudad Vieja de Jerusalén, que para entonces se hallaba ya completamente rodeada por las tropas israelíes, que ocupaban todas las alturas que dominaban la histórica ciudad.
Se eligió como punto de ruptura la Puerta del León, conocida también con el nombre de Puerta de San Esteban. Allí se entablaron duros combates.
A pesar de que las fuerzas de Israel habían evitado atacar los Santos Lugares, los árabes utilizaron la mezquita de El Aksa como puesto de tiro y toda la zona perteneciente al Monte del Templo como lugar de municionamiento, haciendo caso omiso a las protestas que en tal sentido hicieron el gobernador jordano de Jerusalén y las autoridades religiosas musulmanas. La zona quedó liberada rápidamente con mínimos daños en los Santos Lugares, y a las diez y cuarto de la mañana se izó la bandera de Israel sobre el Monte del Templo y el Muro de las Lamentaciones, poniendo fin a la división de Jerusalén; que una vez más, estaba en manos judías.

En todo Israel y en todo el mundo judío se sintió un estremecimiento de emoción cuando, por primera vez en 20 años, el rabino militarizado Goren hizo sonar el "Shofar" ante el Muro, el lugar más sagrado de todo el orbe judío.

Probablemente, Jerusalén hubiese caído sin lucha, como resultado de un simple asedio, pero siempre existía la posibilidad de que surgiera alguna resolución del Consejo de Seguridad que hubiese "congelado" la situación estando la ciudad todavía dividida.
Las fuerzas blindadas que habían tomado Ramallah continuaron su avance hacia Jericó, mientras que la columna que progresaba en su marcha desde Nablus enlazó con las que llegaban desde Ramallah para, a continuación, desplegarse en dirección al río Jordán. Al mismo tiempo, la brigada Jerusalén siguió su marcha hacia el Sur, tomando Belén y Hebrón, que se rindieron sin disparar un sólo tiro, y asimismo volvieron a ocupar Kfar Etzion, el grupo de colonias judías que había caído ante la Legión Árabe en 1948. Toda la Ribera Occidental se hallaba en manos judías.
En el Sur, las fuerzas navales que navegaban por el golfo de Aqaba, tomaron Sharm el-Sheij y abrieron los estrechos de Tirán.

Una vez más, la libre navegación quedaba restablecida a través de los estrechos para entrar y salir de Israel; mientras tanto, la carrera a través de las arenas del Sinaí estaba llegando a su fin cuando tres divisiones de Israel avanzaban para intentar aislar a las fuerzas acorazadas egipcias en el centro del Sinaí e impedir así que pudieran retirarse hacia el Canal de Suez. Las fuerzas del general Tal tomaron la base militar egipcia de Bir Gafgafa, donde resistieron el último y fuerte contraataque por parte de los egipcios. Las tropas de Yoffe conquistaron Bir Hassneh y se lanzaron hacia el Paso de Mitla, con objeto de bloquearlo ante la retirada de las fuerzas acorazadas de Egipto.
Así se montó una enorme trampa para los egipcios. Las defensas egipcias en la zona de El Kusseima, Abu Ageila y Kuntilla se derrumbaron ante el arrollador avance de las fuerzas de Sharón hacia Nakhl, que procedieron sistemáticamente a destruir a todas las unidades egipcias que trataban de retirarse.

-El cuarto día: Las fuerzas de Israel alcanzan el canal de Suez-
En el cuarto día de lucha, las fuerzas del general Tal llegaron a Kantara, en el Norte, e Ismailia, en el centro, y enlazaron a lo largo de la orilla del Canal de Suez, parte de las tropas de Yoffe avanzaron en dos puntas de lanza hacia la ciudad de Suez y en dirección al Lago Amargo, mientras que otra parte de sus tropas partía hacia el Sur hacia Ras Sudat, en el golfo de Suez. Las fuerzas de Israel se desplegaron en abanico hacia el Sur, a lo largo del golfo de Suez, en dirección a Abu Zenima, donde enlazaron con los paracaidistas que se habían lanzado sobre Sharm el-Sheij y proseguían su marcha hacia el Norte.
Los desesperados intentos egipcios para romper el frente quedaron anulados por el ataque de las fuerzas acorazadas y, sobre todo, a causa de las operaciones magistrales llevadas a cabo por las Fuerzas Aéreas judías, con lo cual el Paso de Mitla se convirtió en un inmenso cementerio militar egipcio.
Se izó la bandera de Israel en todo el Canal de Suez, y las fuerzas egipcias, que sólo cuatro días antes habían amenazado con destruir a Israel, se encontraban en desordenada retirada.
Habían perdido los dos tercios de sus 450 aviones de combate y dejado atrás enormes cantidades de equipo entre el que figuraba unos 800 tanques.
Cuando el Consejo de Seguridad de la O.N.U., tras cuatro días de reuniones, adoptó finalmente una resolución de alto el fuego, Israel fue la primera en aceptarlo, siempre sobre una base de reciprocidad. Pronto lo hizo también Jordania. En un principio, Egipto lo rechazó, pero al cabo de 24 horas lo aceptó, cuando el 8 de junio, jueves, se hizo evidente para sus líderes que la derrota era absoluta. Israel dominaba totalmente los cielos, Egipto se hallaba al borde de un colapso militar, y sin duda alguna no había nada que impidiera a las I.D.F. cruzar el Canal y continuar avanzando hacia El Cairo. Nasser dijo más tarde: "Carecíamos de defensas en el lado Oeste del Canal de Suez. Ni un sólo soldado se hallaba entre el enemigo y la capital. Estaba totalmente abierta la carretera de El Cairo”. La situación egipcia era como la de los ingleses en Dunkerque.

-El quinto y sexto día: Ocupación de los Altos del Golán-
El Líbano, aunque se unió al general clamor que exigía la guerra, no había tomado parte activa en la lucha durante los días precedentes. Por otra parte, Siria, el más inmediato instigador de la acción bélica y su más decidido defensor, había bombardeado intensamente los poblados de la frontera e intentado, sin resultado, capturar uno de dichos poblados, el kibbutz Dan.
Excepto los ataques realizados contra sus Fuerzas Aéreas y aeródromos, Siria no había sufrido los efectos de la lucha armada. El 9 de junio existía la posibilidad de que el país árabe que había promovido la guerra fuera el único que la terminara sin ser derrotado. Esto hubiese tenido un fatal resultado: dejar a las colonias judías del valle aún más vulnerables que antes. Cuando Siria rechazó el alto el fuego, el Gobierno de Israel decidió aprovechar la oportunidad. Las íntimas relaciones que existían entre Moscú y Damasco parecían presagiar, en cierto modo, el riesgo de una intervención directa de Moscú; sin embargo, la mayoría, creía que, si se conseguían rápidos resultados, tal intervención sería físicamente imposible y, tras los hechos consumados, la presión de los Estados Unidos contendría a la U.R.S.S.
Así en la mañana del 9 de junio, viernes, las fuerzas de Israel, libres ya de otros frentes y tras haber destruido la aviación siria, asaltaron las posiciones artilleras sirias. A mediodía, las I.D.F. atacaron al Ejército sirio en los Altos del Golán. A lo largo de toda la línea, los sirios gozaban de enormes ventajas tácticas y topográficas, ya que se hallaban en la cima de una colina rocosa, cuya conquista, incluso escalándola, era difícil en cualquier circunstancia. Habían fortificado sus posiciones durante años a un coste enorme. Evidentemente, después de cuatro días de lucha, no era posible ningún ataque por sorpresa.
El principal punto de ruptura se eligió en el sector Norte del frente sirio, en la zona de Tel Azaziyat, el punto más septentrional del sistema sirio de fortificaciones. Una brigada de infantería y otra acorazada de reserva se encargaron de la parte más peligrosa del ataque. La infantería tuvo que avanzar combatiendo de una a otra posición, casi siempre cuerpo a cuerpo. El choque más fuerte tuvo lugar en Tel Fakhr. Las bajas fueron numerosas por ambos bandos. Las fuerzas acorazadas, finalmente, alcanzaron su objetivo con los dos únicos tanques intactos de todo un batallón.

Una columna de fuerzas blindadas avanzó y tomó Banias, y mientras que el grupo que había roto el frente progresaba con suma rapidez hacia Mansura y Kuneitra, otra columna a las órdenes del general de brigada Elad Peled, que anteriormente había operado en la Ribera Occidental, atacó en la zona de Tawfiq; se lanzaron los paracaidistas desde helicópteros sobre las líneas enemigas y a bastante profundidad en territorio sirio. Otra unidad acorazada avanzó a través de Darbashiya; y a las dos y media de la tarde del sábado, día 10 de junio, 24 horas después de haberse iniciado la batalla, la ciudad de Kuneitra caía en manos de las I.D.F., que en tales momentos ya se hallaban sólidamente establecidas en los Altos del Golán.
El peligro que entrañaban los bombardeos sirios contra los poblados de Israel había sido eliminado. Las fuerzas del Norte, al mando del general Elazar, suspendieron las operaciones cuando los sirios; oyendo los estampidos de las piezas artilleras israelíes, ya desde Damasco; aceptaron al fin el alto el fuego ordenado por las Naciones Unidas, que se estableció inmediatamente a todo lo largo de las líneas alcanzadas por las fuerzas de vanguardia. Precisamente entonces, las fuerzas de las I.D.F. se encontraban ya en la carretera de Damasco.

-Resultados de la guerra-
En menos de seis días; a un coste para Israel de 777 muertos y 2.586 heridos, muchos de ellos oficiales, y 17 prisioneros, en su mayoría pilotos que más tarde fueron canjeados, y a un precio para los Ejércitos árabes de unos 15.000 muertos y 6.000 prisioneros, más un gran número de desaparecidos.

Israel actuando sola, había derrotado a tres de sus vecinos, apoyados por numerosos países árabes en lo que se recordaría como una de las campañas militares más rápidas y de mayor éxito de la época actual. Habían sido destruidos más de 400 aviones árabes, de éstos unos 60 en el aire, y capturados unos 800 tanques, algunos de ellos completamente destruidos.
El valor del equipo militar perdido por los árabes durante la Guerra de los Seis Días ascendía a más de 1.000 millones de dólares, valor que constituía aproximadamente el 70% del equipo pesado de tres Ejércitos árabes. La unidad, cohesión, disciplina y decisión del pueblo de Israel se unieron en perfecta simbiosis con la explosión sin precedentes de identificación y simpatía de los judíos del mundo entero, así como la ayuda de los no judíos de otros muchos países.
Israel, al final de la corta guerra, poseía 68.529km2 de territorio que antes se hallaban en manos de los árabes o lo que era igual a unos 1.115 km2 en los Altos del Golán, 5.879km2 en Judea y Samaria (Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este), 360km2 en la franja de Gaza, y 61.175km2 en la península del Sinaí.

jueves, 7 de junio de 2007

La Guerra cuarenta años después

Netanyahu: "Hasta el '67 nos podían haber tirado al mar"
El líder de la opisición y del partido Likud, Biniamín Netanyahu, dijo que "el principio automático de retirada a las líneas de 1967 no es justa, no es moral y es muy peligroso para el Estado de Israel". En una convención por los 40 años de la resolución 242 y la Guerra de los Seis Días agregó: "Debemos exigir fronteras defendibles, que casi no incluyan nueva población árabe".
En un encendido discurso dijo hoy Biniamín Netaniahu, candidato a primer ministro por el Likud en próximas elecciones, que "desde los Seis Días el mundo árabe intenta bajarnos de las montañas de Judea y Samaria (Margen Occidental), pero mientras estemos sobre esos montes, no se nos puede vencer".
En una convención del Centro Jerosolimitano de Asuntos públicos y de Estado en Jerusalem, dijo Netanyahu que "la Guerra de los Seis días fue un punto de viraje en el que pasamos de ser un estado embrionario y frágil, cuya existencia está puesta en tela de juicio, a un estado al que no se lo puede vencer".
La convención se dedicó al tema de la resolución 242 de la ONU, que trazaba líneas para la solución del conflicto en el Medio Oriente. "Hasta 1967 podían empujarnos al mar" dijo Netanyahu en su discurso. "Esa posibilidad existía. Nuestra invencibilidad nos hizo pasar de la guerra a la paz. Esa fue una condición necearia para generar que parte del mundo árabe reconociera la existencia del Estado de Israel y su derecho a existir. Hoy el proceso de paz se encuentra en retirada debido a las retiradas unilaterales del Líbano, de Gaza y la Segunda Guerra del Líbano".
Durante su mandato como primer ministro Biniamín Netanyahu detuvo la dinámica del proceso de Oslo por entender que los palestinos no estaban cumpliendo su parte. Al aplicar el principio de la reciprocidad, acuñó una frase que se hizo famosa: "Si dan, recibirán, si no dan, no recibirán".
El titular de la oposición indicó que "el principio automático de retirada a las líneas de 1967 no es justa, no es moral y es muy peligroso para el Estado de Israel. Debemos exigir fronteras defendibles, que casi no incluyan nueva población árabe, y si soy elegido, impulsaré un acuerdo tal que sea apoyado por Egipto y Jordania".
http://www.povesham.com

Las consecuencias de la victoria israelí
La sorprendente victoria israelí en la Guerra de los Seis Dias, según los árabes, es la culpable de muchisimos de los males que sufren, ya lo anticipó un editor de Al-Jazeera y ahora lo reafirma Wael Abdel Fattah, un columnista en el semanario independiente egipcio, El Fagr:
El columnista egipcio Wael Abdel Fattah escribió en el semanario independiente Al-Fagr que los árabes culpan a la derrota por “todo” - desde “el aumento de precios, dictaduras, extremismo religioso, violencia sectaria y hasta impotencia sexual”
No es la primera vez que acusan a los judíos de tener la culpa de todo.

Acercándonos a 40 años de
LA GUERRA DE LOS SEIS DIAS
Moshé Korin
A principios de Junio de 2007 se cumplirán 40 años de la Guerra de los Seis Días. Como en cualquier país democrático, se abren archivos, se develan secretos de Estado, protagonistas directos e indirectos exteriorizan pensamientos, reminiscencias, dudas, que hasta hace algunos años atrás no comentaban ni escribían.
Creo que vale la pena informar acerca de estas reflexiones, a veces contrastadas con la historia oficial.
¿Por qué y de qué manera estalló la Guerra de los Seis Días? La explicación oficial, ésa registrada en la mayoría de los libros de historia y que aprendemos en la escuela, sostiene que la guerra comenzó como una reacción ante el acantonamiento de fuerzas del ejército egipcio en la Península del Sinai, la clausura del estrecho de Tirán a las embarcaciones israelíes, un pacto militar árabe en contra de Israel, y el retiro de las fuerzas de la ONU de la Franja de Gaza. Estas agresiones comprometían la seguridad de Israel, explican los libros de historia, y por lo tanto Israel lanzó una guerra para terminar con la amenaza a su existencia. Obviamente, la brillante victoria en la guerra también se menciona, así como el hecho de que la misma cambió el mapa del país: Jerusalem fue reunificada, la meseta del Golán, el valle del Jordán, Judea y Samaria, la Franja de Gaza y el Sinaí pasaron a manos del Estado de Israel.
Un libro de reciente publicación llamado “1967, y el país cambió su rostro”, escrito por el historiador Dr. Tom Segev (Editorial Keter), creo que resume y representa el pensamiento de algunos historiadores, periodistas e intelectuales israelíes y echa nueva opinión sobre muchos aspectos de aquella guerra que gravitara de tal manera sobre la configuración de Israel, tanto a nivel físico como espiritual y social.
Cinco años le insumió al Dr. Segev la escritura del libro. Hurgó en 25 archivos diferentes; leyó miles de cartas privadas escritas por israelíes a sus familiares en el exterior; revisó diarios personales; y echó un vistazo a actas de sesiones gubernamentales aún no dadas a conocer. El resultado es un grueso volumen, que no versa sobre una guerra, sino sobre un pueblo y una nación en un Estado pequeño y con determinación, pero al mismo tiempo atemorizado y desesperanzado. El libro revela cómo vivieron los israelíes aquel año decisivo de la guerra: dónde vivían, qué compraban, cómo se divertían, qué comían, qué vestían y, en especial, qué sentían respecto de su vida y su futuro en Israel.
En el dorso del libro se transcriben dos chistes, que de hecho lo dicen casi todo acerca del proceso por el que atravesó la sociedad israelí en la época de la guerra. El primero, nacido antes de los Seis Días, cuenta de un cartel colgado junto a la puerta de salida en el aeropuerto de Lod, hoy “Ben Gurión”, en el cual se solicita al último en abandonar el país que apague la luz. La segunda humorada tuvo su origen después de la guerra, y gira en torno a dos oficiales de “Tzahal” (Ejército Israelí) que piensan en cómo pasar el día. “Tal vez podríamos ocupar El Cairo”, propone uno de ellos; -¿y qué haremos por la tarde?”, le responde su camarada.

De la buena vida a la recesión
Al primer capítulo del libro, Segev lo titula “Los días del Susita” En él refiere la sensación de optimismo imperante en el país aproximadamente durante los dos años que precedieron a la guerra. “Desde la Campaña del Sinaí (en los años 1956/57), los israelíes vivían inmersos en una sensación de seguridad, creían que la vida se tornaba cada vez mejor, y que así sería también en lo sucesivo. A mediados de los sesenta realmente parecía que Israel marchaba de logro en logro, prácticamente en todas las áreas de la vida”.
Y el país conoció en aquellos tiempos la bonanza y el crecimiento. La ciudades se expandían a un ritmo acelerado; se levantaban edificios; se abrían museos; se creaban universidades; la vida cultural era rica; incluso se inauguró entonces el nuevo edificio de la “Kneset” (Parlamento).
Pero, a comienzos de 1966, cambió la sensación positiva. “Un nuevo término se enseñoreó sobre la vida: mitún ( recesión)”. La situación económica comenzó a decaer. Las causas de ello eran muchas y diversas: la reducción de la inmigración (aliá) al país; disminución de la demanda de viviendas; descenso en las inversiones; la finalización de grandes proyectos que empleaban a mucha mano de obra (tales como la construcción del acueducto nacional, los trabajos de desarrollo en las plantas del Mar Muerto), etc. “Las fisuras en el optimismo israelí creadas por la recesión se profundizaron rápidamente”.

Popular automóvil producido en Israel a comienzos de la década del ´60

A la sombra del terror
Segev ofrece una fascinante descripción de los grupos poblacionales que vivían entonces en el país, con todos sus cismas y divisiones, tan conocidos para nosotros también en la actualidad: asquenazíes frente a sefardíes, pobladores de “kibutz” frente a los de ciudades en desarrollo, árabes frente a judíos, religiosos frente a laicos. A continuación pasa a describir otra situación conocida hasta el dolor: la vida cotidiana en el país a la sombra del terror.
Durante los 18 meses que precedieron a las Guerra de los Seis Días, se ejecutaron en Israel cerca de 120 actos y tentativas terroristas, escribe Segev. En dichas acciones murieron 11 israelíes y más de 60 resultaron heridos. “Como fenómeno permanente en la rutina cotidiana de los israelíes, el terror profundizó la depresión generalizada. Su efecto psicológico, así como el de la recesión, superaba con creces la verdadera incidencia, pero del mismo modo que les era difícil vivir con la recesión, sentían los israelíes que no se podía coexistir con el terror”.
En enero de 1965, entra en escena un nuevo actor: la organización Al-Fatah. Al principio los israelíes subestimaron el poder de los palestinos. Estos no eran considerados un auténtico enemigo, comparados con Siria o Egipto. A fines de Septiembre de 1967 los medios israelíes daban cuenta por primera vez de “un oficial de operaciones de las bandas armadas del Fatah”, un palestino sirio llamado Yasser Arafat. El gobierno comenzó a prestar atención al terrorismo palestino, un terror puesto en práctica por jóvenes, que habían sido niños cuando sus padres huyeran o fueran expulsados de sus casas en 1948, y que habían vivido desde entonces como refugiados.
Los ataques terroristas sobre Israel se intensificaron. El interrogante acerca de la capacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos surgía una y otra vez. Paralelamente, “Tzahal” era percibido a ojos del público como un ejército fuerte y moral; los periódicos cultivaban la admiración por el ejército y los jóvenes daban como sobreentendido el hecho de que debían servir en las fuerzas armadas. “En el ambiente de depresión y escepticismo que atormentaba a Israel, “Tzahal” era prácticamente el único ente que gozaba todavía de la confianza popular”, afirma Segev.
Otro tema que mantenía ocupado al público en Israel eran los límites del país. La Jerusalem dividida, que las naciones del mundo se negaban a reconocer como capital de Israel; los límites fijados durante la Guerra de la Independencia y que estaban tan lejos del sueño sionista original; las luchas partidistas y políticas en torno a estos temas, etc.
A comienzos de 1966, los sirios lanzaron obuses sobre “kibutzim” en la frontera norte. Los habitantes descendieron a los refugios; algunos “kibutznikim” (habitantes del Kibutz) continuaron trabajando en los campos a pesar del peligro; la fuerza aérea israelí derribó un avión sirio, y analistas militares dictaminaron: Siria arrastra a Israel hacia una guerra. El conflicto con los sirios tenía lugar en tres planos: la lucha por el agua y los intentos de los sirios por desviar las aguas del río Jordán, un conflicto por el cultivo de tierras en los terrenos linderos con la frontera común, y las acciones de Al-Fatah, realizadas con el patrocinio de Siria. El enemigo sirio era percibido como la gran amenaza, mucho mayor que la jordana o la egipcia.
A todo esto, los actos terroristas proseguían. Los perpetradores palestinos llegaban no sólo de Siria, sino también de Jordania. Colocaron cargas explosivas sobre las vías del ferrocarril que conducía a Beer-Sheva, dañaron la torre de agua de Arad, etc. El ejército sirio, por su parte, intentaba impedir a los “kibutzim” del norte trabajar sus campos.
En Abril de 1967 fue puesta en acción la Fuerza Aérea israelí a fin de permitir a los agricultores cultivar sus tierras en la frontera norte, y aquélla derribó seis Migs sirios. Los diarios israelíes festejaron el logro. “No fue ésta la mayor acción contra Siria que exigiera el ejército, pero ella ocasionó una escalada dramática en la tensión. El Primer Ministro Levi Eshkol sabía que el ejército procuraba precisamente eso. Tenía fundamentos para creer que el empleo de la Fuerza Aérea ocasionaría esto. [...] Pero Eshkol no era lo suficientemente fuerte ni audaz como para frenar al ejército, y seguramente tampoco estaba completamente convencido de que esto era lo adecuado. Como telón de fondo, siempre estaba la necesidad de demostrar que no era él el hombre débil que describían sus enemigos. Y así fue como Eshkol permitió al ejército acelerar una dinámica que era contraria al interés nacional más básico de Israel: evitar una guerra”.

Hacia la guerra
De aquí en más los acontecimientos siguieron desarrollándose con rapidez. Segev describe los festejos por el 19no. Día de la Independencia, llevados a cabo en Mayo; fue entonces cuando se difundió por vez primera la canción “Ierushalaim shel-Zahav” (Jerusalem de oro) de Naomi Shemer, la cual causó una enorme emoción. En aquel mismo momento, los egipcios comenzaron a movilizar grandes contingentes en el Sinaí, e incluso exigieron a la ONU que retirara sus fuerzas de esa zona. En Israel estas medidas fueron interpretadas fundamentalmente como un intento egipcio por impedir una ofensiva israelí sobre Siria, e Israel comenzó a alistar a sus reservistas.
A mediados de marzo aproximadamente, la Sección de Inteligencia modificó su evaluación, e informó que el ejército egipcio estaba dispuesto no sólo para la defensa, sino también para una ofensiva. Para la inteligencia, el objetivo principal de los egipcios era el reactor nuclear de Dimona. El Jefe del Estado Mayor Conjunto, Itzjak Rabin describió ante Eshkol los planes militares: atacar a la Fuerza Aérea Egipcia, luego a los blindados, y finalmente apoderarse de Sharm Al-Sheij. Ambos acordaron aguardar hasta haber probado todas las vías diplomáticas.
A todo esto, fue en aumento la preocupación en Israel porque los egipcios bloqueasen el Estrecho de Tirán. Esta preocupación se materializó el Martes 23 de Mayo. El ejército exigió actuar de inmediato y salir a una guerra en varios frentes. Pero Eshkol no había perdido todavía las esperanzas en las tratativas diplomáticas. Durante la sesión de gabinete, Rabin dijo a los ministros que si Israel no respondía ante el cierre del estrecho, perdería su capacidad disuasiva. Los ministros estaban divididos en sus opiniones entre la necesidad de una acción militar en frentes múltiples por un lado, y la contención y espera de lo que habría de venir por el otro.
Los días transcurrían con lentitud, y la tensión iba en aumento. Los militares intentaban una y otra vez persuadir al gobierno de que era necesario atacar, y que era preferible hacerlo cuanto antes. A todo esto, el alistamiento masivo proseguía, y perjudicaba la rutina de la vida en el país. “El tránsito de autobuses se redujo, así como las clases en las escuelas. Los escasos automóviles viajaban con sus faroles pintados de azul, a fin de poder desplazarse también en las horas de oscuridad. Los hombres en edad de ser reclutados que no eran convocados se avergonzaban de mostrarse en las calles. Masas de israelíes, entre ellos escolares, se presentaban como voluntarios para cavar trincheras, llenar bolsas de arena, clasificar correo, distribuir leche, conducir ambulancias, trabajar en hospitales, hacer vigilancia en kibutzim”.
Por otro lado, muchos abandonaban el país. “Los aviones llegan vacíos y despegan llenos”, informaba el periódico “Haaretz”. Algunos residentes se abalanzaban sobre los comercios y acopiaban alimentos, cavaban trincheras junto a las casas y la sensación de pánico fue en aumento.
Segev incluye en el libro citas que enseñan que Ben-Gurion así como el Brigadier General Iehoshafat Arkavi del Ministerio de Defensa no pensaban que “Tzahal” pudiera salir victorioso en una guerra en varios frentes simultáneos. Harkavi estimaba que una victoria israelí ocasionaría 10.000 bajas, y una derrota acarrearía la destrucción absoluta y final del Estado, con sus dos millones de habitantes. También Rabin, quien creía en la capacidad de “Tzahal” para vencer, estimaba, según una de las fuentes en el libro, que la guerra se cobraría cerca de 10.000 víctimas. Segev describe los preparativos para transformar parques en cementerios masivos, y escuelas en hospitales.
Estas difíciles sensaciones se tradujeron en una presión pública que procuraba el desplazamiento del Primer Ministro Eshkol. Muchos veían en Ben-Gurión al reemplazante adecuado. El sistema político estaba en plena ebullición. También en los EE. UU. la actividad era intensa. El Ministro de Relaciones Exteriores Abba Eban viajó hacia allí, en un intento por convencer al régimen para que brindara su apoyo a Israel, y también el “lobby” judío fue reclutado con ese propósito. Pero los americanos pidieron a Israel esperar, argumentando que no podrían permanecer junto a él en caso de que iniciara una guerra injustificada. También el Secretario de la ONU se sumó al esfuerzo y partió hacia El Cairo.
Mientras tanto, se iba incrementando la tensión en Israel, “y así, de golpe, quedó en evidencia lo vulnerables que eran los israelíes, el estropicio que eran”, escribe Segev. “No eran las amenazas de Nasser las responsables de esto- o al menos no sólo ellas- sino las arenas movedizas de la depresión que venían atrapando a tantos israelíes desde hacia muchos meses. El desencanto y la sensación de que el sueño israelí se había agotado; la pérdida de liderazgo de David Ben-Gurión, padre de la nación; la falta de confianza en la capacidad de Eshkol, y el desprecio por la política en general; la recesión y desocupación; el cese de la inmigración y la emigración creciente; el estado de postergación en que se hallaban sumidos los “mizrajim” (orientales); el temor de que ellos atentasen contra el carácter europeo de la sociedad israelí y su cultura, pusiesen en peligro el status de la elite asquenazí; la dificultad de comunicarse con la generación más joven; el malestar ante el aburrimiento, el terrorismo, la sensación de que no podría haber paz. Todo esto desbordó dentro de la semana que precedió a la guerra, de algún modo colocó al país dentro de una burbuja de irracionalidad. Desde el Holocausto no se sentían tan aislados”.
En opinión de Segev, este estado de cosas fue el responsable de que no tuvieran chance alguna los acuerdos que se tejían mientras tanto en Washington y Nueva York, tendientes a solucionar la crisis y a evitar una guerra.

El discurso del tartamudeo
Segev sigue describiendo la última semana antes de la guerra: las presiones por parte de los EE. UU. hacia Israel para que no iniciara una guerra; las vacilaciones en el gobierno, los intentos del ejército para convencer a la dirigencia de lanzar una ofensiva.
Uno de los hechos más destacados de esa semana fue el discurso pronunciado por Eshkol en la radio, en una transmisión en vivo. El discurso era en realidad una lectura de la decisión gubernamental de aplazar la ofensiva y esperar las iniciativas americanas, que prometían resolver la crisis.
“El comunicado que trajo Eshkol a los estudios de ´Kol Israel´ no ofrecía aliento, no había en él calidez, ni siquiera un tono de ´sangre, sudor y lágrimas´, escribe Segev. Además, Eshkol tuvo dificultades para comprender una de las palabras borradas del comunicado, y tartamudeó y balbuceó en vivo. La impresión causada por la alocución, tanto en la población como en el ejército, fue terrible. El secretario militar de Eshkol, Israel Lior, escribió sobre esto en sus memorias: “muchos días más tarde todavía me contaban que soldados y oficiales en las dunas del desierto del Negev prorrumpieron en sollozos al escuchar la voz balbuceante de Eshkol a través de los aparatos de radio: la moral de por sí baja, decreció aún más”.
Toda esta tensión no fue óbice para el activismo político-partidario. Segev describe los intentos por desplazar a Eshkol de su función, designar a Moshé Dayán o a Igal Alón como Ministro de Defensa, formar un gobierno de unidad nacional, etc. Finalmente Eshkol se rindió antes las presiones y, disgustado, traspasó a Moshé Dayan el cargo de Ministro de Defensa. Esta medida condujo también a la creación de un gobierno de unidad, que incluía una asociación histórica con el movimiento “Jerut” y con Menajem Beguin que era su titular. Esta unidad calmó en algo los ánimos populares y proporcionó una sensación de seguridad.

El comienzo de la guerra
Un día después de la formación del gobierno de unidad, llegó Eshkol con diez ministros, entre ellos Dayan y Beguin, a una reunión en el Estado Mayor Conjunto. Nuevamente escucharon los ministros del gobierno la opinión de los militares en el sentido de que era necesario salir a una guerra de inmediato. Y una vez más, opuso a ellos Eshkol la opinión de que era necesario esperar el consentimiento y apoyo de los EE.UU. Pero todos ya tenían en claro que la guerra era cuestión de horas o días. Dayan habló explícitamente sobre su apoyo a la postura del ejército acerca de la necesidad de ir a la guerra de inmediato, y poco a poco parecía que también Eshkol se estaba convenciendo. Aportaron a esto las palabras del jefe del “Mossad” (Servicio Secreto) Meir Amit, quien había regresado de reuniones en Washington, de las cuales había comprendido que los EE. UU. ya no se oponían a una ofensiva israelí. El 4 de Junio decidió el gobierno “actuar contra el cerco ofensivo que se estrecha en torno de Israel”.
Dayan y Eshkol fueron facultados para decidir cuándo actuar.
Segev cita a Igal Alón, quien diría más tarde: “No era la situación en el frente la causa principal de la guerra, sino la pérdida de confianza en el gobierno. ´Estoy seguro hasta el día de hoy que, de no haber sido por aquel discurso que salió tartamudeado por la radio, tal vez las cosas se hubiesen desarrollado de otra manera´”. “He aquí”, continúa Segev, “un país que estaba demasiado debilitado como para abstenerse de una guerra”.
La contienda comenzó en la mañana del lunes 5 de junio, con una ofensiva de la Fuerza Aérea israelí contra la Fuerza Aérea Egipcia. Más tarde, ese mismo día, los jordanos se sumaron a la conflagración y comenzaron a disparar sobre Jerusalem. A las diez de la mañana ya sabía la dirigencia que habían vencido en la guerra, pero la mayoría de los habitantes de Israel lo ignoraban.
Segev describe la vida civil durante aquellas horas: los descensos a los refugios, los heridos, la tensión, el miedo, la incertidumbre, la preocupación por los familiares en el frente. La falta de información acerca de lo acaecido en el frente era intencional. Dayan ordenó a la censura no divulgar información durante el primer día de la guerra. “´Las primeras 24 horas debemos ser dignos de lástima´, sentenció Dayán. Mientras creyeran en el mundo que Israel se defendía y luchaba por su existencia, no tendría que esperar ninguna presión externa para detener su ataque. La falta de información incrementó enormemente la angustia de la población... La radio informaba sólo de los ataques del enemigo. ´La voz del trueno de El Cairo´ sostenía- en hebreo- que Tel Aviv estaba en llamas y que combatientes palestinos rondaban por sus calles”...
A las 11 de la mañana Dayan habló por la radio; una hora después lo hizo Eshkol. Ninguno de los dos mencionó el hecho de que la Fuerza Aérea Egipcia ya había sido destruida. A las tres de la tarde Dayan convocó a los redactores de los diarios y les reveló, todavía de manera confidencial, que el número de aviones árabes destruidos por Israel ascendía a 400. A las dos de la madrugada llegó finalmente la emisión de radio que todo el país estaba esperando: el Jefe del Estado Mayor Conjunto Rabin anunció la destrucción de las fuerzas aéreas de Egipto, Siria y Jordania.
Segev continúa describiendo la guerra desde el punto de vista de los civiles, los soldados, el gobierno y el Estado Mayor Conjunto. Cuenta sobre las decisiones gubernamentales acerca de la toma de Jerusalem, Gaza, la Margen Occidental, etc. Describe cómo, a medida que las victorias se sumaban, crecía también en el gobierno el deseo de ocupar otros territorios, a partir de la creencia de que habrían de servir en el futuro como cartas de negociación en el camino hacia la paz. Sólo con respecto a la ciudad vieja de Jerusalem sabían todos que, de ser conquistada, no habría gobierno capaz de renunciar a ella y devolverla a los árabes. Pero el móvil aquí no era político, sino emocional. La ciudad vieja fue conquistada el tercer día de la guerra, y esto causó una profunda emoción. El locutor de ´Kol Israel´ lloró en vivo al anunciar “¡estoy tocando el Kotel!”.
Pero Segev describe no sólo las victorias y la alegría, sino también la “política” detrás de ellas: cómo fue que Dayan impidió a Eshkol llegar a la ciudad vieja; cómo se ocupó de que el vocero de “Tzahal” lo filmara precisamente a él entrando en la ciudad vieja, y de qué manera dispuso con cuidado la “mise-en-scène” de esa filmación que habría de convertirse, él lo sabía, en histórica. Aquel mismo día también fue ocupado el estrecho de Tirán, que había sido de hecho la causa de la guerra. En los días siguientes fue tomada la meseta del “Golán” y los soldados de “Tzahal” llegaron también hasta las márgenes del Canal de Suez.

Tras la guerra
La cuarta parte del libro de Tom Segev lleva por título: “Ellos pensaban que habían ganado”. En ella se describe la vida en Israel tras la guerra: el hacer frente al duelo junto a la alegría de la victoria; las visitas masivas a los territorios que habían sido ocupados, no sólo en la antigua Jerusalem, sino también en Sinai, la Meseta del Golán y, naturalmente, en la Margen Occidental, que representaba para muchos la verdadera Tierra de Israel, la bíblica.
Paralelamente, comenzaron los debates en torno al futuro: ¿había que crear poblaciones judías en Cisjordania y la Franja de Gaza, o tal vez fuese mejor esperar y ver si Israel no prefería restituir esos territorios a cambio de acuerdos de paz? ¿Y qué hacer con Jerusalem?
Segev describe asimismo el enorme respeto y la gran admiración ganada por “Tzahal” y sus altos mandos después de la victoria. Los oficiales eran descriptos en los periódicos como leyendas caminantes; se convirtieron en celebridades, eran invitados a eventos sociales; sus imágenes eran impresas en vasos, platos, llaveros, juegos infantiles y tarjetas de salutación con motivo de “Rosh ha-Shaná” (año nuevo hebreo). Los militares eran figuras estelares no sólo en Israel, sino también en el extranjero. El enorme entusiasmo se expresaba además en el aluvión de álbumes de la victoria que anegaba el país.

“Siaj Lojamim”
Toda esta serie de polémicos artículos acerca de la guerra de los seis días que comienzan a aparecer, previo al 40 aniversario de la misma y especialmente este controvertido libro de Tom Segev, trajeron a mi memoria un libro de otro tipo, publicado poco después de la guerra, fue “Siaj Lojamim” (Coloquio de combatientes). Sus autores eran Amos Oz, por entonces miembro del “Kibutz Julda”, y Avraham Shapira del “Kibutz Izre´el”. Ambos habían recorrido los “kibutzim” de Israel y entrevistado a miembros de ellos acerca de sus experiencias en la guerra. Muchos definieron y definen al volumen, fruto de estas charlas, como “uno de los libros más importantes publicados en Israel”.
Éste ofrecía un marcado contraste con los álbumes de la victoria, al mostrar el otro lado de la guerra y el alto precio psíquico y moral que ella se había cobrado. El libro se había convertido y todavía sigue siendo un “bestseller”. Para muchos simbolizó la figura del combatiente “sabra”: atormentado, de alma sensible, humanista.
“Siaj Lojamim” respondía a una necesidad profunda sentida por numerosos israelíes: ser no sólo fuertes y victoriosos, sino también justos.
El concepto de “kibush naor” (ocupación ilustrada), que floreció por entonces, evidencia también, según muchos intelectuales como por ejemplo Ieshaiau Leibovich, escritores, y algunos ex militares de carrera, esta voluntad: “La aspiración de demostrarles a los árabes del lugar que los israelíes eran personas honestas y amantes de la paz formaba parte de la ideología sionista: desde el día en que comenzaron a establecerse en la zona, los sionistas habían sostenido que traían la bendición y la prosperidad a los habitantes de todo el país. A partir de la Guerra de los Seis Días, los israelíes reconocieron en la ocupación otra oportunidad de demostrar sus buenas intenciones a los árabes, al mundo entero, y por sobre todas las cosas, a sí mismos”.
En el marco de las tentativas por crear una “ocupación ilustrada”, se decidió establecer una administración militar en los territorios conquistados, y se formularon leyes severas relativas al trato correcto y humano de los habitantes árabes. Pero a pesar de todas las buenas intenciones, la aplicación en el terreno fue, obviamente, mucho mas difícil y compleja.

Después de la contienda
Inmediatamente después de la guerra comenzaron los contactos secretos con Egipto y Siria, en un intento por llegar a un acuerdo de paz a cambio de territorios (los Altos del Golán y Sinai), pero las tentativas no prosperaron. Con respecto a la paz con Jordania, el tema era aun más complicado, puesto que mientras que casi todos los ministros del gobierno estaban de acuerdo en resignar la Meseta del Golán y el Sinai a cambio de acuerdos de paz, a la Margen Occidental y por supuesto a Jerusalem Oriental muchos se negaban a renunciar. Aquellos que propiciaban la devolución de Cisjordania hablaban del temor ante el hecho de ejercer el control sobre una enorme población palestina, y de que Israel se convirtiese al cabo de algunos años en un país con una minoría judía y una mayoría árabe. Quienes se oponían, hablaban de “Eretz Israel ha-Shlemá” (La gran- o íntegra- Tierra de Israel), de historia y de fronteras seguras.
Paralelamente, se reunieron los israelíes- entre ellos Levy Eshkol, Moshé Dayan y Abba Eban- con dirigentes palestinos de los territorios, e intentaron aclarar y comprender si era posible crear en Cisjordania y Gaza un Estado palestino independiente, que pusiera fin al conflicto por la Tierra de Israel. Pronto se fijó un plan para la creación de un Estado semejante, desprovisto de ejército, basado a grandes rasgos en los límites de la partición de 1947 y que incluiría además una salida al mar, así como un paso libre entre la Margen Occidental y Gaza. El plan incluía un acuerdo especial en torno a Jerusalem y una solución, en ese entonces, aparentemente bastante aceptable para ambas partes, sobre el problema de los refugiados.
La propuesta se terminó de delinear ya el 14 de Junio, pocos días después de la guerra. Eshkol designó una comisión especial que habría de seguir analizando el tema, pero a medida que pasaba el tiempo resultaba claro que el asunto era más complicado de lo que se había supuesto en un principio. “¿Desaprovechó acaso Israel una oportunidad de liquidar el conflicto sobre la tierra de Israel?”, se interrogaban muchos. Pero también, es posible que Dayan estuviera en lo correcto cuando dijo: “Aun si hubiésemos ofrecido entregarles montañas de oro, ellos se habrían mostrado cautelosos”.
Uno de los planes de paz más conocidos fue el “Plan Alón”, pero no prosperó. Recuerdo que a más de una década de la Guerra de los Seis Días, en oportunidad de hallarse en Buenos Aires el ex vice Primer Ministro de Israel en 1967, Igal Alón, visitó la escuela Schólem Aléijem y cuando, en una reunión con alumnos de la Escuela Secundaria junto a jóvenes del Movimiento “Habonim – Dror” le preguntaron: “¿Por qué no prosperó su Plan?” Él contestó: “Eshkol me confesó que estaba de acuerdo, pero en el gobierno y en la “Kneset” (Parlamento), se encontraban en una marcada minoría”

El balance
En los capítulos siguientes Segev continúa con la descripción de los efectos de la guerra: la división política en “palomos” (a favor de la devolución de los territorios) y “halcones” (en contra de la devolución de los territorios), la moral nacional que se había ido por las nubes, las loas a la juventud y a la generación más tierna, el florecimiento económico, y la fe en el futuro de Israel, que había retornado a los corazones.
Poco después de la guerra comenzaron las transmisiones de la televisión israelí; el número de inmigrantes fue en ascenso, el sentimiento de solidaridad entre los judíos de Israel y los de la diáspora también aumentó, y el número de donativos llegados a Israel se multiplicó por diez respecto del año precedente.
Desde una perspectiva política, había ahora oportunidades para el diálogo con los países árabes. Segev describe los contactos secretos que comenzaron inmediatamente después de la guerra entre Israel y sus vecinos, contactos que no produjeron resultado alguno. Paralelamente, describe los comienzos de la colonización en los territorios ocupados, el aumento del terrorismo, y lo que muchos israelíes comenzaron a comprender de a poco: el control sobre los habitantes de Gaza y por lo menos de gran parte de los de Cisjordania no resultó útil al Estado de Israel, sino que posiblemente lo perjudicó (Gaza fue devuelta); la ocupación, que había salvado a Israel de la destrucción podría amenazar ahora lo característico y “sui generis” de un Estado judío democrático.

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