lunes, 18 de febrero de 2008

Vuelta a empezar

Se abre otra caja de Pandora en los Balcanes
FELIPE SAHAGÚN (http://www.elmundo.es)
Con la declaración de independencia, los albano-kosovares consiguen, con la ayuda de EEUU, Francia, la RFA e Italia, el sueño de su vida, pero abren otra caja de Pandora con graves riesgos de desestabilización dentro y fuera de los Balcanes.
La independencia de Kosovo cierra el círculo de las guerras balcánicas iniciadas por Slobodan Milosevic cuando proclamó, a finales de los ochenta, en territorio kosovar su proyecto de una Gran Serbia que incluía dos tercios de Bosnia, un tercio de Croacia, todo Montenegro y Kosovo.
Aunque el derecho internacional está claramente de parte de Serbia, que considera "nula e ilegal" la independencia kosovar, hace muchos años que, con su represión y violencia, el régimen serbio perdió su autoridad moral sobre la mayoría albano-kosovar.
Parte de Serbia desde el siglo XIII, las migraciones y las guerras dieron la mayoría demográfica a los musulmanes a principios del siglo XX, pero el territorio siguió formando parte de Yugoslavia y desde 1974 se convirtió en provincia autónoma de la antigua Yugoslavia.
La retirada de la autonomía por Milosevic desató el proceso que desembocó en 1997-98 en la organización de la guerrilla UCK y en los bombardeos de la OTAN durante diez semanas de 1999. Desde entonces, el territorio ha estado en un limbo jurídico, administrado por la ONU y protegido por la OTAN, que se ha comprometido a mantener los 16.000 soldados desplegados hoy en Kosovo.
Los dirigentes serbo-bosnios han amenazado con seguir los pasos de los albano-kosovares. Con el control del 50% de Bosnia, si lo hacen romperían los acuerdos de Dayton que pusieron fin a las últimas guerras balcánicas en 1995 y entraríamos en otro periodo de fuertes convulsiones en la zona.
Vitaly Churkin, embajador ruso en la ONU, advirtió el jueves en el Consejo de Seguridad del peligro de "graves amenazas para la seguridad de la población local, de violencia interétnica y de actividades extremistas en Kosovo y en el resto de los Balcanes".
Otros pueblos este-europeos como los de Nagorno-Karabaj, Ossetia del Sur, Abjazia y Trandsnistria pueden ver en la independencia kosovar un modelo a seguir e intensificar sus demandas de independencia.
Si Serbia retira embajadores, impone sanciones o rompe relaciones con los Estados que reconozcan al nuevo país, se aislará peligrosamente del resto de Europa y se echará en brazos, para sobrevivir, de Rusia, que acaba de adquirir el control de la petrolera estatal serbia y que estaría encantada de abrir bases militares permanentes en los Balcanes, de donde fue expulsada por Tito tras la segunda guerra mundial.
"Serbia hará lo que tiene que hacer cualquier país con un mínimo de dignidad", advirtió el jueves por televisión el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha insistido hasta la saciedad en que la independencia kosovar es ilegal y peligrosa, y ha anunciado que Rusia tiene a punto un plan para lo que ya se veía venir desde hace meses o años, aunque no ha concretado el contenido de dicho plan.
Grecia es uno de los seis países de la Unión Europea que hasta primeros de febrero seguían oponiéndose también a la independencia de Kosovo. España, con graves problemas separatistas en el Pais Vasco y Cataluña, comparte sus temores, aunque ha preferido mantener un perfil bajo en esta crisis por su incapacidad para modificar el resultado final.
La ministra de Exteriores griega, Dora Bakoyannis, viajó a Washington el 14 de febrero para reiterar por enésima vez su temor de que el norte de Chipre decida imitar a Kosovo, y que los albaneses de Macedonia y de Albania, con grupos radicales fuertemente armados, se sientan legitimados para lanzarse a la realización de su sueño de una Gran Albania.
La fuerza de 2.000 policías, jueces y funcionarios que la UE va a desplegar desde este fin de semana, que irá sustituyendo a la ONU durante una fase de transición de cuatro meses, no es suficiente para asegurar el orden si la minoría serbo-kosovar, formada por unas cien mil personas, decide proclamar su propia independencia en el norte del país, con Mitrovica como capital, y enfrentarse abiertamente a las autoridades de Pristina.
Obviamente, lo que hagan dependerá de las órdenes, organización, financiación, equipamiento y dirección de Belgrado, y de la estrategia que Rusia esté dispuesta a seguir en la región.
Las medidas que Serbia y Rusia pueden utilizar para ahogar al recién nacido Kosovo van desde el cierre de fronteras a un embargo comercial, el rechazo de los pasaportes kosovares y cortes de los suministros de petróleo, gas, electricidad, teléfono, agua y servicios de internet.
Es probable que la coalición gobernante en Belgrado, incapaz de ponerse de acuerdo sobre la mejor respuesta a la independencia de Kosovo, se rompa en las próximas semanas. En tal caso, el presidente Boris Tadic se vería obligado a adelantar las elecciones legislativas de 2011 a mayo de este año.
La votación se convertiría en otro referéndum sobre el futuro del país, que tendría que optar de nuevo por la UE o por Rusia. De volver a las urnas, es más que probable la victoria del Partido Radical, lo que alejaría y complicaría la futura integración de Serbia en la UE.