"En nuestra cultura es una vergüenza, y las mujeres lo ocultan totalmente para que los hombres no se enteren".(Mujer entrevistada por A.I.)En los últimos meses se han recibido de la región de Darfur, en el oeste de Sudán, alarmantes informes sobre la violación sistemática de centenares de mujeres por las milicias janjawid respaldadas por el gobierno, lo que demuestra que es necesario que la comunidad internacional intensifique su presión sobre las autoridades. El gobierno sudanés debe tomar medias urgentes para abordar la crisis humanitaria y de derechos humanos de Darfur, ha manifestado hoy Amnistía Internacional."El acuerdo de alto el fuego del 8 de abril es un avance importante –ha señalado la organización–, pero sigue siendo insuficiente si el gobierno no permite de inmediato el acceso de organismos humanitarios y observadores internaciones de derechos humanos. Entre estos últimos ha de haber expertos en cuestiones de violencia sexual."Asimismo, Amnistía Internacional ha dicho: "Hemos recibido incontables informes sobre mujeres violadas por las milicias janjawid. Los efectos a largo plazo de estos delitos son visibles en países como Ruanda, donde hay numerosas mujeres y niños aún traumatizados y que viven con enfermedades de transmisión sexual, incluido el HIV/sida, como consecuencia de las violaciones sistemáticas cometidas durante el genocidio hace ya 10 años. Hemos recibido también informes no confirmados según los cuales se ha secuestrado a muchas mujeres y niñas para utilizarlas como esclavas sexuales o trabajadoras domésticas".Entre el 27 y el 29 de febrero de 2004 fueron atacados varios pueblos de la zona de Tawila. Sus habitantes y los trabajadores de los organismos de asistencia humanitaria, incluida la ONU, informaron de violaciones sistemáticas de mujeres y escolares. El ex coordinador de asistencia humanitaria de la ONU para Sudán Mukesh Kapila contó lo siguiente:"TODAS LAS CASAS, ASÍ COMO UN MERCADO Y UN CENTRO DE SALUD FUERON SAQUEADOS COMPLETAMENTE, Y EL MERCADO QUEMADO. MAS DE 100 MUJERES FUERON VIOLADAS, SEIS DE ELLAS DELANTE DE SUS PADRES, A LOS QUE LUEGO MATARON". En marzo un jeque dijo a la ONU que, en Mornei, Darfur occidental, hasta 16 mujeres eran violadas al día cuando iban al río a por agua. No tenían más remedio que seguir yendo a por agua pese al riesgo de violación, porque tenían miedo de que mataran a los hombres si iban ellos en su lugar. La magnitud del problema no se ha determinado totalmente aún, porque, como una refugiada contó en Chad a un investigador de Amnistía Internacional en enero, "las mujeres no te van a decir fácilmente si les ha ocurrido eso. En nuestra cultura es una vergüenza, y las mujeres lo ocultan totalmente para que los hombres no se enteren".Entre los desplazados internos hay un número desproporcionado de mujeres, que han buscado refugio en centros urbanos de la región. Allí han caído bajo el control de las milicias janjawid y las fuerzas del gobierno y están expuestas constantemente a sufrir agresiones sexuales. Padecen también los efectos de una escasez crónica de alimentos debido a la tardanza del gobierno de Sudán en permitir el acceso de los organismos humanitarios a la región. Actualmente sólo alrededor del 50 por ciento de los desplazados internos tienen acceso a la asistencia humanitaria."El acceso de la ayuda humanitaria y la protección de los civiles no deben estar condicionados al desarrollo de las conversaciones de paz de Ndjamena –ha señalado Amnistía Internacional–. La comunidad internacional debe ejercer más presión sobre el gobierno sudanés para que permita el acceso sin restricciones de los organismos humanitarios a todas las zonas de Darfur y el despliegue de observadores internacionales de derechos humanos en la región." La organización considera también motivo de preocupación que no se haya permitido el acceso a Darfur a la misión de investigación de la ONU encabezada por Bacre Waly Ndiaye, jefe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Nueva York. Este hecho indica que el gobierno no se está ocupando seriamente de la crisis de derechos humanos de la región.En el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, la violación es un crimen de guerra y un crimen de lesa humanidad. Sudán ha firmado el Estatuto, y la comunidad internacional debe garantizar que cumple con sus obligaciones jurídicas internacionales. Por último, es hora de que en todo acuerdo de alto el fuego y en todo acuerdo político que se firme, los participantes se comprometan a respetar plenamente los derechos humanos de las mujeres.
Mostrando entradas con la etiqueta Sudán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sudán. Mostrar todas las entradas
jueves, 8 de marzo de 2007
Violación sistemática de mujeres y niñas en Darfur
Violación sistemática de mujeres y niñas en Darfur (15Abril/2004)
"En nuestra cultura es una vergüenza, y las mujeres lo ocultan totalmente para que los hombres no se enteren".(Mujer entrevistada por A.I.)En los últimos meses se han recibido de la región de Darfur, en el oeste de Sudán, alarmantes informes sobre la violación sistemática de centenares de mujeres por las milicias janjawid respaldadas por el gobierno, lo que demuestra que es necesario que la comunidad internacional intensifique su presión sobre las autoridades. El gobierno sudanés debe tomar medias urgentes para abordar la crisis humanitaria y de derechos humanos de Darfur, ha manifestado hoy Amnistía Internacional."El acuerdo de alto el fuego del 8 de abril es un avance importante –ha señalado la organización–, pero sigue siendo insuficiente si el gobierno no permite de inmediato el acceso de organismos humanitarios y observadores internaciones de derechos humanos. Entre estos últimos ha de haber expertos en cuestiones de violencia sexual."Asimismo, Amnistía Internacional ha dicho: "Hemos recibido incontables informes sobre mujeres violadas por las milicias janjawid. Los efectos a largo plazo de estos delitos son visibles en países como Ruanda, donde hay numerosas mujeres y niños aún traumatizados y que viven con enfermedades de transmisión sexual, incluido el HIV/sida, como consecuencia de las violaciones sistemáticas cometidas durante el genocidio hace ya 10 años. Hemos recibido también informes no confirmados según los cuales se ha secuestrado a muchas mujeres y niñas para utilizarlas como esclavas sexuales o trabajadoras domésticas".Entre el 27 y el 29 de febrero de 2004 fueron atacados varios pueblos de la zona de Tawila. Sus habitantes y los trabajadores de los organismos de asistencia humanitaria, incluida la ONU, informaron de violaciones sistemáticas de mujeres y escolares. El ex coordinador de asistencia humanitaria de la ONU para Sudán Mukesh Kapila contó lo siguiente:"TODAS LAS CASAS, ASÍ COMO UN MERCADO Y UN CENTRO DE SALUD FUERON SAQUEADOS COMPLETAMENTE, Y EL MERCADO QUEMADO. MAS DE 100 MUJERES FUERON VIOLADAS, SEIS DE ELLAS DELANTE DE SUS PADRES, A LOS QUE LUEGO MATARON". En marzo un jeque dijo a la ONU que, en Mornei, Darfur occidental, hasta 16 mujeres eran violadas al día cuando iban al río a por agua. No tenían más remedio que seguir yendo a por agua pese al riesgo de violación, porque tenían miedo de que mataran a los hombres si iban ellos en su lugar. La magnitud del problema no se ha determinado totalmente aún, porque, como una refugiada contó en Chad a un investigador de Amnistía Internacional en enero, "las mujeres no te van a decir fácilmente si les ha ocurrido eso. En nuestra cultura es una vergüenza, y las mujeres lo ocultan totalmente para que los hombres no se enteren".Entre los desplazados internos hay un número desproporcionado de mujeres, que han buscado refugio en centros urbanos de la región. Allí han caído bajo el control de las milicias janjawid y las fuerzas del gobierno y están expuestas constantemente a sufrir agresiones sexuales. Padecen también los efectos de una escasez crónica de alimentos debido a la tardanza del gobierno de Sudán en permitir el acceso de los organismos humanitarios a la región. Actualmente sólo alrededor del 50 por ciento de los desplazados internos tienen acceso a la asistencia humanitaria."El acceso de la ayuda humanitaria y la protección de los civiles no deben estar condicionados al desarrollo de las conversaciones de paz de Ndjamena –ha señalado Amnistía Internacional–. La comunidad internacional debe ejercer más presión sobre el gobierno sudanés para que permita el acceso sin restricciones de los organismos humanitarios a todas las zonas de Darfur y el despliegue de observadores internacionales de derechos humanos en la región." La organización considera también motivo de preocupación que no se haya permitido el acceso a Darfur a la misión de investigación de la ONU encabezada por Bacre Waly Ndiaye, jefe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Nueva York. Este hecho indica que el gobierno no se está ocupando seriamente de la crisis de derechos humanos de la región.En el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, la violación es un crimen de guerra y un crimen de lesa humanidad. Sudán ha firmado el Estatuto, y la comunidad internacional debe garantizar que cumple con sus obligaciones jurídicas internacionales. Por último, es hora de que en todo acuerdo de alto el fuego y en todo acuerdo político que se firme, los participantes se comprometan a respetar plenamente los derechos humanos de las mujeres.
"En nuestra cultura es una vergüenza, y las mujeres lo ocultan totalmente para que los hombres no se enteren".(Mujer entrevistada por A.I.)En los últimos meses se han recibido de la región de Darfur, en el oeste de Sudán, alarmantes informes sobre la violación sistemática de centenares de mujeres por las milicias janjawid respaldadas por el gobierno, lo que demuestra que es necesario que la comunidad internacional intensifique su presión sobre las autoridades. El gobierno sudanés debe tomar medias urgentes para abordar la crisis humanitaria y de derechos humanos de Darfur, ha manifestado hoy Amnistía Internacional."El acuerdo de alto el fuego del 8 de abril es un avance importante –ha señalado la organización–, pero sigue siendo insuficiente si el gobierno no permite de inmediato el acceso de organismos humanitarios y observadores internaciones de derechos humanos. Entre estos últimos ha de haber expertos en cuestiones de violencia sexual."Asimismo, Amnistía Internacional ha dicho: "Hemos recibido incontables informes sobre mujeres violadas por las milicias janjawid. Los efectos a largo plazo de estos delitos son visibles en países como Ruanda, donde hay numerosas mujeres y niños aún traumatizados y que viven con enfermedades de transmisión sexual, incluido el HIV/sida, como consecuencia de las violaciones sistemáticas cometidas durante el genocidio hace ya 10 años. Hemos recibido también informes no confirmados según los cuales se ha secuestrado a muchas mujeres y niñas para utilizarlas como esclavas sexuales o trabajadoras domésticas".Entre el 27 y el 29 de febrero de 2004 fueron atacados varios pueblos de la zona de Tawila. Sus habitantes y los trabajadores de los organismos de asistencia humanitaria, incluida la ONU, informaron de violaciones sistemáticas de mujeres y escolares. El ex coordinador de asistencia humanitaria de la ONU para Sudán Mukesh Kapila contó lo siguiente:"TODAS LAS CASAS, ASÍ COMO UN MERCADO Y UN CENTRO DE SALUD FUERON SAQUEADOS COMPLETAMENTE, Y EL MERCADO QUEMADO. MAS DE 100 MUJERES FUERON VIOLADAS, SEIS DE ELLAS DELANTE DE SUS PADRES, A LOS QUE LUEGO MATARON". En marzo un jeque dijo a la ONU que, en Mornei, Darfur occidental, hasta 16 mujeres eran violadas al día cuando iban al río a por agua. No tenían más remedio que seguir yendo a por agua pese al riesgo de violación, porque tenían miedo de que mataran a los hombres si iban ellos en su lugar. La magnitud del problema no se ha determinado totalmente aún, porque, como una refugiada contó en Chad a un investigador de Amnistía Internacional en enero, "las mujeres no te van a decir fácilmente si les ha ocurrido eso. En nuestra cultura es una vergüenza, y las mujeres lo ocultan totalmente para que los hombres no se enteren".Entre los desplazados internos hay un número desproporcionado de mujeres, que han buscado refugio en centros urbanos de la región. Allí han caído bajo el control de las milicias janjawid y las fuerzas del gobierno y están expuestas constantemente a sufrir agresiones sexuales. Padecen también los efectos de una escasez crónica de alimentos debido a la tardanza del gobierno de Sudán en permitir el acceso de los organismos humanitarios a la región. Actualmente sólo alrededor del 50 por ciento de los desplazados internos tienen acceso a la asistencia humanitaria."El acceso de la ayuda humanitaria y la protección de los civiles no deben estar condicionados al desarrollo de las conversaciones de paz de Ndjamena –ha señalado Amnistía Internacional–. La comunidad internacional debe ejercer más presión sobre el gobierno sudanés para que permita el acceso sin restricciones de los organismos humanitarios a todas las zonas de Darfur y el despliegue de observadores internacionales de derechos humanos en la región." La organización considera también motivo de preocupación que no se haya permitido el acceso a Darfur a la misión de investigación de la ONU encabezada por Bacre Waly Ndiaye, jefe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Nueva York. Este hecho indica que el gobierno no se está ocupando seriamente de la crisis de derechos humanos de la región.En el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, la violación es un crimen de guerra y un crimen de lesa humanidad. Sudán ha firmado el Estatuto, y la comunidad internacional debe garantizar que cumple con sus obligaciones jurídicas internacionales. Por último, es hora de que en todo acuerdo de alto el fuego y en todo acuerdo político que se firme, los participantes se comprometan a respetar plenamente los derechos humanos de las mujeres.
Limpieza étnica en Sudán
Sudán: Gobierno comete “limpieza étnica” en Darfur
(New York, 7 de mayo de 2004)
(New York, 7 de mayo de 2004)
El gobierno sudanés es responsable de “limpieza étnica” y crímenes contra la humanidad en la región occidental de Darfur, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. El Consejo de Seguridad de la ONU, que será informado hoy sobre la situación en Darfur, debe adoptar medidas para frenar esta limpieza étnica creando las condiciones para el retorno seguro del más de un millón de personas que ya han sido desplazadas.
Human Rights Watch pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que condene enérgicamente las acciones del gobierno sudanés y le exija que desarme, disuelva y retire a las milicias árabes que participan en la limpieza étnica, en colaboración frecuentemente con las fuerzas gubernamentales. Dos misiones de la ONU que han regresado recientemente de Darfur se dirigirán al Consejo de Seguridad hoy para hablar de las causas relacionadas con los derechos humanos y las consecuencias humanitarias del conflicto. En el informe de 77 páginas, “Darfur Destroyed: Ethnic Cleansing by Government and Militia Forces in Western Sudan” (Darfur destruido: Limpieza étnica por parte del gobierno y las fuerzas milicianas en el oeste de Sudán) se documenta cómo las fuerzas del gobierno sudanés han supervisado y participado directamente en masacres, ejecuciones sumarias de civiles, incendios de pueblos y aldeas, y la despoblación forzosa de amplias extensiones de tierras habitadas desde hace mucho por los grupos étnicos fur, masalit y zaghawa. “No cabe duda de la culpabilidad del gobierno sudanés por los crímenes contra la humanidad en Darfur”, señaló Peter Takirambudde, director ejecutivo de la División de África de Human Rights Watch. “El Consejo de Seguridad de la ONU no debe ignorar estos hechos brutales”. En el informe de Human Rights Watch también se documenta cómo las milicias árabes “janjawid”—cuyos miembros son musulmanes—han destruido mezquitas, asesinado a líderes religiosos musulmanes y profanado textos coránicos pertenecientes a sus enemigos. Human Rights Watch pasó 25 días en Darfur Occidental y sus alrededores documentando abusos en áreas rurales que habían estado pobladas por comunidades masalit y fur. Desde agosto, amplias extensiones de sus tierras de origen, entre las más fértiles de la región, han sido incendiadas y despobladas. Con raras excepciones, el campo ha sido vaciado de sus habitantes originales masalit y fur. Las aldeas no han sido incendiadas al azar, sino sistemáticamente—con frecuencia no una vez, sino dos. El ganado, los comercios de comida, los pozos y las bombas de agua, las mantas y la ropa han sido saqueados o destruidos. La ocupación de pueblos incendiados y abandonados por janjawid incontrolados ha forzado a los civiles a huir a campamentos y asentamientos en la periferia de ciudades. Pero en el informe de Human Rights Watch se documenta cómo, hasta en estos campamentos, los janjawid asesinan, violan y saquean con impunidad. A veces roban los escasos artículos de ayuda de emergencia que han llegado a las poblaciones desplazadas. Durante meses, el gobierno sudanés ha restringido el acceso de los medios de comunicación internacionales a Darfur y ha limitado las informaciones sobre el conflicto en la prensa nacional. Recientemente, el gobierno ha permitido un acceso mínimo a la región a las agencias humanitarias internacionales, pero sigue sin ofrecer la protección y la asistencia necesarias a los civiles desplazados. “La dimensión de la emergencia humanitaria en Darfur es inmensa”, señaló Takirambudde. “Pero los derechos humanos están detrás de esta situación. El Consejo de Seguridad debe exigir al gobierno sudanés que adopte medidas inmediatas para frenar la limpieza étnica en Darfur”.
Human Rights Watch pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que condene enérgicamente las acciones del gobierno sudanés y le exija que desarme, disuelva y retire a las milicias árabes que participan en la limpieza étnica, en colaboración frecuentemente con las fuerzas gubernamentales. Dos misiones de la ONU que han regresado recientemente de Darfur se dirigirán al Consejo de Seguridad hoy para hablar de las causas relacionadas con los derechos humanos y las consecuencias humanitarias del conflicto. En el informe de 77 páginas, “Darfur Destroyed: Ethnic Cleansing by Government and Militia Forces in Western Sudan” (Darfur destruido: Limpieza étnica por parte del gobierno y las fuerzas milicianas en el oeste de Sudán) se documenta cómo las fuerzas del gobierno sudanés han supervisado y participado directamente en masacres, ejecuciones sumarias de civiles, incendios de pueblos y aldeas, y la despoblación forzosa de amplias extensiones de tierras habitadas desde hace mucho por los grupos étnicos fur, masalit y zaghawa. “No cabe duda de la culpabilidad del gobierno sudanés por los crímenes contra la humanidad en Darfur”, señaló Peter Takirambudde, director ejecutivo de la División de África de Human Rights Watch. “El Consejo de Seguridad de la ONU no debe ignorar estos hechos brutales”. En el informe de Human Rights Watch también se documenta cómo las milicias árabes “janjawid”—cuyos miembros son musulmanes—han destruido mezquitas, asesinado a líderes religiosos musulmanes y profanado textos coránicos pertenecientes a sus enemigos. Human Rights Watch pasó 25 días en Darfur Occidental y sus alrededores documentando abusos en áreas rurales que habían estado pobladas por comunidades masalit y fur. Desde agosto, amplias extensiones de sus tierras de origen, entre las más fértiles de la región, han sido incendiadas y despobladas. Con raras excepciones, el campo ha sido vaciado de sus habitantes originales masalit y fur. Las aldeas no han sido incendiadas al azar, sino sistemáticamente—con frecuencia no una vez, sino dos. El ganado, los comercios de comida, los pozos y las bombas de agua, las mantas y la ropa han sido saqueados o destruidos. La ocupación de pueblos incendiados y abandonados por janjawid incontrolados ha forzado a los civiles a huir a campamentos y asentamientos en la periferia de ciudades. Pero en el informe de Human Rights Watch se documenta cómo, hasta en estos campamentos, los janjawid asesinan, violan y saquean con impunidad. A veces roban los escasos artículos de ayuda de emergencia que han llegado a las poblaciones desplazadas. Durante meses, el gobierno sudanés ha restringido el acceso de los medios de comunicación internacionales a Darfur y ha limitado las informaciones sobre el conflicto en la prensa nacional. Recientemente, el gobierno ha permitido un acceso mínimo a la región a las agencias humanitarias internacionales, pero sigue sin ofrecer la protección y la asistencia necesarias a los civiles desplazados. “La dimensión de la emergencia humanitaria en Darfur es inmensa”, señaló Takirambudde. “Pero los derechos humanos están detrás de esta situación. El Consejo de Seguridad debe exigir al gobierno sudanés que adopte medidas inmediatas para frenar la limpieza étnica en Darfur”.
Darfur, la peor crisis humanitaria
SUDAN:Darfur, la peor crisis humanitaria
Gustavo CapdevilaGINEBRA, 3 jun (IPS)
Ante la gravedad de la crisis que amenaza a dos millones de personas en la noroccidental región sudanesa de Darfur, los gobiernos ponen el acento en la premura de la ayuda humanitaria, mientras las organizaciones no gubernamentales reclaman también urgente protección a los civiles.
Algunos expertos estiman que, en el mejor escenario, más de 300.000 personas morirán por la violencia o la hambruna. La no gubernamental Amnistía Internacional (AI), agencia líder en materia humanitaria con sede en Londres, responsabiliza a las Janjawid, milicias apoyadas por las Fuerzas Armadas de Sudán, de las violaciones masivas de derechos humanos contra la población civil de Darfur. Mientras, Human Rights Watch (HRW, con sede en Estados Unidos) sostiene que en Darfur se está perpetrando una campaña de ”limpieza étnica” promovida por el gobierno de Sudán, contra tres comunidades radicadas en la zona. El resultado de esas persecuciones deja en situación de riesgo grave a unos dos millones de personas, una tercera parte de la población total de Darfur, resumió la oficina de ayuda humanitaria de la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la Unión Europea), conocida por sus siglas en inglés ECHO. Entre 750.000 y un millón de desplazados internos deambulan por Sudán (país de más de 32 millones de habitantes) y otros 110.000 han cruzado la frontera hacia Chad en condición de refugiados, dijo a los periodistas Constanza Adinolfi, directora de ECHO. Los investigadores de AI establecieron que los desplazamientos forzados de comunidades rurales de Darfur son provocados por una acción sistemática y bien organizada de saqueos y destrucción de las aldeas, dijo Liz Hodgkin, representante de la organización. En Darfur no se asiste a un simple problema de cierto tipo de espontáneo conflicto étnico, advirtió el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth. Al contrario, el gobierno de Jartum respalda las atrocidades étnicas con el propósito de ”limpiar la región de tres grupos étnicos de origen africano”, dijo Roth. HRW sostuvo que las comunidades africanas no árabes de los pueblos fur, masaalit y zaghawa, en su mayoría agricultores sedentarios, son blanco de los ataques de unos 20.000 janjawid, milicianos originarios de tribus árabes nómadas, que son armados y uniformados por el gobierno sudanés. La composición étnica de Sudán es muy compleja, con más de 500 grupos, algunos de ascendencia árabe sobre todo en el norte y centro del país. El gobierno central está controlado por sectores árabes musulmanes. El ángulo humanitario del problema fue examinado este jueves en Ginebra durante una reunión de delegados de países donantes con funcionarios del sistema internacional. Todos los expertos coincidieron en que Darfur representa actualmente la crisis humanitaria más grave en el mundo. El coordinador de la ayuda de urgencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Jan Egeland, estimó en 236 millones de dólares las contribuciones requeridas en lo que resta de este año para atender necesidades perentorias de las comunidades de Darfur y de los refugiados en Chad. Esos fondos se destinarían a alimentos, salud, albergue, agricultura, agua potable y saneamiento, además de educación y protección de los derechos humanos de las poblaciones afectadas. Egeland identificó entre los afectados a más de un millón de desplazados internos, a cerca de 100.000 personas que acogen a esos grupos y a unos 150.000 refugiados que abandonaron Sudán para buscar amparo en Chad. Otros 700.000 u 800.000 se sumarán a fines de este año a la población severamente dañada por el conflicto, vaticinó el funcionario de la ONU. Una perspectiva más sombría describió el administrador de la agencia de desarrollo internacional de Estados Unidos, Andrew Natsios. Aun en el mejor de los casos, bajo condiciones óptimas, podríamos asistir a la muerte de unas 320.000 personas, dijo el representante de Washington. Y si las circunstancias no son favorables, la cantidad de muertos será superior, dijo Natsios. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, había advertido en abril a la Comisión de Derechos Humanos del foro mundial que en Darfur se incubaba el peligro de un nuevo genocidio, como el ocurrido una década atrás en Ruanda. Egeland observó que la situación puede complicarse en las próximas semanas, cuando comience la estación de las lluvias en la región noroccidental. Otro obstáculo proviene de las trabas que opone Jartum a la acción de organizaciones internacionales y agencias no gubernamentales, dijo James Morris, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos. Para impedir que la hambruna se extienda, necesitamos sin demora que el gobierno levante las restricciones que impiden la actividad de varias organizaciones no gubernamentales, precisó Morris. La única agencia independiente que ha recibido autorización para actuar en el país es la británica Oxfam, aclaró. Las organizaciones internacionales y los gobiernos donantes reclaman que las autoridades sudanesas garanticen un clima de seguridad en el país. Eso significa que el gobierno tendrá que trabajar con mayor firmeza para controlar y desarmar a las milicias Janjawid y detener la violencia, conminó Morris. En la reunión de donantes y organismos internacionales, Natsios anunció que Washington aportará 188,5 millones de dólares a la acción humanitaria en Darfur, suma que será entregada durante los próximos 18 meses, aclaró.
Algunos expertos estiman que, en el mejor escenario, más de 300.000 personas morirán por la violencia o la hambruna. La no gubernamental Amnistía Internacional (AI), agencia líder en materia humanitaria con sede en Londres, responsabiliza a las Janjawid, milicias apoyadas por las Fuerzas Armadas de Sudán, de las violaciones masivas de derechos humanos contra la población civil de Darfur. Mientras, Human Rights Watch (HRW, con sede en Estados Unidos) sostiene que en Darfur se está perpetrando una campaña de ”limpieza étnica” promovida por el gobierno de Sudán, contra tres comunidades radicadas en la zona. El resultado de esas persecuciones deja en situación de riesgo grave a unos dos millones de personas, una tercera parte de la población total de Darfur, resumió la oficina de ayuda humanitaria de la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la Unión Europea), conocida por sus siglas en inglés ECHO. Entre 750.000 y un millón de desplazados internos deambulan por Sudán (país de más de 32 millones de habitantes) y otros 110.000 han cruzado la frontera hacia Chad en condición de refugiados, dijo a los periodistas Constanza Adinolfi, directora de ECHO. Los investigadores de AI establecieron que los desplazamientos forzados de comunidades rurales de Darfur son provocados por una acción sistemática y bien organizada de saqueos y destrucción de las aldeas, dijo Liz Hodgkin, representante de la organización. En Darfur no se asiste a un simple problema de cierto tipo de espontáneo conflicto étnico, advirtió el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth. Al contrario, el gobierno de Jartum respalda las atrocidades étnicas con el propósito de ”limpiar la región de tres grupos étnicos de origen africano”, dijo Roth. HRW sostuvo que las comunidades africanas no árabes de los pueblos fur, masaalit y zaghawa, en su mayoría agricultores sedentarios, son blanco de los ataques de unos 20.000 janjawid, milicianos originarios de tribus árabes nómadas, que son armados y uniformados por el gobierno sudanés. La composición étnica de Sudán es muy compleja, con más de 500 grupos, algunos de ascendencia árabe sobre todo en el norte y centro del país. El gobierno central está controlado por sectores árabes musulmanes. El ángulo humanitario del problema fue examinado este jueves en Ginebra durante una reunión de delegados de países donantes con funcionarios del sistema internacional. Todos los expertos coincidieron en que Darfur representa actualmente la crisis humanitaria más grave en el mundo. El coordinador de la ayuda de urgencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Jan Egeland, estimó en 236 millones de dólares las contribuciones requeridas en lo que resta de este año para atender necesidades perentorias de las comunidades de Darfur y de los refugiados en Chad. Esos fondos se destinarían a alimentos, salud, albergue, agricultura, agua potable y saneamiento, además de educación y protección de los derechos humanos de las poblaciones afectadas. Egeland identificó entre los afectados a más de un millón de desplazados internos, a cerca de 100.000 personas que acogen a esos grupos y a unos 150.000 refugiados que abandonaron Sudán para buscar amparo en Chad. Otros 700.000 u 800.000 se sumarán a fines de este año a la población severamente dañada por el conflicto, vaticinó el funcionario de la ONU. Una perspectiva más sombría describió el administrador de la agencia de desarrollo internacional de Estados Unidos, Andrew Natsios. Aun en el mejor de los casos, bajo condiciones óptimas, podríamos asistir a la muerte de unas 320.000 personas, dijo el representante de Washington. Y si las circunstancias no son favorables, la cantidad de muertos será superior, dijo Natsios. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, había advertido en abril a la Comisión de Derechos Humanos del foro mundial que en Darfur se incubaba el peligro de un nuevo genocidio, como el ocurrido una década atrás en Ruanda. Egeland observó que la situación puede complicarse en las próximas semanas, cuando comience la estación de las lluvias en la región noroccidental. Otro obstáculo proviene de las trabas que opone Jartum a la acción de organizaciones internacionales y agencias no gubernamentales, dijo James Morris, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos. Para impedir que la hambruna se extienda, necesitamos sin demora que el gobierno levante las restricciones que impiden la actividad de varias organizaciones no gubernamentales, precisó Morris. La única agencia independiente que ha recibido autorización para actuar en el país es la británica Oxfam, aclaró. Las organizaciones internacionales y los gobiernos donantes reclaman que las autoridades sudanesas garanticen un clima de seguridad en el país. Eso significa que el gobierno tendrá que trabajar con mayor firmeza para controlar y desarmar a las milicias Janjawid y detener la violencia, conminó Morris. En la reunión de donantes y organismos internacionales, Natsios anunció que Washington aportará 188,5 millones de dólares a la acción humanitaria en Darfur, suma que será entregada durante los próximos 18 meses, aclaró.
Muerte y devastación en Dafur
Muerte y devastación en Darfur
Amnistía Internacional, junio del 2004
Los delegados de Amnistía Internacional, que regresaron recientemente de una visita de investigación entre los refugiados sudaneses en Chad, piden a la conferencia internacional de donantes para Darfur, que se reúne en Ginebra el 3 de junio, que se aseguren de que la protección de los civiles se aborda con la misma urgencia que la ayuda humanitaria.
"Las Janjawid (milicias armadas) respaldadas por las fuerzas armadas gubernamentales han sido responsables de violaciones de derechos humanos en masa contra la población civil de Darfur", han manifestado los delegados.
"Nuestra investigación ha confirmado una vez más la destrucción de pueblos y el saqueo sistemáticos y bien organizados, que han provocado el desplazamiento forzado de la población rural de Darfur", han declarado los delegados de Amnistía Internacional. "Las Janjawid, cuyos miembros muchas veces visten de uniforme, acompañadas por soldados, atacaron cada pueblo, no una vez, sino en muchos casos tres o cuatro veces, hasta que la población huyó. Los habitantes de la zona nos han dado más detalles sobre las dos ejecuciones extrajudiciales a gran escala llevadas a cabo en Murli y Deleij por las fuerzas de seguridad y las Janjawid."
Es preciso traducir la preocupación internacional por el horror y la devastación que azotan Darfur en cambios reales sobre el terreno, han manifestado los delegados.
El gobierno sudanés, hasta el momento, no ha tomado medidas rápidas y concretas para poner fin al atroz ciclo de homicidios y violaciones cometidos por las milicias Janjawid contra la población civil de Darfur.
"Aunque entre las autoridades de Jartum y el Ejército de Liberación Popular de Sudán está surgiendo la lógica de la paz, la dinámica de la guerra sigue muy arraigada en Darfur."
"La violencia contra los civiles no sólo constituye una infracción de las normas internacionales de derechos humanos, sino que con frecuencia parece ser un intento deliberado de humillar y destruir el tejido social de las comunidades. Hemos escuchado relatos sobre cómo se ha dado muerte de forma sumaria y sistemática a civiles, incluso en mezquitas, sobre cómo se ha violado a mujeres y niñas con sus esposos o padres en las cercanías u sobre cómo se ha quemado a ancianas dentro de sus casas", han declarado los delegados de Amnistía Internacional. Centenares de miles de civiles se han visto obligados a abandonar sus pueblos devastados en Darfur. Algunos han tenido que buscar refugio en centros superpoblados de la región. Estos centros sufren una grave escasez de productos básicos tales como alimentos, agua, tiendas de campaña y suministros médicos.
Otros miles de personas han puesto su vida en grave peligro para llegar al este de Chad. Un refugiado dijo a los delegados de Amnistía Internacional: "Lo he perdido todo; no tengo nada más que los dedos de mis dos manos". Otro añadió: "Mientras la seguridad de mi familia no esté garantizada, no quiero volver a casa".
Un muchacho de 13 años contó cómo las fuerzas de seguridad y las Janjawid lo secuestraron en una granja y lo llevaron a un campo cerca de Jartum. Allí lo desnudaron y lo azotaron. Otro contó cómo había permanecido recluido en un campo de las Janjawid durante tres semanas, hasta que escapó.
Uno de los puntos de interés para la delegación de Amnistía Internacional era la violencia contra las mujeres."Venían y se llevaban a nuestras esposas e hijas; no les avergonzaba violarlas a la vista de todo el mundo", dijo el jefe de un poblado, hablando de la violencia sufrida por las mujeres durante el conflicto.
Una mujer contó cómo unos atacantes, vestidos unos de civil y otros de uniforme caqui, se las llevaron a ella y un grupo de niñas y las violaron repetidamente durante tres días. Luego les dijeron: "La próxima vez que vengamos, os exterminaremos, no dejaremos vivo ni a un niño".
Los delegados han declarado: "El acuerdo de alto el fuego alcanzado el 8 de abril entre el gobierno sudanés, el Movimiento / Ejército de Liberación Popular de Sudán y el Movimiento Justicia e Igualdad no ha modificado la terrible situación diaria de los civiles de Darfur y de los refugiados del este de Chad".
Casi dos meses después de establecerse el alto el fuego, firmado el 8 de abril de 2004, aún no se ha nombrado a los encargados de vigilar dicho alto el fuego, que deben informar sobre las rupturas que se produzcan. No está claro hasta qué punto pueden ser efectivos 90 vigilantes (60 de ellos militares y 30 civiles) en una zona del tamaño de Francia donde se siguen denunciando a diario homicidios y violaciones.
Amnistía Internacional ha declarado: "La comunidad internacional debe proporcionar a la Unión Africana el apoyo político y logístico necesario para que los vigilantes sean efectivos, y estos vigilantes deben presentar sus informes públicamente".
Amnistía Internacional reitera su petición de que se envíen observadores de derechos humanos, bajo el mandato del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que vigilen estrechamente la situación de estos derechos en Darfur. Según ha declarado: "Dados los numerosos casos de violación y el trauma que los acompaña, entre los observadores debe haber personal con experiencia en violencia sexual y de género".
El 22 de mayo, las Janjawid rompieron el alto el fuego y mataron al menos a 40 habitantes de poblados y quemaron cinco pueblos, entre ellos Tabaldiya y Abqarajeh, a 15 kilómetros al sur de Nyala. Según los informes, llegaron, algunos de ellos con uniformes del ejército, montados en caballos y camellos. El 28 de mayo, el mismo día en que se firmó el acuerdo sobre los vigilantes del alto el fuego, la fuerza aérea sudanesa bombardeó el pueblo de Tabet en un día de mercado, y según los informes mató a 12 personas. Las autoridades sudanesas han negado estos ataques y han acusado al Ejército de Liberación de Sudán y al Movimiento Justicia e Igualdad de romper el alto el fuego.
"Parece ser que las Janjawid que atacaron el pueblo de Tabaldiya procedían del antiguo campo de adiestramiento militar de Dumai, cerca de Nyala", ha declarado Amnistía Internacional. "El gobierno no está abordando la impunidad de las Janjawid, sino que las está integrando en el ejército."
Los delegados han subrayado el constante temor de los refugiados en la zona fronteriza de Chad a los ataques de las Janjawid. "Sólo cuando se tomen medidas para garantizar que las milicias ya no están en situación de cometer abusos contra los derechos humanos podrán tener los desplazados confianza en el futuro", han dicho. "Se reciben informes constantes de sudaneses tanto en Chad como en Darfur que sugieren que las Janjawid están de hecho ocupando muchos de los pueblos que sus habitantes, al huir, dejan vacíos."
Amnistía Internacional, junio del 2004
Los delegados de Amnistía Internacional, que regresaron recientemente de una visita de investigación entre los refugiados sudaneses en Chad, piden a la conferencia internacional de donantes para Darfur, que se reúne en Ginebra el 3 de junio, que se aseguren de que la protección de los civiles se aborda con la misma urgencia que la ayuda humanitaria.
"Las Janjawid (milicias armadas) respaldadas por las fuerzas armadas gubernamentales han sido responsables de violaciones de derechos humanos en masa contra la población civil de Darfur", han manifestado los delegados.
"Nuestra investigación ha confirmado una vez más la destrucción de pueblos y el saqueo sistemáticos y bien organizados, que han provocado el desplazamiento forzado de la población rural de Darfur", han declarado los delegados de Amnistía Internacional. "Las Janjawid, cuyos miembros muchas veces visten de uniforme, acompañadas por soldados, atacaron cada pueblo, no una vez, sino en muchos casos tres o cuatro veces, hasta que la población huyó. Los habitantes de la zona nos han dado más detalles sobre las dos ejecuciones extrajudiciales a gran escala llevadas a cabo en Murli y Deleij por las fuerzas de seguridad y las Janjawid."
Es preciso traducir la preocupación internacional por el horror y la devastación que azotan Darfur en cambios reales sobre el terreno, han manifestado los delegados.
El gobierno sudanés, hasta el momento, no ha tomado medidas rápidas y concretas para poner fin al atroz ciclo de homicidios y violaciones cometidos por las milicias Janjawid contra la población civil de Darfur.
"Aunque entre las autoridades de Jartum y el Ejército de Liberación Popular de Sudán está surgiendo la lógica de la paz, la dinámica de la guerra sigue muy arraigada en Darfur."
"La violencia contra los civiles no sólo constituye una infracción de las normas internacionales de derechos humanos, sino que con frecuencia parece ser un intento deliberado de humillar y destruir el tejido social de las comunidades. Hemos escuchado relatos sobre cómo se ha dado muerte de forma sumaria y sistemática a civiles, incluso en mezquitas, sobre cómo se ha violado a mujeres y niñas con sus esposos o padres en las cercanías u sobre cómo se ha quemado a ancianas dentro de sus casas", han declarado los delegados de Amnistía Internacional. Centenares de miles de civiles se han visto obligados a abandonar sus pueblos devastados en Darfur. Algunos han tenido que buscar refugio en centros superpoblados de la región. Estos centros sufren una grave escasez de productos básicos tales como alimentos, agua, tiendas de campaña y suministros médicos.
Otros miles de personas han puesto su vida en grave peligro para llegar al este de Chad. Un refugiado dijo a los delegados de Amnistía Internacional: "Lo he perdido todo; no tengo nada más que los dedos de mis dos manos". Otro añadió: "Mientras la seguridad de mi familia no esté garantizada, no quiero volver a casa".
Un muchacho de 13 años contó cómo las fuerzas de seguridad y las Janjawid lo secuestraron en una granja y lo llevaron a un campo cerca de Jartum. Allí lo desnudaron y lo azotaron. Otro contó cómo había permanecido recluido en un campo de las Janjawid durante tres semanas, hasta que escapó.
Uno de los puntos de interés para la delegación de Amnistía Internacional era la violencia contra las mujeres."Venían y se llevaban a nuestras esposas e hijas; no les avergonzaba violarlas a la vista de todo el mundo", dijo el jefe de un poblado, hablando de la violencia sufrida por las mujeres durante el conflicto.
Una mujer contó cómo unos atacantes, vestidos unos de civil y otros de uniforme caqui, se las llevaron a ella y un grupo de niñas y las violaron repetidamente durante tres días. Luego les dijeron: "La próxima vez que vengamos, os exterminaremos, no dejaremos vivo ni a un niño".
Los delegados han declarado: "El acuerdo de alto el fuego alcanzado el 8 de abril entre el gobierno sudanés, el Movimiento / Ejército de Liberación Popular de Sudán y el Movimiento Justicia e Igualdad no ha modificado la terrible situación diaria de los civiles de Darfur y de los refugiados del este de Chad".
Casi dos meses después de establecerse el alto el fuego, firmado el 8 de abril de 2004, aún no se ha nombrado a los encargados de vigilar dicho alto el fuego, que deben informar sobre las rupturas que se produzcan. No está claro hasta qué punto pueden ser efectivos 90 vigilantes (60 de ellos militares y 30 civiles) en una zona del tamaño de Francia donde se siguen denunciando a diario homicidios y violaciones.
Amnistía Internacional ha declarado: "La comunidad internacional debe proporcionar a la Unión Africana el apoyo político y logístico necesario para que los vigilantes sean efectivos, y estos vigilantes deben presentar sus informes públicamente".
Amnistía Internacional reitera su petición de que se envíen observadores de derechos humanos, bajo el mandato del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que vigilen estrechamente la situación de estos derechos en Darfur. Según ha declarado: "Dados los numerosos casos de violación y el trauma que los acompaña, entre los observadores debe haber personal con experiencia en violencia sexual y de género".
El 22 de mayo, las Janjawid rompieron el alto el fuego y mataron al menos a 40 habitantes de poblados y quemaron cinco pueblos, entre ellos Tabaldiya y Abqarajeh, a 15 kilómetros al sur de Nyala. Según los informes, llegaron, algunos de ellos con uniformes del ejército, montados en caballos y camellos. El 28 de mayo, el mismo día en que se firmó el acuerdo sobre los vigilantes del alto el fuego, la fuerza aérea sudanesa bombardeó el pueblo de Tabet en un día de mercado, y según los informes mató a 12 personas. Las autoridades sudanesas han negado estos ataques y han acusado al Ejército de Liberación de Sudán y al Movimiento Justicia e Igualdad de romper el alto el fuego.
"Parece ser que las Janjawid que atacaron el pueblo de Tabaldiya procedían del antiguo campo de adiestramiento militar de Dumai, cerca de Nyala", ha declarado Amnistía Internacional. "El gobierno no está abordando la impunidad de las Janjawid, sino que las está integrando en el ejército."
Los delegados han subrayado el constante temor de los refugiados en la zona fronteriza de Chad a los ataques de las Janjawid. "Sólo cuando se tomen medidas para garantizar que las milicias ya no están en situación de cometer abusos contra los derechos humanos podrán tener los desplazados confianza en el futuro", han dicho. "Se reciben informes constantes de sudaneses tanto en Chad como en Darfur que sugieren que las Janjawid están de hecho ocupando muchos de los pueblos que sus habitantes, al huir, dejan vacíos."
SUDÁN: UNA INDIFERENCIA INSOPORTABLE
SUDÁN: UNA INDIFERENCIA INSOPORTABLE
Varios autores ( 10/6/2004 )
Presentación: Texto, originalmente publicado en el diario francés Le Figaro, firmado por ocho personalidades de la vida política europea y suscrito por los directores de los cinco centros más importantes de España dedicados al estudio y el análisis de la realidad internacional, que denuncia el atroz ciclo de violaciones y homicidios cometidos por las milicias Janjawid contra la población civil de la región sudanesa de DarfurLas organizaciones abajo firmantes, dedicadas al estudio y el análisis de la realidad internacional, queremos apoyar expresamente el texto publicado el pasado 3 de junio en el diario Le Figaro con el título “Sudán: una indiferencia insoportable” en el que se denunciaba el silencio en torno a las matanzas que se multiplican en la región de Darfur, en Sudán. Este texto, que se reproduce parcialmente más abajo, fue firmado por ocho personalidades de la vida política francesa y europea: François Bayrou, ex ministro; Emma Bonino, eurodiputada y miembro del directorio de International Crisis Group; Bernard Kouchner, ex ministro; Jack Lang, exministro; Alain Madelin, ex ministro; Jacky Mamou, médico; General Philippe Morillon, eurodiputado y Michel Rocard, ex primer ministro.
Sudán: una indiferencia insoportable
Varios autores ( 10/6/2004 )
Presentación: Texto, originalmente publicado en el diario francés Le Figaro, firmado por ocho personalidades de la vida política europea y suscrito por los directores de los cinco centros más importantes de España dedicados al estudio y el análisis de la realidad internacional, que denuncia el atroz ciclo de violaciones y homicidios cometidos por las milicias Janjawid contra la población civil de la región sudanesa de DarfurLas organizaciones abajo firmantes, dedicadas al estudio y el análisis de la realidad internacional, queremos apoyar expresamente el texto publicado el pasado 3 de junio en el diario Le Figaro con el título “Sudán: una indiferencia insoportable” en el que se denunciaba el silencio en torno a las matanzas que se multiplican en la región de Darfur, en Sudán. Este texto, que se reproduce parcialmente más abajo, fue firmado por ocho personalidades de la vida política francesa y europea: François Bayrou, ex ministro; Emma Bonino, eurodiputada y miembro del directorio de International Crisis Group; Bernard Kouchner, ex ministro; Jack Lang, exministro; Alain Madelin, ex ministro; Jacky Mamou, médico; General Philippe Morillon, eurodiputado y Michel Rocard, ex primer ministro.
Sudán: una indiferencia insoportable
Las noticias que nos llegan de Darfur, región occidental de Sudán, son cada vez más preocupantes.Desde la insurrección a principios de enero de 2003 del Ejército de Liberación de Sudán (SLA) y del Movimiento para la Justicia y la Igualdad (JEM) contra el poder central de Jartum, la población civil de las tribus Fur, Massalit y Zaghawa, de etnia negra y religión musulmana, ha sufrido violaciones, saqueos y desplazamientos forzosos. Los ataques son obra de milicianos árabes, los Janjawid, que cuentan con el apoyo del ejército sudanés y llevan a cabo una verdadera limpieza étnica.En unos pocos meses han sido asesinadas entre 10.000 y 30.000 personas, un millón han sido desplazadas tras huir de sus pueblos incendiados y 120.000 se han refugiado en la vecina Chad, perseguidas por los Janjawid. El informe de la misión de Bertrand Ramcharan, Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, de fecha 7 de mayo de 2004, habla “de violaciones masivas de los derechos humanos probablemente constitutivas de crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad”.Con todo, Sudán acaba de ser elegida miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.Se teme lo peor para las próximas semanas dada la llegada de la estación de las lluvias, ya que las cosechas han sido sistemáticamente quemadas, el ganado muerto y los sistemas de riego destruidos a fin de impedir el regreso de los aldeanos a sus hogares.Las autoridades de Jartum ponen constantes obstáculos al reparto de ayuda humanitaria.Las trabas administrativas se multiplican mientras la situación sobre el terreno empeora a diario.A pesar de las negociaciones que se iniciaron en Yamena y del alto el fuego firmado el pasado 8 de abril entre los rebeldes y Jartum, las milicias de los Janjawid no se han desarmado, la ayuda humanitaria no llega a sus destinatarios y las matanzas prosiguen ante la indiferencia general de la comunidad internacional. El Consejo de Seguridad afirma seguir con detenimiento el desarrollo de la situación, pero parece estar más pendiente de las negociaciones que se llevan a cabo con los rebeldes del sur, dirigidas por el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLA) de John Garang.Sin embargo, la sombra de Ruanda y la impotencia de la comunidad internacional deberían hacernos reflexionar... “Se trata de la carrera contra reloj más dramática a la que nos tenemos que enfrentar actualmente en el mundo”, declaró el pasado 27 de mayo el Subsecretario General de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, Jan Egeland. “Si fracasamos, morirán centenares de miles de personas, en su mayoría mujeres y niños.”
Además, pensamos que es necesario que España inste al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a adoptar con carácter de urgencia las siguientes medidas:· permitir el libre acceso de la ayuda y de los trabajadores humanitarios, así como de los observadores de los Derechos Humanos;
· garantizar su seguridad desarmando a las milicias de Janjawid;
· permitir el libre regreso de las poblaciones desplazadas a sus aldeas;
· reconocer oficialmente que se han cometido violaciones masivas de los derechos humanos en Darfur y que los culpables deben ser juzgados;
· iniciar un proceso político que permita encontrar una solución duradera al conflicto de la región de Darfur, puesto que el precedente de los combates acontecidos en el sur de Sudán demuestraque la ayuda humanitaria en sí no es suficiente.
En consecuencia con lo expuesto, creemos que España también debe considerar urgentemente contribuir con todos los medios disponibles al esfuerzo humanitario destinado a paliar el sufrimiento derivado de la situación en Sudán.
Emilio Lamo de EspinosaDirector Real Instituto ElcanoJosé Luis HerreroDirector FRIDEVicente GarridoDirectorINCIPEDarío ValcárcelDirectorPolítica ExteriorJosep Ribera,DirectorCIDOB
Además, pensamos que es necesario que España inste al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a adoptar con carácter de urgencia las siguientes medidas:· permitir el libre acceso de la ayuda y de los trabajadores humanitarios, así como de los observadores de los Derechos Humanos;
· garantizar su seguridad desarmando a las milicias de Janjawid;
· permitir el libre regreso de las poblaciones desplazadas a sus aldeas;
· reconocer oficialmente que se han cometido violaciones masivas de los derechos humanos en Darfur y que los culpables deben ser juzgados;
· iniciar un proceso político que permita encontrar una solución duradera al conflicto de la región de Darfur, puesto que el precedente de los combates acontecidos en el sur de Sudán demuestraque la ayuda humanitaria en sí no es suficiente.
En consecuencia con lo expuesto, creemos que España también debe considerar urgentemente contribuir con todos los medios disponibles al esfuerzo humanitario destinado a paliar el sufrimiento derivado de la situación en Sudán.
Emilio Lamo de EspinosaDirector Real Instituto ElcanoJosé Luis HerreroDirector FRIDEVicente GarridoDirectorINCIPEDarío ValcárcelDirectorPolítica ExteriorJosep Ribera,DirectorCIDOB
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
