viernes, 13 de abril de 2007

Los 100.000 muertos del G.I.A.


El Grupo Islámico Armado (GIA) es una organización terrorista argelina fundada en 1992 que agrupaba a los antiguos miembros del MIA (de Bouyali, descontentos del FIS y jóvenes urbanos sin ninguna filiación hasta entonces.El primer emir del GIA, Abdelhaq Layada fue detenido en Marruecos en 1993, sucediéndole Mourad Si Ahmed, alias “Djafar el Afgani”, que murió en combate al año siguiente. Le sucede Cherif Gousmi, que logró aglutinar a la mayoría de los grupos, después de una reunión celebrada con las diversas facciones en mayo del 94. El comunicado de la Unidad fue firmado por Gousmi, en nombre del GIA, Ahmed Redjam, en nombre del FIS, Mekloufi, en nombre del MEI y se eligió un “madjlis al choura” (parlamento) en el que figuraban Madani y Belhadj, que ya estaban encarcelados y que no habían sido consultados. En septiembre del 96, Gousmi fue asesinado, y sucedido, de forma poco clara por Djamal Zeitouni. Así como Gousmi había logrado la integración de los grupos, sus sucesores Zeitouni y Zouabri precipitaron las disensiones con consecuencias fatales en todos los órdenes. A partir del 1996 Su órgano propagandístico “El Ansar”, dirigido por Abou Qotada en Londres, les retiró su apoyo. Hay quien dice que el GIA fue una creación de los Servicios de Seguridad, y que Zeitouni y Zouabri tenían el encargo de eliminar a sus presuntos rivales. Esto resulta difícil de creer, vistas las matanzas colectivas que realizó el grupo durante el emirato de estos siniestros personajes. Fue el grupo el más sanguinario y cuenta en su activo con millares de personas destrozadas y mutiladas, sobre todo durante el emirato de Antar Zouabri muerto en Boufarik en el año 2002. clic clic Su último emir conocido, Noureddine Boudiafi, alias “Hakim”, fue detenido en noviembre del 2004, y el grupo prácticamente desmantelado. No se ha vuelto a hablar de él, aunque aún ha habido atentados en la Mitidja que pueden atribuirse a grupos residuales del GIA. Este fue el primer grupo que estableció conexión con Al Qaeda, que lo fue dejando caer a partir de las matanzas de Rais y Bentalha, en septiembre del 97. Ha desarrollado a lo largo de los últimos años importantes ataques contra militares argelinos y población civil no islamista y defensora de la laicidad del gobierno de Argel, siendo los más sangrientos los perpetrados en 1997 en Rais y Bentalha, y en el2001 en la Kabilia. Extiende sus ramificaciones por Mauritania, y se le atribuye la creación del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, Francia y Níger.

A mitad de la década de 1990 pretendió formar un gobierno propio en el territorio de Medea bajo el nombre de Califato Islámico de Argelia. Entre las acciones que le dieron a conocer al mundo occidental se encuentra el secuestro de un avión de Air France en 1994 y el asesinato del dirigente del FIS, Abdelkader Sahraui.

En noviembre de 2004, el Gobierno de Argelia detuvo al principal dirigente del GIA, Nourredine Boudiafi, al tiempo que eliminó al anterior dirigente, Rachid Abou Tourab. Debilitado en los dos últimos años, se considera que su sucesor es el Grupo Salafista por sus vinculaciones con Al Qaeda, mientras que el GIA nunca ha mantenido tales vinculaciones y carece, al parecer, de presupuesto para continuar la lucha armada.

El número de muertos que se estima ha causado el GIA asciende a 100.000, y se encuentra en la lista de organizaciones terroristas que Estados Unidos vincula a los atentados del 11 de septiembre, sin que haya prueba hasta la fecha para ello.

La ‘yihad’ continúa
Los salafistas han dejado claro en los últimos meses que proseguirán la yihad y han rechazado todas las medidas de amnistía y perdón que ha ofrecido el Gobierno.

El GSPC tendría actualmente entre 270 y 300 militantes, la mayor parte de ellos desplegados en la montañosa Cabilia, donde desde el 23 de marzo el Ejército sostiene una operación con el apoyo de helicópteros, como hace unos meses hiciera en el sur argelino, junto a las fronteras con Níger y Malí, adonde cruzan los terroristas cuando se ven acosados y donde encuentran refugio.

Los atentados suponen, de momento, el mayor reto de los salafistas al Gobierno ante el compromiso electoral del 17 de mayo, cuando Argelia renovará la Asamblea Nacional (Cámara Baja). El histórico Frente de Liberación Nacional (FLN) y el conservador Reagrupamiento Nacional para la Democracia (RND) tienen todas las posibilidades de ganar, según los observadores.

Elecciones a la vista
La Asamblea saliente está en manos del FLN del primer ministro Beljadem, y cuyo presidente de honor es el actual jefe del Estado argelino, Abdelaziz Buteflika. El RND está dirigido por el ex primer ministro Ahmed Uyahia. En tercer lugar figura el partido integrista Movimiento de la Sociedad por la Paz de Soltani, miembro del Gobierno como ministro sin cartera.

Detrás de estas tres formaciones, que constituyen la mayoría gubernamental, hay una serie de partidos con menos posibilidades de obtener apoyo electoral. La gran fuerza opositora, el Frente de Fuerzas Socialistas de Hocin Ait Ahmed, ha decidido boicotear las elecciones.

Aunque la inseguridad ha decrecido en el país a raíz de la rendición de miles de terroristas, que decidieron acogerse a las nuevas medidas de perdón ofrecidas por el Gobierno en 2006 en la llamada Carta de la paz y la reconciliación, en algunas regiones la actividad de los comandos terroristas ha vuelto a crear un sentimiento de inquietud entre la población, máxime cuando es tradicional que los integristas se hagan oír en vísperas de elecciones. En las últimas exigieron el boicot con el siniestro lema “un voto, una bala”.


A falta de un mes para que Argelia celebre elecciones legislativas, la organización terrorista más peligrosa del país, Al Qaeda del Magreb Islámico, que hasta el pasado enero se denominaba Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), ha aumentado su actividad en el país y en las naciones vecinas.

Y es que tras la fusión del GSPC con la red de Bin Laden, los salafistas no sólo cambiaron de nombre, sino dieron un salto cualitativo que hizo que EEUU tildara al grupo de “principal amenaza terrorista en África”.

Alarma de EEUU
De hecho, Washington, que ha advertido de que el GSPC entrena a terroristas en el Sahel para atentar en Europa, teme que toda la zona del Sáhara se convierta en otro santuario afgano y ha anunciado la creación de un mando militar separado en África para combatir a Al Qaeda, con apoyo de nueve países, entre ellos Argelia. La “bendita unión” como la denominó el segundo de Al Qaeda, el egipcio Aymán al Zawahiri, ha impuesto como objetivo del ex GSPC una mayor internacionalización del terrorismo islámico en el Magreb.

El renovado GSPC pretende reunir a los grupos islámicos del Magreb y, de momento, viene dando apoyo, cobijo y entrenamiento en sus cuarteles argelinos a terroristas de Túnez y Marruecos, además de realizar ataques en Mauritania, como el asesinato de 20 soldados en 2005. El actual líder del GSPC, que fundara en 1998 Hasán Hatab (un ex emir del Grupo Islámico Armado, GIA contrario a las matanzas de civiles), es Abdelmalek Drukdel, alias Abu Musad Abdeluadud. Hasta 2004, el GSPC fue dirigido por Nabil Sahraui, muerto por la Policía, quien reemplazó a un Hatab al que Al Qaeda juzgaba un blando.

Y es que el primer contacto salafista con Al Qaeda se remonta a 2000, cuando Bin Laden, interesado por el potencial del grupo, envió a Argel al yemení Abdeluahab Aluani para forjar dos grupos a partir del GSPC: Al Qaeda en el País Bereber y Al Qaeda subsahariana.

Heredero del Grupo Islámico Armado (GIA), el GSPC dijo diferenciarse de éste en la prohibición de matar indiscriminadamente, pero los hechos muestran que se han convertido en un GIA-bis. Dispone de campos de entrenamiento móviles en el sur argelino, Malí y Níger, pero el auténtico cuartel se ubica en la Cabilia. Del GSPC se escindió el Grupo Salafista Libre, que en 2003 asesinó a 32 turistas europeos en Argelia y que lideró Amari Saifi, el Paraca.

En los últimos días el Ejército ha desencadenado una ofensiva en la Cabilia, donde han muerto casi 30 militantes, pero el Ejército también ha sufrido duros reveses: el sábado, los salafistas tendieron una emboscada en Ain-Defla y asesinaron a nueve soldados, en el mayor ataque desde la muerte de de 43 militares en 2003.

Por su parte, diferentes juzgados argelinos han condenado a muerte en rebeldía en las últimas semanas a Drukdel, a Hatab, al líder de los salafistas que operan en el Sáhara, Mojtar Belmojtar El Tuerto y a otros 13 militantes, además de penar con el castigo capital a tres detenidos del GIA.

El GIA aún existe
El GIA, protagonista de una de las décadas más sangrientas de Argelia, inició su actividad en 1992 como reacción a la anulación del triunfo electoral del Frente Islámico de Salvación (FIS) en la primera vuelta de las legislativass de 1991. El GIA tuvo su origen en Los Afganos, un movimiento integrista que surgió en 1992, formado por ex voluntarios de la guerra contra la URSS.

Ligada en principio al FIS y responsable de terribles matanzas de civiles y asesinato de extranjeros, el GIA, cuya meta es un Estado islámico, perdió el 85% de sus efectivos con la amnistía (ley de concordia) de 1999-2000, aunque para entonces ya había sido eclipsado por el GSPC.

Herencia violenta
La organización, que entre 1992 y 1998, llevó a cabo una atroz campaña de masacres, asesinó a más de cien extranjeros, secuestró un avión de Air France (1994) y puso bombas en París (1995), fue fundada por Mansur Meliani. Abdelhak Layada recogió el testigo, que traspasó después a Yamel Zituni, el líder con el que el GIA mató a varios dirigentesdel FIS y dejó claro que ya no era su brazo armado.

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