lunes, 23 de abril de 2007

Manifiesto por la supervivencia



Israel: manifiesto por la supervivencia
Por Phyllis Chesler
(28 de Marzo de 2007)

A finales de diciembre, tumultos en París gritaban una vez más "Muerte al judío" -- la misma canción que llegó a caracterizar el caso Dreyfus. El equipo de fútbol Hapoel Tel Aviv había ganado su partido contra el Paris Saint-Germain. Una turbamulta furiosa rodeó a Yanniv Hazout, judío francés, al grito de "matad al judío", "sucio judío" y "sucio Negro", con muchos levantando sus brazos a modo de saludo Nazi. Un policía francés negro llegó en defensa de Hazout, y el tumulto amenazó con matarlos a los dos. El funcionario disparó su arma matando a un manifestante e hiriendo a otro.

Veo la soga apretándose alrededor del cuello de Israel y el cuello de los judíos del mundo. Es lo que el dinero árabe del petróleo puede hacer a lo largo de un período de 50 o 60 años. Los judíos del mundo e Israel hoy no pueden hacer bien -- ni siquiera o especialmente si eso es precisamente lo que hacemos -- y las naciones que nos persiguen no pueden obrar mal, sin importar los genocidios o las atrocidades contra los derechos humanos de otros que ellas puedan cometer.

La propaganda no conoce límites, y no deja de salir. No importa cuántas grandes mentiras derrotes, inmediatamente aparecen 10 más para ocupar su lugar.

Hoy, la verdad suplica un atisbo de atención respetuosa mientras todo emperador desnudo recibe regularmente las primeras planas de portada y es invitado a ingresar en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Si alguien intenta decir la verdad acerca del islam radical, especialmente acerca del apartheid islámico de género o el apartheid islámico religioso, o intenta decir lo que llevo diciendo acerca del antisemitismo y la jihad, se convierte rápidamente en un paria, es despreciado como racista y "supremacista blanco".

Las guerras culturales son tan acaloradas como las militares. Conceptos tales como libre expresión o libertad académica se utilizan para proteger las grandes mentiras y el discurso de odio y censurar a los que cuenta la verdad.

Aquellos con opiniones como la mía han sido objeto de un boicot silencioso. No somos invitados a hablar en los campus. Hasta algunos grupos estudiantiles judeoamericanos tienen cuidado en no invitar a conferenciantes que puedan "ofender" a los estudiantes musulmanes.

Simultáneamente, aquellos que son invitados a hablar en los campus son principalmente personas en consonancia con los obsesionados con Israel y América, Norman Finkelstein, Noam Chomsky o el difunto "post-colonialista" Edward Said. Y cuando opiniones como las suyas son evidenciadas como fraudulentas y antiacadémicas, ¿adivina qué sucede? Gritan "persecución", culpan "al lobby sionista" e intentan censurar todas las opiniones que no sean la propia.

La denuncia cuidadosa de tales emperadores desnudos no les detiene. Pasan de publicar un estudio a defender sus credenciales pseudoacadémicas en caros anuncios a toda plana en el New York Times -- y después obtienen contratos literarios con prestigiosas editoriales. Me refiero aquí a Stephen Walt o John J. Mearsheimer, del "Israel Lobby" - su editor ahora es Farrar, Straus & Giroux.

¿Cómo tratan los campus a los que dicen la verdad? A muchos invitados a hablar les es retirada la invitación de pronto, como le sucedió a Nonie Darwish en Brown en noviembre. (Tras una tormenta de publicidad negativa, el rector de la universidad volvió a invitar a Darwish).

Recientemente, la Universidad de Cambridge en Gran Bretaña me invitó a leer un discurso en una importante conferencia feminista internacional -- para retirarme después la invitación. Predeciblemente, cada una de las demás oradoras tenía un historial a favor de disolver el estado judío o firmar peticiones de boicot a Israel. Una oradora, elogiada como defensora de los derechos humanos, celebra concentraciones antiamericanas de manera rutinaria en los exteriores de la embajada americana en Londres. (Posteriormente me volvieron a invitar para dar una conferencia en solitario, pero no cuando el grupo internacional estuviera presente para escucharla).

Con frecuencia, otros que cuentan la verdad invitados a dirigirse a una audiencia estudiantil son objeto de un entorno de trabajo hostil, bombardeados con preguntas hostiles, intimidados, ridiculizados, atacados.

En muchos casos, los que cuentan la verdad son confrontados con audiencias que han sido inesperadamente reducidas. Esto le sucedió al ex-terrorista Walid Shoebat en Columbia el 11 de octubre -- en el último minuto, tres horas antes de que Shoebat hablase, Columbia retiró invitaciones por correo electrónico a miles de personas que habían reservado asiento. Tan sólo se permitieron estudiantes y personal del claustro de Columbia.

Personalmente encuentro irónico, casi suicida, que muchos intelectuales occidentales "políticamente correctos" que arengan contra "el imperialismo americano e israelí" y "el colonialismo" permanezcan en absoluto silencio ante el extraordinario número de destacamentos imperiales islámicos en nuestro entorno. Arabia Saudí dona 20 millones a Georgetown y los cristianos son desterrados de entre el personal del Middle East Interfaith Institute (que era ya Judenrein), y la Palestinian Solidarity Conference celebra su quinta conferencia anual de odio allí. ¿Coincidencia?

Nuestro estamento izquierdista no contempla como racismo el odio al judío o la crítica obsesiva a Israel. En su lugar, contar la verdad acerca del islam o mencionar siquiera que la mayoría de los terroristas suicida del 11 de Septiembre eran musulmanes árabes saudíes es condenado como racista. Reconocer que el islam es el mayor practicante de apartheid religioso y de género sobre el planeta es visto como discurso de odio inflamable.

La situación es bastante Orwelliana. Y sí, afrontamos la potencial islamización de América.
Con eso en mente, he aquí lo que propongo.

Ahmadinejad es lo más cercano a Hitler en nuestro tiempo. Habla en serio. Quiere aniquilar a Israel con armamento nuclear y quiere convertir a todos los infieles al islam. Quiere un Califato. Igual que Hitler fue apaciguado hasta que fue demasiado tarde, Ahmadinejad también ha sido apaciguado. ¿Recuerda cómo apaciguó el presidente Jimmy Carter a Jomeini cuando había americanos de rehenes en la embajada americana? De igual manera hoy, Ahmadinejad está siendo apaciguado por Europa, la ONU, y hasta cierto grado por América. Irán no dudará en sacrificar a millones de iraníes para destruir a Israel.

Nos enfrentamos a un nuevo tipo de enemigo -- gente que ama la muerte más de lo que quiere la vida; que ha sido adoctrinada y se le ha lavado el cerebro para ver a los judíos como fuente de todo mal y que están satisfechamente dispuestos a morir con el fin de destruir Israel, a los judíos, a América, a Occidente, y hasta a otros musulmanes.

Según el activista y académico alemán Matthias Küntzel, el ayatolá Jomeni envió a 450.000 niños de edades comprendidas entre los 12 y los 18 años a librar la guerra Irán-Irak. Pocos sobrevivieron. Recorrían campos en busca de minas, contenían oleadas humanas que no dejaban de avanzar ni siquiera si otro "basiji" enviado delante suyo era abatido o volado en pedazos. Llevaban llaves de plástico alrededor del cuello que abrirían las puertas del Paraíso -- o eso les dijeron los que les enviaron. Solamente después de que Jomeini perfeccionase esta secta de culto a la muerte de base chi'í, los terroristas suicida palestinos empezaron a volarse por los aires en nombre de Alá.

Tenemos que inutilizar la capacidad nuclear de Irán. Tenemos que impedir el armamento de Hezbolá y Hamas por parte de Irán. (Cuando Ahmadinejad estuvo aquí en Nueva York siendo agasajado, yo preguntaba repetidamente a la gente: "¿Cómo es que él no se inmola [si es tan buen musulmán]?") En el peor de los casos, tenemos que empezar a aislar a Irán por todos los medios concebibles.

Debemos encontrar proyectos a largo plazo para combatir las grandes mentiras con la verdad. No lo estamos haciendo en el presente. Lo que hacemos es indiscriminado, reactivo, inmediato. Combatir la propaganda letal no viene siendo una prioridad judía.
Como judíos, tenemos que continuar amando la vida, pero tenemos que planear una guerra muy larga. No podemos permitirnos esperar lo mejor o esperar a que alguien más se ocupe de ello por nosotros. No podemos negar que estamos en guerra, tampoco podemos confiar en la ONU (especialmente ahora que John Bolton no está allí), la OTAN o aliados europeos. Pero, como ha señalado el General israelí Ya'akov Amidror, América e Israel podrían encontrar algunos aliados inesperados y temporales entre saudíes, egipcios y jordanos, los que no quieren una toma de control chi'í-iraní de la región.
Tenemos que vivir la vida en el presente -- pero también tenemos que recordar que somos un pueblo eterno obligado a tareas eternas. No podemos esperar que se detenga la batalla entre el bien y el mal -- al menos no hasta que venga el mesías. El mal triunfa cuando la gente buena no se le opone.

Tengo un distinguido amigo que prefiere no utilizar su propio nombre. Llamémosle Wolf Papiermeister. Compartiré algunas de sus sugerencias.

· Dar nombre al enemigo como islam radical totalitario, y a aquellos que lo apaciguan. Incluso si nuestro enemigo no es una única nación estado, tiene un nombre – islam - y una dirección - La Meca.

· Responder ideológicamente al islam totalitario y a todos aquellos que lo apaciguan. Utilizar toda la fuerza de los medios para dejar al descubierto los aspectos imperialistas y bárbaros del islam.

· Convertir desarrollar fuentes de energía no relacionadas con el petróleo en prioridad nacional. ¿Por qué proporcionar a los islamistas los recursos para destruirnos?

· Poner Occidente en pie de guerra. Reinstaurar el servicio militar. Utilizar al ejército para implementar una reserva de combustibles.

· Restringir la inmigración musulmana masiva a Occidente. Insistir en que los inmigrantes musulmanes tienen que jurar apoyar la tolerancia religiosa y los valores democráticos, incluyendo los derechos de la mujer. Conceder asilo a los musulmanes que huyen de la persecución islámica.

· Abandonar la ONU. Expulsarla de territorio americano. La ONU es un desafortunado fracaso y un desperdicio de dinero colosal.

· Blindar nuestras prisiones frente al reclutamiento islámico. ¿Por qué permitimos la expansión de grupos islámicos violentos entre criminales que son violentos ya? Creamos otra quinta columna más,aún más peligrosa.

· Declarar que la ley de nuestro territorio es el Derecho penal y civil americano. Cuando quiera que la sharia, el código legal islámico, entre en conflicto con la ley, la ley debe prevalecer.


La Dr. Phyllis Chesler es profesor emérito de Psicología y Estudios de a Mujer y psicoterapeuta. Ha dado conferencias y organizado campañas de derechos humanos, política, religiosas y legales en Estados Unidos, Canadá, Europa, Oriente Medio y Extremo Oriente. Es co-fundadora de la Association for Women in Psychology (1969), la Red de Saludo de la The National Women (1974) y es miembro del Women's Forum (197 -74). Ha escrito literalmente miles de artículos y escrito trece libros entre los que destacan La muerte del feminismo, Madres a juicio, Acerca de los hombres y El nuevo antisemitismo.